2026-08-05

PREVALECIÓ SOBRE OTRAS ALTERNATIVAS

Hace 90 años, se eligió el Catedral para emplazar al centro de esquí de Bariloche

Hoy resultaría difícil de pensar que el complejo funcionara en otro lado, pero no siempre fue así. Otto Meiling pensó en otra alternativa y hasta Parques tenía inicialmente un proyecto diferente.

En nuestros días resultaría casi imposible imaginar que el centro de esquí de Bariloche funcionara en otro emplazamiento, pero en cierto comienzo no estuvo tan claro. Pioneros de los deportes invernales pensaron en el Otto y hasta Parques Nacionales llegó a considerar el cerro Dormilón como sitio de privilegio. No hay una fecha exacta, pero fue durante el invierno de 1936 que se decidió que fuera el Catedral el lugar que se convertiría en marca registrada. Precisamente, 90 años atrás.

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Parece pertinente desempolvar la historia, que así arrancó: “Durante la década del 30 la región del lago Nahuel Huapi recibió un importante desarrollo turístico impulsado por el gobierno nacional y promovido por Exequiel Bustillo, quien presidía la Dirección de Parques Nacionales. Bustillo, creador del Centro Cívico y del hotel Llao Llao, entre muchas otras obras, contrató al austríaco Hans Nöbl para que los asesore sobre dónde desarrollar un centro de esquí en las inmediaciones de Bariloche”.

Los sucesos que terminaron en la elección del cerro más característico como sede de un futuro centro de deportes invernales se reprodujeron en “Catedral 90 años. Trabajo e inversión en la montaña”, un libro que Toncek Arko escribió años atrás a pedida de la empresa concesionaria de la actualidad. Gracias a la feliz excusa del aniversario, el escritor y periodista subió el volumen a Internet en las últimas horas, para su acceso gratuito.

En su racconto afirma que “Nöbl fue recomendado por Angélica Gainza Paz, condesa italiana Di Sangro, amiga de Bustillo, quien fue alumna de Nöbl, destacado campeón de esquí e instructor austríaco”. El especialista europeo “viajó en 1936 y recorrió numerosas montañas aledañas a Bariloche”, entre ellos, “los cerros López, Ventana, Dormilón, Otto y Catedral. Y eligió este último”.

El proyecto que ideó el austríaco. Gentileza: Toncek Arko.

Cabe recordar que “en aquel entonces muy pocas personas practicaban esquí. Los entusiastas estaban nucleados en el Club Andino Bariloche (CAB). Otto Meiling, uno de los fundadores del CAB, viajó en 1934 a Austria para capacitarse y a su regreso promovió la práctica de este deporte en el cerro Otto, donde construyó el primer refugio cerca de Piedras Blancas, en otoño de 1931”. Ocho años más tarde, construiría “otro más grande”, donde además, “edificó su vivienda particular” junto con “el refugio Berghof, donde funcionó su Escuela de Ski Tronador, la primera de Bariloche”, puntualiza la narración.

Resistencia pionera

En consecuencia, “Meiling intentó que el cerro Otto sea el centro invernal de Bariloche y no veía con buenos ojos el desarrollo de otros lugares. Lo favorecía su cercanía con el pueblo, pero sin duda la montaña es mucho más pequeña y poco apropiada para esquiar que Catedral”, consideró el autor. Por su parte, “Parques promovía el esquí en el cerro Dormilón, donde se había levantado un refugio en 1934. El ingeniero Julio Furth tenía proyectado emplazar un cable carril, ya que los extensos faldeos de la montaña son ideales para esquiar. No obstante, hay que cruzar el lago, y ello sepultó el proyecto. Nöbl lo descartó de plano”.

Con su designio firme, “en Catedral Hans recomendó emplazar la base del centro invernal en Plataforma 1200, pues constató que en la parte baja no siempre hay suficiente nieve. No obstante, cuando se decidió construir el cable carril se eligió la base actual, mucho más favorable para instalar la estación inferior que la cota 1200”, evaluó Arko. Para concretar sus planes, “Nöbl fue nombrado jefe de Deportes de Invierno en el Parque Nacional Nahuel Huapi”.

