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OSCURA TRAMA EN LA QUE PARTICIPÓ LA ÚLTIMA DICTADURA

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31/07/2026

El proyecto de centro de esquí en el cerro López que nunca prosperó

Para su concreción se desafectaron las cumbres del Parque Nacional Nahuel Huapi, con la firma de Videla, Harguindeguy y Martínez de Hoz. Hasta políticos que todavía están activos participaron.
El refugio del cerro López en los 90. Gentileza Toncek Arko.
El refugio del cerro López en los 90. Gentileza Toncek Arko.

Nada menos que seis décadas atrás se ideó un proyecto que convertiría al cerro López en un centro de deportes invernales capaz de recibir a dos mil esquiadores por hora. La iniciativa estuvo repleta de claroscuros que implicaron la desafectación de áreas protegidas y la sospechosa participación de la última dictadura militar. Como está a la vista, los ambiciosos planes no prosperaron, aunque estuvieron vigentes hasta épocas relativamente recientes, con la necesaria participación de políticos que todavía están en el candelero.

Reconstruyó historia un tanto tenebrosa Toncek Arko en su libro más reciente: “Refugio Cerro López Carlos Sonntag”. A su vez, el historiador de las montañas de Bariloche se basó en un concienzudo informe que publicó la prensa regional en 2015, con la firma de Ítalo Pisani. El personaje clave en la trama tenía relaciones como mínimo inquietantes: “Jaime Bentolila se había desempeñado en la SIDE y también tenía grado militar y vinculación con integrantes de las Fuerzas Armadas”, introduce el rescate.

“De carácter fuerte y autoritario tenía contactos y llegada a funcionarios de primer nivel: presidentes, gobernadores, jueces y personas de mucho poder”, resalte la reconstrucción de Arko. El militar devenido empresario “adquirió las tierras aledañas al cerro López, Colonia Suiza y Punto Panorámico en 1961 y en forma inmediata logró que la Compañía de Ingenieros de Montaña, con asiento en Bariloche abriera el camino vehicular hacia la zona del refugio López. Esta obra se realizó como un ejercicio y práctica militar para construir caminos en la montaña”, ironiza el relato.

La infraestructura “incluyó un puente, sobre un arroyo importante, denominado La Gloria. Posteriormente, los militares, con la colaboración de personal civil contratado, entre ellos Manolo Puente Blanco, realizaron un importante desmonte del bosque para instalar la telecabina proyectada”. El aludido fue constructor de los refugios Neumeyer, Manfredo Segre y Meiling.

En la última dictadura se desafectaron de Parque Nacionales las partes altas de la montaña. Gentileza Toncek Arko.

Entre otras precisiones, el libro asevera que “el primero que se entusiasmó con el proyecto para hacer del cerro López un gran complejo invernal fue Francisco Manrique, exministro de Bienestar Social de las dictaduras de Levingston y Lanusse, también llamado Paco Prode”, recuerda Arko. Había “vendido” la faraónica inversión el propio Bentolila, que para concretarla “también necesitaba la cumbre y los faldeos más altos (437 hectáreas), aunque fueran rocosas, para poder instalar una confitería y las torres de los medios de elevación hacia La Hoya y el pico Turista”.

Pequeño inconveniente

“El problema era que la cima pertenecía a la Reserva Nacional Nahuel Huapi”, vuelve a ironizar el montañista. “El lobby para lograr las tierras anheladas duró nada menos que 27 años. Primero Olympus (empresa por entonces del militar emprendedor) consiguió que la Municipalidad de Bariloche aprobara una ordenanza que declaraba de interés comunal el proyecto del complejo turístico”. Fue la N°17 de 1965.

Seis años después, “un decreto provincial incluyó el plan dentro del régimen de promoción económica. En 1975, otra ordenanza avaló modificaciones de fraccionamiento pedidas por Olympus”, pero advirtió que el sistema de cable carril que prometía la empresa “deberá ser puesto en marcha en 36 meses”. Es más, si los trabajos no se iniciaban en un plazo de 18 meses, el municipio daría marcha atrás.

A pesar de la vocación municipal, las modificaciones no alcanzaban. “Se necesitaba una ley del Congreso Nacional para desafectar las tierras de Parques, pasarlas a la provincia y después sí concederlas a la empresa. Eso ocurrió finalmente durante la gestión Videla”, es decir, durante la última dictadura militar. En efecto, el traspaso se concretó en 1981: “El presidente de la Nación sanciona y promulga con fuerza de ley” la desafectación de la cima del López y su transferencia “a título gratuito” a la provincia de Río Negro, bajo la condición de que se construya “en un plazo de 10 años” un centro de deportes invernales “para atender no menos de 2.000 esquiadores por hora”.

