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SE HABÍA ESTRENADO CUATRO AÑOS ATRÁS EN CANAL ENCUENTRO

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04/08/2026

Quedó disponible en YouTube miniserie que dirigió vecina de Bariloche

Ailén Herradón y equipo decidieron liberar “Inchiñ” (Nosotros) en la plataforma más concurrida, en coincidencia con el reciente Día de la Pachamama. Seis capítulos sobre tradiciones, cultura y actualidad mapuches.
Ailén (primera a la izquierda) en plena faena. La serie que dirigió se rodó en tiempos de pandemia.
Ailén (primera a la izquierda) en plena faena. La serie que dirigió se rodó en tiempos de pandemia.

Una miniserie que dirigió una vecina de Bariloche llegó a YouTube después de estrenarse en el recordado canal Encuentro. Se trata de “Inchiñ”, que significa Nosotros en lengua mapuche. Sus seis capítulos se liberaron en la plataforma de video streaming más popular el último sábado, en coincidencia con el Día de la Pachamama. Aunque oriunda de Las Coloradas (Neuquén), Ailén Herradón reside hace años a la vista del Nahuel Huapi, donde despliega una intensa actividad artística.

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“Desde 2019 escribimos esta idea comunitaria y buscamos la forma de hacerla posible”, recordó la realizadora en el mensaje con que anunció la nueva etapa de su trabajo. “Rodamos en 2021 en un contexto de mucho cuidado y corazón” porque transcurría la pandemia y “en 2022 estrenamos en canal Encuentro”. Sin embargo, antes de llegar a la pantalla chica, la serie se exhibió “en cada casa, comunidad, familia y entre todxs reunidos en Junín de los Andes, hablando al micrófono cómo nos sentíamos, por haber podido hacer este trabajo a través del cine”, evocó Ailén.

Entonces, la novedad radica en que “después de un recorrido muy comprometido y de encuentro por todxs quienes fueron parte, esta miniserie hecha entre comunidades mapuches, comunicadores mapuches y realizadores de cine de distintos territorios, la dejamos en YouTube, plataforma de acceso gratuito, para quienes quieran verla”. Realizadora y equipo eligieron ponerla al alcance de todxs el 1ro de agosto último.

El nuevo paso tiene sus fundamentos. “Son conocidos por todxs los tiempos en los que la codicia y el despojo se imponen, pareciera que nunca descansan” porque “como decía Atahualpa Yupanqui, para quienes miran sin ver, la tierra es tierra nomás”. Como contrapartida, “desde Inchiñ los invitamos a acercarnos a otras formas de ver, cuidar, comunicar y respetar la vida” porque en su transcurso “caminamos con personas que respetan los territorios, y deseamos que esta cosmovisión siga siendo el mensaje del futuro”.

Lxs primeros en ver la serie fueron sus protagonistas.

Cinematográficamente, se trata de una miniserie “que retrata la diversidad de experiencias en territorio mapuche que apuntan a fortalecer la identidad cultural, conjugando lo antiguo con lo contemporáneo en defensa y ejercicio de los derechos de su pueblo”, dice el informe de prensa que Ailén acercó a El Cordillerano. En su transcurso “retratamos a una región del pueblo mapuche en su diversidad organizativa, generacional y de propuestas, mostrando su desarrollo en distintos territorios y contextos”, incluidas “la urbanidad como territorio habitable desde la identidad y la ruralidad como territorio de sustento y de memoria colectiva”.

De las reivindicaciones a la música

Todos los capítulos de “Inchiñ” tiene nombre en mapuzungun, pero reproducimos simplemente su traducción para tornar más ágil la lectura. El primero se titula “Acordamos juntos volver al territorio” y repara en que “las reivindicaciones y recuperaciones territoriales se hicieron más evidentes desde la década de los 90. Muchas de las comunidades de la provincia de Neuquén vivieron y viven procesos de resguardo territorial”. El segmento aborda “de dónde viene la necesidad de resguardar el territorio y la importancia de esas acciones directas para poder proyectar la vida de las comunidades”.

El segundo se llama “Nos acompañamos para tomar valor” y transcurre en Junín y San Martín de los Andes, donde “hoy muchos jóvenes trabajan en la visibilización de la preexistencia del pueblo mapuche y en el reaprendizaje del mapuzungun como, al menos, segunda lengua. En pueblos (localidades) donde el racismo continúa vigente de las maneras más sutiles, pero no menos eficaces, conocemos la importancia de organizarse”, asevera la sinopsis.

El tercero refiere al volcán Lanín, donde la ceremonia que se realiza todos los veranos “comenzó hace casi dos décadas y sus comienzos fueron un tema conflictivo en la prensa y para Parques Nacionales. Hoy sigue siendo un tema que genera incomodidad, sobre todo para quienes trabajan con el turismo y los ascensos. Los motivos del pueblo mapuche para realizar esta ceremonia son poco conocidos y casi nunca escuchados”. En la entrega, precisamente se escuchan “algunas de esas voces colectivas”.

Se rodó en ámbitos rurales y urbanos.

El cuarto destaca la importancia del pehuén, “especie nativa que crece en la cordillera de lo que hoy se conoce como Chile y Argentina”. Donde vive conífera tan característica, parte del pueblo mapuche “sobrevivió a temporales y guerra alimentándose con el fruto de esta planta nativa”, sintetiza la descripción. En la serie se aborda “qué implica vivir en relación con el pehuén”, a partir del “relato de las mujeres mapuche pehuenche”.

En anteúltimo se llama “Lo que nuestros antepasados nos dejaron” y se centra en los instrumentos musicales tradicionales que persisten en construir lxs mapuche. A propósito, “el ülkantun era y es una forma de hacer música cotidiana -de improvisación- y que si hoy no se escucha tanto es porque hay ausencia de mapuzungun. La importancia de nombrar para existir, la importancia de poder cantar y contar lo que vivimos” es subrayada en la entrega.

“Inchiñ” cierra con “Quienes cantan para fortalecer a su pueblo”. En este caso, el capítulo apunto al tayül (puede leerse tail), “canto que realizan las mujeres mapuches relacionado a su origen familiar y territorial”, que asume la forma de “un conocimiento transmitido de generación a generación. En Puelmapu (Territorio del Este) ese conocimiento sigue vigente y es uno de los que no solo recuerda el origen a las familias mapuches, sino que, además, empodera a la mujer desde su voz y su historia”.

Sonrisas al celebrar la miniserie.

En términos técnicos, la idea que desembocó en la serie fue de Maitén Cañicul, con dirección precisamente de Ailén Herradón. En la producción ejecutiva trabajaron Juan Protto, la propia Ailén y Santiago Herradón. El guion fue elaboración conjunta entre la directora y Maitén, con asistencia de Dirección de Lara Sade. Oficiaron de traductores Ailén Quilaleo y Pablo Camilo Cañumil, el último también vecino de Bariloche. Desde el último sábado, tamaño trabajo quedó a solo unos clics de distancia.

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