Desde esa función, “diseñó las primeras pistas de esquí en el sector norte de la montaña, la ubicación del hotel Catedral, el cable carril y la infraestructura básica en la base. Presentó su propuesta sobre una fotografía tomada desde el cerro San Martín. También creó su escuela de esquí y trajo sus primeros alumnos en 1937. Para todas estas obras contó con el amplio apoyo de Bustillo, quien gestionó los aportes económicos para concretarlas. Fueron años de una Argentina diferente, donde se hablaba poco y se hacía mucho”, opinó el autor.

Las primeras construcciones del complejo. Gentileza: Toncek Arko.

Claro que hubo que invertir. “El camino de acceso a Catedral se inició en abril de 1937. Se terminó en diciembre del mismo año y costó 22 mil pesos. Partía de Puerto Moreno y ascendía por el arroyo La Cascada”. Dos años después “se formalizó el convenio con la firma italiana Ceretti & Tanfani para que venda e instale el cable carril. Tenía sede en Milán y se especializaba en medios de elevación por cable. Los cables se compraron a una firma británica. La empresa argentina Christiani & Nielsen fue contratada para construir las terminales inferior y superior y el refugio Lynch”.

Mientras Bariloche se transformada, fronteras afuera pasaban cosas gravísimas. “Pese al inicio de la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, los trabajos en Catedral siguieron a buen ritmo”. La crónica de Arko trae a colación evocaciones de Roberto “Negro” Asenjo, quien fuera “reconocido patrullero e instructor de esquí de Catedral” y comenzó a trabajar en la empresa constructora a los 15 años. “Fue cadete, con tareas varias y el encargado de subir a caballo las meriendas y los almuerzos para los ingenieros y obreros”.

Hacha y machete

Después participó en la construcción del refugio Lynch. “La parte baja del cerro, donde actualmente se ubica la plaza Catalina Reynal, estaba cubierta de lenga rastrera y ñires, que fueron retirados con hacha y machete”, le dijo al historiador de las actividades de montaña.  “Allí se emplazaron los galpones para el acopio de los materiales, la cocina, el comedor y algunos alojamientos para el personal. Más tarde algunas cabañas. También se desmalezó la ladera debajo de Plataforma 1200, donde comenzaron las prácticas de esquí”.

El período que ahora describimos en apretados párrafos se extendió por algunos años y no fue del todo fácil, porque “los fuertes vientos dificultaban los trabajos”. Asenjo recordó que “hubo ráfagas que llegaron a arrancar las maderas de los encofrados”. Además, “durante los veranos había que abastecer al refugio con alrededor de 800 metros cúbicos de leña, ya que en invierno la calefacción y la cocina requerían mucho combustible. La leña se subía en el montacargas y provenía de los desmontes realizados para abrir las pistas de esquí”.

El instructor en plena clase. Gentileza: Toncek Arko.

Seis años después de tomarse la decisión, se terminaron “el refugio Lynch y el hotel Catedral, que fueron entregados en concesión por Parques Nacionales”. Fue entonces, “en los años 40”, cuando “el esquí comenzó a desarrollarse lentamente en Catedral. Lo primero que abrieron fueron varias escuelas”, añade la narración. “En 1944 hubo 4 escuelas de esquí en Catedral. Intentando ordenar la profesión, el 5 de julio de 1945, mediante resolución 473, la Administración General de Parques Nacionales, creo la Escuela Única de Esquí”.

Después de tomar esa determinación, “en su memoria anual Parques evaluó que funcionó en forma muy correcta” la mencionada Escuela Única. “Contabilizó un total de 4.225 clases de esquí durante julio, agosto y septiembre”. El propio “Hans Nöbl fue el director y entre los instructores estables se encontraban Alex Hemmi, Luis Acuña, Gustavo Kammerer, Jorge Volkner y José Möllinger”, puntualiza el rescate de Arko. Primeros pasos que comenzaron a darse 90 años atrás, para conducir a un presente de Bariloche que sería inimaginable sin Catedral.

Link para acceder a “Catedral 90 años. Trabajo e inversión en la montaña”, de Toncek Arko: https://www.calameo.com/read/007729657675d38c69d90

 

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