2026-08-13

AUNQUE AÚN NO ALCANZAN PARA SUPERAR EL DÉFICIT HÍDRICO

Las nevadas del último mes no son normales y pueden atribuirse al Super Niño

Las precipitaciones de julio y primeros tramos de agosto superaron umbrales en Bariloche. Se prevé que las precipitaciones desusadas continúen hasta octubre, aunque en forma de lluvia a raíz de temperaturas más altas.

“Vamos por partes, hay mucho que explicar acá”, dijo Santiago Hurtado, ante la ráfaga de preguntas que disparó el cronista. Especialista en la evolución del clima, el investigador de la Fundación Bariloche admitió que las nevadas que cayeron en Bariloche “en el último mes no son normales” y aunque con cautela, las atribuyó al fenómeno del Super Niño. No obstante, ante el comportamiento de los meses previos, señaló que todavía no se disipa un panorama de sequía de cara al próximo verano.

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“Primero veamos cómo fue avanzando el año”, invitó nuestro interlocutor, a la hora de evaluar la situación climática en el Nahuel Huapi y área adyacente. “Marzo fue en extremo húmedo, con mucha precipitación”, sin embargo, “abril se mantuvo levemente por debajo de la media, pero normal; mientras que mayo y junio -particularmente junio- fueron extremos secos”. Por último, “julio, el mes que acaba de terminar, fue extremo húmedo”, balanceó el experto.

Aclaró que “en general, se considera normal un año que está dentro de cierto rango. Por ejemplo, si en junio precipita (lluvia + nieve) más de 90 mm y menos de 200 mm, estamos en condiciones normales o esperables. Ahora, valores por fuera de estos umbrales serían años extremos”, ilustró. “Estos valores no se ponen de forma azarosa, sino que se utilizan los últimos años -en general 30 años- y se hace alguna estadística, que, dependiendo del profesional o institución, puede cambiar y definir umbrales levemente distintos”.

En forma paralela corre la percepción popular. “Nosotros, como población, nos armamos en nuestras mentes estos umbrales para decir que tal año fue seco o nevador a partir de nuestra memoria. El problema es que definir la normalidad de forma estanca no es posible, porque el calentamiento global está corriendo todo el tiempo lo que llamamos normal. En particular, como ya te he nombrado (en una entrevista anterior) acá en Patagonia Norte, desde aproximadamente 2007 vivimos otra realidad climática y se nos cambió el escalón para definir normalidad”.

El Niño va va a manifestar hasta octubre.

En aquella ráfaga inicial también estaba el fenómeno de moda. “El Super El Niño no es más que cuando un evento, El Niño, presenta un calentamiento muy grande”. En su versión no magnificada alude al “calentamiento del océano Pacífico ecuatorial”. De hecho, el que tanto circula “es un término no académico, sino que se usa más en los medios de comunicación”, aclaró Santiago.

Atribuibles a…

“Por otro lado, los eventos El Niño son, por definición, condiciones cálidas prolongadas en el tiempo”, es decir, “al menos 7 meses”. Entonces, “en este momento no podemos decir que estamos en un evento El Niño” porque “depende de cómo se desarrollen los meses siguientes. Igual, lo más probable es que sí estemos en un evento que se está iniciando”, aventuró el estudioso. “Dicho todo esto, estas nevadas que venimos teniendo en el último mes no son normales”.

Sucede que “julio y principios de agosto” resultan atípicamente húmedos y nevadores. Respecto a si es o no por El Niño, entramos en un área de la ciencia que se llama atribución, que actualmente está muy de moda, es decir, se está investigando mucho al respecto. Atribuir a El Niño una nevada puntual, por ejemplo, la del martes pasado, es algo muy difícil y que conlleva mucho trabajo. Pero es más sencillo atribuirle que un mes o una temporada fueron más húmedos. La verdad es que no he hecho -ni encontré a alguien que haya hecho- un análisis para poder decir con seguridad si este último mes tan nevador se debe a El Niño. Pero mi conjetura es que sí, se debe a El Niño”, concluyó Hurtado.

El Cordillerano: la última vez que hablamos se preveía que el fenómeno se manifestara a fines del invierno o principios de la primavera. ¿Se sabe por qué se adelantó?

Santiago Hurtado: el fenómeno El Niño suele iniciarse hacia fines de invierno, y es cuando tiene sus mayores impactos en general. Este año, particularmente, inició a fines de junio. Respecto a por qué inició antes de lo normal, no tengo ni idea.

Santiago Hurtado.

EC: ¿Hay relación entre estas nevadas y la de 1984 y la de 1995 (¿1996?) o se originan en fenómenos diferentes?

SH: No. De hecho, esas dos temporadas tienen en común que el Pacífico estaba frío y a fines de invierno se estableció el evento La Niña, el evento opuesto a El Niño. Acá entra esta cuestión interesante que ya te he comentado en otras notas: si bien uno puede asociar La Niña a sequías o menos precipitaciones y El Niño a mayores precipitaciones, es importante remarcar que son relaciones medias y es lo que tiende a ocurrir. Pero la atmósfera es muy compleja. El Niño no es lo único que ocurre; hay otros fenómenos, como la oscilación antártica, que interactúan entre sí. Esto hace que cada evento El Niño o La Niña sea distinto y que tengamos impactos incluso contrarios a los esperados.

Con la campera a mano

Los últimos interrogantes que disparamos hacia el investigador tenían que ver con las chances de olvidarnos de un verano de sequía y con qué se puede esperar de ahora en más respecto de El Niño. “Por ahora, lo que estuvo precipitando no alcanza a suplir el déficit hídrico de mayo-junio, es decir, todavía en el acumulado estamos por debajo de lo normal”, avisó Hurtado. “Obviamente, si sigue esta tendencia de precipitaciones abundantes, se va a revertir”.

En cuanto al pronóstico de largo plazo, “acorde al centro de predicciones climáticas (CPC-NCEP-NCAR) de Estados Unidos, existe un 81 por ciento de probabilidad de que se presente un El Niño muy fuerte durante el período de octubre a diciembre, que estaría posicionándose entre los eventos más grandes en el registro histórico, que data de 1950”, alertó el climatólogo. Y de cara a la temporada de incendios, “el pronóstico regional del CRC-SAS (Centro Regional del Clima para América del Sur) es alentador, ya que da de moderadas a altas probabilidades de mayor precipitación entre agosto y octubre desde la Comarca (Andina del Paralelo 42) hasta el norte neuquino”, esperanzó el especialista. Claro que “el mismo pronóstico también da mayores temperaturas, lo que puede devenir en lluvia en vez de nieve”. Al parecer, andaremos con camperas hasta bien entrada la primavera.

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