Publicidad
 

SE INAUGURÓ EN DICIEMBRE DE 1938

|
22/08/2021

El Hospital, con el sello de Exequiel Bustillo

El Hospital, con el sello de Exequiel Bustillo
El Hospital, con el sello de Exequiel Bustillo

Formalmente, la salud pública tiene 83 años de presencia en Bariloche, aunque claro que hubo antecedentes. El edificio del Hospital Zonal es tributario de los planes modernizadores de la Dirección de Parques Nacionales.

Si bien siempre ocupa un lugar de importancia en la vida de las y los barilochenses, la salud pública nunca cobró tanto protagonismo como a partir de marzo de 2020. Formalmente, su historia arrancó en 1938, con la institucionalización del Hospital Regional o Vecinal, cuya denominación correcta en el presente es Hospital Área Programa. Sin embargo y como se verá, existieron antecedentes, aunque no dependieron de la actuación estatal.

En términos edilicios, el nosocomio se construyó durante aquel año y se inauguró el 19 de diciembre, con capacidad para 60 camas. Su diseño corrió por cuenta del arquitecto Alejandro Bradinsky y, como podría sospecharse, el impulso que terminó con su puesta en funcionamiento se debió a Exequiel Bustillo, cuando la Dirección de Parques Nacionales se propuso transformar San Carlos de Bariloche.

De hecho, fue la repartición nacional quien financió la construcción y se hizo cargo del asesoramiento técnico. En tanto, del equipamiento se hizo cargo la Comisión de Asilos y Hospitales Regionales, que curiosamente, funcionaba en ámbitos del Ministerio de Relacionas Exteriores y Culto. Hay que recordar que, por entonces, Río Negro era Territorio Nacional y que, además, se concebía al área del Nahuel Huapi como fronteriza.

El Hospital formó parte de la transición que se vivió en la zona, de colonia agrícola y ganadera a localidad de atractivos turísticos. En un punto, la fisonomía todavía predominante en el centro de salud más importante de la región, se emparenta íntimamente con el proyecto urbanístico que, desde Buenos Aires, se decidió para el otrora pueblo. Los conocedores de historia advertirán que el nosocomio, se inauguró cuando todavía no expiraba la Década Infame.

Desde esa perspectiva, es quizás una ironía que todavía hoy lleve como nombre “Doctor Ramón Carrillo”, denominación que adquirió en 1973, año en que el peronismo retornó al poder político, luego de un largo período de proscripción. Fue durante su primera experiencia gubernamental que se creó el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social y fue precisamente Carrillo, el primero en ocupar su despacho.

Durante su gestión, se llevó la cantidad de camas de 66 300 en 1946 a 132 000 en 1954, cifras para todo el país. Además, se erradicó, en solo dos años, enfermedades endémicas como el paludismo, a través de campañas sumamente activas. Por otro lado, prácticamente desaparecieron la sífilis y otras enfermedades venéreas. También disminuyó la mortalidad por tuberculosis de 130 cada cien mil personas a 36 cada cien mil, entre otros logros espectaculares.

Una década después de llamarse “Ramón Carrillo”, el Hospital Zonal comenzó a funcionar como centro formador de especialidades médicas. En la actualidad, cuenta con siete residencias. También en el presente, recibe la calificación de Nivel VI, es decir, implica “hospitalización y ambulatorios cubiertos por seis clínicas básicas, más una amplia gama de especialidades concurrentes clínicas y quirúrgicas, apoyadas por servicios auxiliares de mediana y alta complejidad”, según informa su página web.

Estos son radiología, bioquímica clínica, bacteriología, hemoterapia y anatomía patológica. Al tratarse de hospital cabecera, cumple también una trascendente cobertura en el ámbito del primer nivel de atención, que se desarrolla por 16 centros de Atención Primaria de la Salud, distribuidas en los barrios de la ciudad. Pero esa es historia conocida porque casi es la historia de todos los días.

Claro que, hacia 1938, la historia de la medicina occidental en el Nahuel Huapi tenía, por lo menos, tres décadas. En su “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi”, Juan Martín Biedma rescató que, por aquí, “la asistencia médica la inició el doctor José Emanuel Vereertbrugghen. Belga de origen, llegó a la región en 1907 atraído por los planes de colonización. Construyó su casa en un lote del lago Gutiérrez y alternó las faenas de hacendado con un ejercicio de la profesión, que llevó a cabo con abnegación y sacrificio”. Primer médico de residencia permanente en la zona.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?