En La Hoya no persiste tanto tiempo la nieve como antaño. Gentileza Toncek Arko.

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En consecuencia, tenían que redefinirse los límites del Parque Nacional Nahuel Huapi y Río Negro debía velar “para que no se produzcan alteraciones ecológicas” en el área desafectada. “Con la ley en la mano firmada por la tríada Videla-Harguindeguy-Martínez de Hoz, el camino parecía totalmente allanado. El 28 de agosto de ese mismo 1981, el gobernador de facto Julio Acuña firmó la ley 1531 por la cual se acepta la donación”, destaca el informe.

Como las cosas se dilataban, el Concejo Municipal extendió los plazos en 1977, también plena dictadura. Cuando retornó la democracia, (Osvaldo) Álvarez Guerrero “primero declara -vía decreto Nº20- el interés público de la construcción de un centro de deportes invernales en el cerro López. Y pocos días antes de irse redacta el decreto que tanto esperaba Jaime Bentolila: el otorgamiento en concesión por 30 años a la firma Olympus de la cresta rocosa del cerro López”.

Otra vez Paco

Por entonces, Manrique era secretario de Turismo de la gestión Alfonsín y volvió “a expresarse con más contundencia a favor del proyecto Olympus, declarándolo de interés nacional”. En 1988, el gobierno rionegrino sumó a la concesión la obligación de construir el así llamado “restaurante pórtico” en el Punto Panorámico, otra aspiración que jamás de los jamases se concretó.

El contrato de concesión por la cumbre del cerro López se suscribió el 11 de noviembre de 1988. “Habían pasado 27 años desde que se concibió la idea y 13 desde que se había establecido el compromiso de iniciar las obras”, cuestiona la historia que trae a colación Arko. En el acto que acompañó la firma “estaba presente un inversor suizo que se sumaba al proyecto: Hans Ruedi Bortis. En aquella oportunidad se fijaron plazos: “en mayo de 1995 debían estar listas las telecabinas y en mayo de 1996 la estación superior, confiterías, sanitarios y el restaurante de Punto Panorámico”. Ejem…

Los plazos se venían encima y nada. “En 1991 se cumplieron los 10 años exigidos por Nación para concretar el centro invernal. Y en 1994 algunos diputados comenzaron a inquietarse, como el barilochense Rubén Dalto, que mocionó desde la Legislatura una comunicación a los congresales nacionales para prorrogar los plazos de la ley 10 años más como mínimo”. Sin embargo, “el cuento de la buena pipa del cerro López se mantenía incólume en 2002”.

En efecto, “el presidenciable Daniel Scioli, por entonces secretario de Turismo y Deporte de la gestión Duhalde, todavía hablaba con entusiasmo del proyecto del cerro y le ponía aditamentos: pistas, telecabinas, mirador, confitería, refugio, tren… Fue cuando presentó ambiciosos proyectos que incluían el de Olympus, al que le adjudicaba una inversión de 3.272.000 pesos”. No está de más recordar que el otrora peronista ocupa idéntico cargo en la gestión de Javier Milei.

El autor no menciona la crisis climática, pero hasta cierto punto, el fenómeno es responsable de que tamaña trama nunca llegara a su fin. “¿Cuándo se comenzó a apagar la llama del complejo López? En 2003. En esa época, languidecía la idea debido a que se observaba cómo la nieve en La Hoya -que daba fundamento al López como centro de esquí con nieve duradera- iba disminuyendo seriamente desde la década de los 90”.

Ante esa evidencia incontrastable, “Jaime Bentolila vendió las tierras en 2007 a una sociedad mixta integrada por capitales argentinos y canadienses. Se trató de casi los mismos desarrolladores de Dos Valles, un barrio cerrado de 400 hectáreas ubicado a la vera de la Ruta 40 y al lado de los barrios Pilar I y II”, enmarca el relato. “Los nuevos dueños fueron (Marcos) Clutterbuck, el multimillonario texano Tom Hicks y un par de accionistas más. El desarrollo turístico de la montaña fue descartado y presentaron otro proyecto ambicioso”, pero esa es otra historia, que dicho sea de paso, tampoco prosperó.

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