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24/08/2016

Cautivantes “Bosques habitados” de María Cristina Otamendi

- PRIMERA MUESTRA EN BARILOCHE -  La plástica expuso en las últimas semanas y recibió “comentarios gratificantes y alentadores” por parte del público. Mientras trabaja en otra serie, aguarda la chance de colgar en otro sitio.
Cautivantes “Bosques habitados” de María Cristina Otamendi
Cautivantes “Bosques habitados” de María Cristina Otamendi

En las obras de María Cristina Otamendi el bosque se muestra umbrío y a la vez colorido, húmedo pero al mismo tiempo amigable. Dan ganas de introducirse entre árbol y árbol para ver si es verdad tanto misterio pero resulta que unas personitas se anticiparon al anhelo: arlequines, payasos, niños… Atuendos fuera de contexto que remiten a una época no actual, aunque por estética conjunta está claro que los trabajos son de aquí y ahora.

“Se llama Bosque habitados, es una muestra sobre bosques en acuarela que pinté en la zona, cerca de mi casa”, le dijo la artista a El Cordillerano. Oriunda de Buenos Aires pero vecina de Neuquén hasta no hace mucho, Otamendi se estableció donde San Carlos de Bariloche se confunde con el Parque Nacional Nahuel Huapi. En esa vecindad, el bosque todavía manda. “Se llama habitados porque por azar, unas figuritas bastante antiguas que yo tenía de principios del 1900, entraron en los cuadros y quedaron bien”.

Para la plástica, árboles y estampas “se aceptaron mutuamente, se asimilaron y así salió el nombre de la muestra. Me gustó la idea y tiene mucho simbolismo: la infancia, la niñez… Son seres chiquitos y bosques, que pueden significar varias cosas (sonrisas). La vida misma”, sentenció. La exposición estuvo en las últimas semanas a disposición del público en el café Vertiente y podrá visitarse hasta este viernes inclusive.

Otamendi no pinta a partir de fotografías, el suyo es contacto directo. “Exactamente. Tengo un tronco en el bosque, me siento y pinto. Pinté durante muchos momentos: otoño, invierno y más en verano, porque ahora es muy difícil pintar al aire libre en la parte sombreada del bosque… Pinté también en otros lugares pero en general es en el mismo espacio que va cambiando porque uno va cambiando, entonces nunca salen iguales los paisajes”, definió.

No siempre fue así pero pareciera que para la pintora, la relación con el entorno boscoso es sustancial. “Me gusta y me gustan las luces y sombras que se producen en un bosque. Me gustan la magnitud de los troncos, los espacios y sobre todo, me atraen mucho los colores en los bosques de la zona”, insistió. En ellos, “hay arlequines o payasos. Me gustan… Colecciono figuritas de mi infancia, de cuando yo jugaba a las figuritas y tengo una serie de cosas pintadas sobre esas figuritas. Estas fueron azarosamente, las encontré en un museo, se vendían y bueno, empecé a jugar con ellas. Tengo inclinaciones hacia la infancia y el pasado”, avisó.

Identificación

En su haber, Otamendi tiene exposiciones en la sala municipal “Emilio Saraco” de Neuquén, en destacadas galerías de Buenos Aires e inclusive en Barcelona, pero a “Bosques habitados” ella “tenía muchas ganas de mostrarla acá porque por primera vez, lo había hecho en el Museo Nacional de Bellas Artes en Neuquén, en el café del museo… Llegué a Bariloche, busqué un espacio y Vertiente me lo ofreció. Me gusta mucho el lugar y los cuadros quedaron muy bien acá. La repercusión fue muy linda, la gente se siente identificada y los comentarios siempre son gratificantes y estimulantes”, compartió.

De manera evidente, residir en Bariloche imprime estigmas en la obra de la plástica. “Creo que todos los lugares influyen, sobre todo porque soy muy de pintar afuera, de pintar en directo. Pinto sobre el natural, entonces sí: la luz te deja una marca… El color es distinto. Ya Neuquén fue un cambio en la pintura que yo venía realizando en Buenos Aires, la pintura urbana de ir a pintar a La Boca. Pintaba mucho al aire libre con Néstor Berllés, que fue mi primer profesor. Íbamos a San Telmo o a La Boca y pintábamos, entonces la paleta y el color ahora son diferentes. Evidentemente con la luz de Neuquén y la de Bariloche, mi obra se fue iluminando (sonrisas)”.

Quizá por aquí recién la descubramos ahora, pero hace varias décadas que María Cristina Otamendi estableció una relación estrecha con la pintura. “Por el tiempo en que la vengo realizando (sonrisas) es parte de mi vida. Empecé a pintar a los 20 años y fue un gran descubrimiento. Tengo una abuela pintora, mi madre no… A mi abuela no la conocí, conozco sus cuadros pero a ella no. Pero la pintura siempre fue algo muy importante, me sacudió conocer la pintura, empezar a pintar y sentir una sensación diferente, es llegar a una plenitud cuando estoy pintando”, confesó.

Debe ser intenso dar con la vida de un ancestro a partir de las obras que legó. “Sí, pero a partir de que yo empecé a pintar porque al principio miraba y no me impresionaba… Pero cuando empecé a incursionar en el mismo tema que mi abuela, fue fuerte. Ella era muy buena pintora, también paisajista. Ella murió muy joven, a los 50 y pico de años, cuando mi mamá todavía no se había casado... Era la época en que se pintaban naturalezas muertas y cosas así, pero tenía una paleta preciosa y también era muy buena dibujante, con carbonilla. Yo también incursioné mucho en la figura humana y en desnudos en acuarela”. En otros tiempos, claro. En su presente, el que manda es el bosque.

Sin parar

“Cuando uno termina una serie, siempre hay un impasse pero en este caso no, sigo pintando permanentemente”, compartió Cristina Otamendi, artista plástica que si bien mantuvo vínculos esporádicos con Bariloche durante décadas, se asentó aquí hace relativamente poco. “Me gusta mucho el paisaje, experimentar en distintas búsquedas dentro de lo mismo y el color es lo que más me motiva”, le dijo a El Cordillerano.

La serie en la que trabaja en la actualidad “tiene una cierta vinculación” con la muestra “Bosques habitados” según la artista, “porque el tema de la infancia me sacude pero ahora estoy incursionando en algo que ya hice en óleos grandes en otras épocas, sobre el tema de la guerra.

Ahora vinculo el tema de la infancia y la inocencia frente a eso. Es un tanto fuerte, estoy usando un poco de collage pero todavía no tengo nada para mostrar”, se disculpó. Habrá que prestar atención a una posible reposición de su muestra actual.