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ENTRE EL BISTURÍ Y EL TECLADO

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30/07/2026

Al norte de la Patagonia, una joven cirujana publicó su primera novela

María Luz Rodríguez lanzó “No todo lo que brilla es bilis”, con una colega de ficción como protagonista. “Me interesa mucho más que el lector se pregunte qué parte de sí mismo encuentra en el libro, en vez de qué porcentaje pertenece a mi vida”, exhortó.
Luz cirujana, Luz escritora.
Luz cirujana, Luz escritora.

María Luz Rodríguez todavía no se acostumbra a los requerimientos periodísticos, pero es probable que pronto se habitúe. Es que, a pesar de las crisis del sector, libros se publican muchos en la Argentina, pero que una joven cirujana incursione en la novela es una auténtica anomalía. Es su caso a través de “No todo lo que brilla es bilis”, la obra que salió de imprenta en junio último y que ya provocó una pequeña conmoción entre sus colegas, que, además, desconocían su faceta literaria.

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Si bien su medio ambiente es el quirófano, para la escritora la literatura siempre estuvo ahí, al alcance de la mano. “Desde 2012, cuando comencé la residencia de Cirugía en Mendoza, me dedico a la profesión de manera full time. Realicé un posgrado en cirugía percutánea entre 2017 y 2018 en Buenos Aires y desde entonces me dedico a la cirugía mínimamente invasiva. Mientras transitaba mi formación de posgrado empecé a escribir pequeños bocetos de capítulos, siempre de manera aislada”, le confió la doctora a El Cordillerano.

Por entonces, “no tenía la intención de escribir una novela, simplemente escribía”, aclaró. “Cada situación que ocurría frente a mis ojos se convertía en un disparador: una guardia caótica, una mujer que entra a una peluquería y observa, un encuentro, un desencuentro, una conversación o incluso un silencio. Las escenas fueron apareciendo casi sin que me diera cuenta”, admitió. “Con el tiempo, y ya viviendo en General Roca (provincia de Río Negro) encontré el espacio para darles forma. Lo que hasta entonces eran fragmentos terminó convirtiéndose en capítulos y, finalmente, en un libro”.

Así las cosas, “la literatura ocupa un lugar muy importante en mi vida. Siempre que me hacen esta pregunta vuelvo a mi infancia. Antes que las muñecas Barbie, elegí los libros. Desde chica encontré en la lectura un espacio de imaginación, de compañía y de refugio”, compartió María Luz. “Todavía hoy, en épocas de vacaciones o cuando mi trabajo lo permite, puedo leer hasta dos libros por mes. Claro que la cirugía tiene sus tiempos y sus exigencias, y la vida también, así que leo cada vez que encuentro ese espacio”.

La portada de la flamante obra.

En definitiva, en los universos de la cirujana escritora “la literatura y la medicina no compiten: conviven. Siempre existieron como un complemento. No podría decirte que haya habido un momento de mi vida en el que un libro no haya sido un compañero de ruta”, resumió. Hasta que lectura comenzó a alimentar la escritura propia. “El proceso fue bastante impensado porque no empecé a escribir con la idea de publicar un libro. Un viaje a Villa La Angostura con una amiga y su hijo fue el puntapié para darle un marco a la historia y comenzar a gestar los personajes. A partir de ahí, esas escenas se fueron entrecruzando hasta dar forma a los capítulos y, finalmente, a un libro de ficción”.

Amarga pero indispensable

El cruce entre medicina y ficción se plantea desde el vamos. “El título surgió a partir de una analogía con la bilis”, expresó María Luz. “La bilis puede ser amarga, como muchas de las experiencias que atravesamos en la vida. Sin embargo, también es indispensable: nos permite digerir, procesar y transformar”, enseñó la profesional. “Me gustaba pensar que con las vivencias ocurre algo parecido. Incluso las más difíciles pueden convertirse, con el tiempo, en una oportunidad de transformación”, destacó.

Obviamente, para elaborar la trama, la autora ideó un personaje. “A lo largo del libro, la doctora Pincheira transita distintos escenarios, simulados o no, que la obligan a replantearse su propio fuego”, adelantó. “Un fuego que, como nos pasa a todos, a veces parece consumirse, otras veces se aviva y muchas veces encuentra su reflejo en el fuego de los demás. En definitiva, No todo lo que brilla es bilis es una ficción que invita al lector a preguntarse por sus propios fuegos. Porque no todo lo que brilla es bilis. A veces, somos nosotros”, dictaminó la escritora.

Ante la sugerencia del que firma, aclaró que su obra “no es una autobiografía, es una ficción. Como toda ficción, está escrita a partir de emociones reales, de la observación y de experiencias humanas, pero los personajes y la historia pertenecen al territorio de la imaginación. Me interesa mucho más que el lector se pregunte qué parte de sí mismo encuentra en el libro, en vez de qué porcentaje pertenece a mi vida”, exhortó.

La autora con su creación.

Cuando la novela comenzó su recorrido, “con mis colegas ocurrió algo muy especial. La mayoría desconocía por completo mi faceta de escritora. Cuando recibieron la invitación al lanzamiento del libro, la sorpresa fue enorme”, subrayó la doctora Rodríguez. “Fue muy genuino y emocionante ver sus reacciones, su acompañamiento durante todo el proceso y la forma en que difundieron el libro a través de sus redes. Pero, sin dudas, lo que más me conmovió fueron sus devoluciones. Muchos me dijeron que se habían sentido reflejados en la historia o en alguno de sus personajes. Creo que cuando un lector encuentra un espejo en una obra, siento que el propósito con el que escribí este libro ya está cumplido”, admitió.

Precisión y sensibilidad

Está a la vista que Luz cirujana y Luz escritora se llevan muy bien. “Creo que se complementan y se nutren mutuamente”, indicó la doctora. “La mirada quirúrgica le aporta a la escritora precisión, resiliencia y empuje. Y la escritora le devuelve a la cirujana sensibilidad, empatía y una mirada más humana. No siempre es fácil encontrar el equilibrio. Hay días de brillo y de piñata, y otros de filo y fuego, pero en ambas conviven la autenticidad. No siento que sean dos personas distintas, soy la misma persona expresándose a través de dos lenguajes diferentes”, redondeó.

La protagonista de “No todo lo que brilla es bilis” tiene su propia página web: www.drapincheira.com.ar Allí pueden leerse una sinopsis del libro y una brevísima biografía de la médica cuyana que se aquerenció en el Alto Valle del río Negro. Desde ya, también se puede adquirir el volumen, “mucho más que un libro de memorias. Es un bisturí poético que atraviesa cuerpo, alma y quirófano. Luz Rodríguez Corvalán, cirujana y narradora de su propia reconstrucción, combina humor quirúrgico, ternura filosa y emociones sin anestesia”. Va a tener que habituarse a las solicitudes periodísticas.

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