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EL PIANO MÁS MÁGICO DE LA CORDILLERA

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30/12/2021

Diez años sin Diego Rapoport

Diez años sin Diego Rapoport
Diez años sin Diego Rapoport

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Su vida se apagó el 30 de diciembre de 2011, cuando volvía de Buenos Aires, después de visitar a Luis Alberto Spinetta. Un grande que eligió vivir en Bariloche, a pesar de tenerla mucho más fácil en la gran ciudad.

El suyo fue uno de esos casos para el asombro. Monstruo en la escena más granada del rock nacional, ¿qué hacía Diego Rapoport viviendo en Bariloche? Fueron varios los períodos en que permaneció en esta ciudad, mientras compartía andanzas con Luis Alberto Spinetta, David Lebon e inclusive, Charly García. Dejó de existir de manera sorpresiva un 30 de diciembre, exactamente 10 años atrás y su recuerdo se instaló en las redes sociales.

Por primera vez, el inmenso pianista y tecladista se estableció a orillas del Nahuel Huapi en 1977. El año anterior, había cruzado sus pasos con el creador de “Muchacha, ojos de papel”, cuando transitaba una etapa solista. Por entonces, el Flaco se presentaba simplemente como Spinetta, aunque tocaba con Machi Rufino (bajo) y Osvaldo López (batería). Diego participó de las grabaciones de “A 18’ del Sol”, una de las gemas que legó su amigo para la posteridad.

En esa primera ocasión no permaneció mucho tiempo por aquí y retornó a Buenos Aires en 1979, donde participó de otra gloria del rock nacional: el “Nayla”, de Lebon. Allí compartió sesiones con Oscar Moro (batería), Pedro Aznar (fretless) y Rinaldo Rafanelli (bajo). Con la hermana del último, Cristina, tuvo más tarde dos hijos: Santiago y Nehuén. Los tres son vecinos de esta ciudad y se encargaron de motorizar en las últimas horas su recuerdo.

Retornó a Bariloche en 1985, para entreverarse con pilares de la escena local, no solo musical, como Carlitos Casalla, Pablo Méndez, Kike Mayer, Federico Marchesi y Marco Pértile, entre otros. Cinco años después, se radicó en El Bolsón y después probó suerte en Neuquén, hasta que retornó a Bariloche para no irse más. Incluso desde aquí, siguió su relación con los grandes: grabó “Sudamérica va”, de Miguel Cantilo, y participó de su gira presentación.

En 2010, tocó como invitado del gran Luis Salinas en un concierto que se llevó a cabo en un hotel céntrico y, poco después, participó del último gran proyecto de Spinetta: las Bandas Eternas, en el estadio de Vélez. En esos momentos inolvidables, tocaron a dúo “Ella también” y “No te busques ya en el umbral”, temas que quedaron registrados en el primer CD del lanzamiento discográfico.

Precisamente, la vida de Rapoport se apagó al retornar de Buenos Aires, adonde había viajado para –podemos suponer– despedirse del gran Flaco, cuando ya se sabía que padecía una enfermedad insuperable. Su corazón dejó de funcionar en Las Flores, una década atrás, y a medida que trascendía la noticia, la congoja se instalaba en su Bariloche. El 8 de febrero siguiente, seguía su camino Luis Alberto. La de música que debió sonar en el cielo…

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