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140 AÑOS ATRÁS, CORRIÓ SANGRE EN LA CORDILLERA

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17/02/2023

10 muertos dejó un tiroteo entre fuerzas argentinas y chilenas

10 muertos dejó un tiroteo entre fuerzas argentinas y chilenas
10 muertos dejó un tiroteo entre fuerzas argentinas y chilenas

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Si bien los ejércitos de ambos países operaron coordinadamente contra los últimos loncos mapuches en resistencia, al menos en una ocasión la comunicación no funcionó. Se elevaron voces que pidieron guerra.

140 años atrás coincidía la tercera fase de la Campaña al Desierto con la última de la Pacificación de la Araucanía, dos denominaciones que encierran su cuota de falsedad. Si bien el Ejército Argentino estaba en contacto con el chileno a través de periódicos chasques, la comunicación falló y el 17 de febrero de 1883, en vez de cartas las tropas intercambiaron balazos. El saldo: siete caídos del lado chileno y tres del argentino, aunque la información varía según qué parte se consulte.

La superioridad argentina tuvo noticias del suceso cuatro días después, en la posición que se había levantado a orillas del río Collón Cura. Según el informe del comandante Díaz, jefe de la fuerza involucrada, en primera instancia enfrentó a un grupo de 100 o 150 guerreros mapuches que, según su parecer, luego contaron con el apoyo de una compañía de la infantería trasandina. El oficial ubicó el enfrentamiento “en la laguna Ricalma”, es decir, la Icalma de nuestros días.

Según la interpretación de Díaz, la fuerza chilena se desplegó a su frente en formación de combate, aunque con bandera de parlamento, mientras por retaguardia atacaban los mapuches. Entonces, la argentina hizo fuego hasta provocar la retirada de los soldados chilenos, que dejaron siete muertos en el campo. Por su parte, el argentino informó dos muertos y un herido.

Previsiblemente, el acontecimiento provocó indignación en el cuartel general de la Segunda Brigada, al mando de Enrique Godoy, quien escribió a su subordinado: “El hecho de que soldados que visten el uniforme extranjero hayan hecho armas contra las fuerzas de la Nación dentro de su propio territorio, es de la mayor gravedad, y lo reagravan las circunstancias de emplear armas de precisión, como las que han dejado en su poder, de un sistema desconocido completamente por los indios, lo que da vehementes motivos de sospechar acerca de la neutralidad absoluta e imprescindible a que está obligado el ejército de la Nación vecina y sus súbditos, siempre que fuera evidente lo manifestado por Ud. en la nota que contesto, de que la guerrilla de la infantería enemiga que tomó parte del combate era compuesta de tropas extranjeras y uniformadas”.

El coronel ordenó que partiera desde Kum Kum Ngiyeu, futuro emplazamiento de Junín de los Andes, una fracción de 60 hombres para reforzar al contingente de Díaz. Sin embargo, se permitió un margen de duda y ordenó “asegurarse si el destacamento de tropas chilenas situado en Lieul-Curá, de que Ud. habla en su nota, se encuentra efectivamente situado en territorio de la Nación”. En las cartas que cruzaron Conrado Villegas (jefe de la División), Godoy y Díaz en las semanas siguientes, se soslaya la participación de aquellos 100 o 150 lanceros que intervinieron en el combate.

En el informe final sobre la campaña que Godoy dató el 1ª de marzo de 1883 en Collón Cura, admitió que tanto sus hombres como los chilenos, habían caído en un enredo: “Me aseguran que los indios de los caciques Queupo, Painé y Nahuel, que han sido y son los más tenaces y crueles invasores de nuestras poblaciones fronterizas, habitan actualmente en la misma línea divisoria con la República de Chile, a vanguardia de sus fuerzas”. Sucedió que el primero salió a defender a su gente al aproximarse tropas argentinas. Previamente, dio aviso al jefe del fortín chileno Liencurá, quien entendió que sus colegas ingresaban en la jurisdicción de su país.

El primer parte de Díaz, más escueto y preciso, indica que en la noche previa su fuerza había acampado “a inmediaciones de la laguna Huélitué”, la Galletué de nuestros días. El 17 de febrero a las 8 de la mañana, “nos rodearon como ciento cincuenta indios que salieron de los montes, cargándonos varias veces, pero fueron rechazados”. Fue como consecuencia de esos movimientos que el destacamento buscó refugio en un valle cercano a las aguas, donde se topó con el contingente chileno.

La segunda acción comenzó a las 10:30, según el reloj del coronel, es decir, dos horas y media después del ataque de Keupü y sus jinetes. Hora más tarde, los subordinados de Godoy emprendieron la retirada casi a pie, porque solo permanecían en su poder seis caballos, de los cuales cinco estaban heridos. El resto había quedado en manos de los lanceros mapuches. El incidente casi empuja a la guerra a Chile y la Argentina, pero finamente, prevaleció la diplomacia.

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