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OTRO DECRETO “CONTRA LA CULTURA”

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04/08/2026

Voces de Bariloche se indignaron ante el cierre del Coro Nacional de Niños

Funcionaba desde 1967, pero el Poder Ejecutivo decidió reemplazarlo por un programa. Las directoras del Coral Melipal y de la Fundación Música Viva cuestionaron severamente la determinación.
El ahora ex Coro Nacional de Niños. Foto: Santiago García para la Dirección Nacional de Elencos Estables.
El ahora ex Coro Nacional de Niños. Foto: Santiago García para la Dirección Nacional de Elencos Estables.

Directoras de Bariloche deploraron el cierre del Coro Nacional de Niños que dispuso a través de un decreto el gobierno de Javier Milei en los últimos días de la semana pasada. Patricia Tarantini, quien dirige el Coral Melipal, compartió su indignación con El Cordillerano; mientras que Laura Esteves, exdirectora del Coro Juvenil Municipal y actual impulsora de la Fundación Música Viva, señaló que la disolución implica “cercenar posibilidades de vida” para lxs directamente afectados.

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“El sentimiento que tengo es de indignación”, le dijo la primera al que firma. “Estoy indignada y azorada con este avance terrible contra la cultura, contra nuestras raíces y nuestras bases”, subrayó. “Es un sentimiento horrible, de impotencia por la impunidad que se toman decisiones sobre estas instituciones. Mencionemos que hay niños de por medio y yo tuve la fortuna de haber ido un par de años al Coro cuando era muy chica”, compartió Patricia.

Con la firma del presidente y de su jefe de Gabinete, Diego Santilli, el Poder Ejecutivo decretó la disolución de la agrupación, que estaba en funcionamiento desde 1967. Para justificar su eliminación, la Secretaría de Cultura argumentó que “los objetivos que motivaron la creación y el funcionamiento del Coro Nacional de Niños pueden alcanzarse mediante acciones y programas de formación, perfeccionamiento y desarrollo artístico de alcance más amplio”.

La directora del Coral Melipal tuvo una experiencia muy alentadora en su niñez. “Me becaron desde mi escuela, me dieron una beca porque canté en una quermese, una de esas cosas que se hacían antes allá lejos y hace tiempo”, contextualizó. En esa oportunidad “había alguien de la Municipalidad y a través de la escuela me dieron una beca”, insistió. “Yo vivía en Rafael Calzada, lejos de donde se hacían los ensayos, pero mi pobre mamá hizo todo el esfuerzo de llevarme, así que fui un par de años y aprendí muchísimo”, valoró.

Patricia Tarantini (de espaldas a la imagen) al frente del Coral Melipal.

Aquella pertenencia “fue una cosa increíble, me abrió la cabeza de una tremenda manera, porque no pensaba al ser todos niños, que podíamos hacer lo que se hacía con maestros muy buenos”, ponderó. La que afortunadamente vivió “fue una gran experiencia, así que (la decisión del gobierno) toca por el lado del dolor. Yo no fui mucho tiempo, pero había chicos que hacía seis o siete años que estaban y crecían en el Coro”, ilustró Patricia.

Añadió la directora del histórico Coral Melipal: “pienso que esto es una barbaridad y no sé cuándo se va a acabar. No soy una persona que tenga ideas para un lado o para otro, pero lo que hace esta gente del gobierno es terrible: nos pisa, nos mancilla y nos humilla. Son sus maneras de llevar adelante las cosas, no creen y no miran a nuestra patria, porque obviamente, para ellos no somos patria desde el momento en que nos venden a otros países”, enmarcó.

Por su parte, a instancias de este medio, Laura Estevez se preguntó “cuál es el sentido de acompañar y sostener un coro”. La experimentada especialista subrayó que “participar de un coro no sólo implica el aprendizaje y desarrollo de la propia voz”, además “amplía la perspectiva de la vida interior y de relación, conociendo y abriendo el horizonte de posibilidades a las cuales se puede aspirar”.

Fomentos y aceptación

No se trata solo de ensayar y de presentarse sobre el escenario periódicamente. En el ámbito coral “se fomenta el respeto por las habilidades propias y del compañero, la aceptación de la diversidad en todas sus formas” y “la participación”, además de “la cooperación y la solidaridad”. En el trabajo al interior de un coro se “fortalece los lazos de pertenencia. Se aprende sobre compromiso, tanto hacia sí mismo y hacia el grupo como hacia terceros”, ilustró Laura.

Laura Esteves con uno de los elencos de Música Viva.

Dato central, “cuando esta práctica se realiza desde los primeros años de vida, enriquece la vida de cada cantante y de su entorno”, subrayó. “Se transforma en un espiral virtuoso de trabajo en común, aprendizajes y logros. Estimula la creatividad. Compromete a los adultos que acompañan la tarea, creando una comunidad que se involucra en esa práctica con los chicxs. Muchos de esos integrantes cuando crecen, siguen participando de otros grupos corales, musicales y culturales de distintas características”.

Ante esas realidades “cerrar un espacio de cultura, cualquiera sea, y cerrar las actividades de un coro tan emblemático como el Coro Nacional de Niñxs, es no sólo finalizar una práctica en sí, sino cercenar posibilidades de vida, de crecimiento y desarrollo de personas que contribuyen al tejido de una sociedad más justa. Es suprimir una posibilidad de construir un mundo más humano”, redondeó la directora.

El segundo artículo del decreto de cierre ordena que la Secretaría de Cultura de la Nación cree “un Programa de Formación Artística destinado a niños y adolescentes, con finalidad formativa y de promoción cultural”. Precisamente, de humanidad no habla la flamante disposición.

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