Museo de la Patagonia: un lugar de visita obligada para quienes pasan por Bariloche
El Museo de la Patagonia, ubicado en el Centro Cívico de Bariloche, es una visita obligada para los turistas que pasan por la ciudad, además de resultar una buena opción para los barilochenses que quieren profundizar en la historia de una localidad con infinitas aristas a descubrir.
El lugar es atractivo siempre, pero, además, en días donde el clima arremete con su peor cara, resulta una alternativa ideal.
Los intereses de las personas que llegan al museo conforman un amplio abanico.
Es decir, de por sí, husmear en el pasado que delineó nuestro presente —además de, en ocasiones, incluir alguna muestra artística contemporánea— es interesante, pero, también, hay que reconocer que, cuando llueve o el viento se pone inclemente, guarecerse en ese ámbito, donde reina el “aroma” histórico, ofrece un plus. Es como buscar un “abrigo” que, más allá de brindar calor, ofrece un valor extra cargado de información.
Expresiones artísticas diversas convergen en el museo.
Así, al ingresar a este espacio, que abrió sus puertas por primera vez el 17 de marzo de 1940 (en simultáneo con la inauguración del complejo edilicio del Centro Cívico), se puede visitar la sala de historia natural, la dedicada a la prehistoria, la que apunta a los pueblos originarios y el pabellón Moreno, por ejemplo.
Los elementos que son parte del museo son muy diversos.
Claramente, los turistas suelen prestarles mayor atención a determinados objetos en particular. En ese sentido, la estrella, sin duda, es “el Berni”, es decir, Jujuy, la pintura de Antonio Berni. El director del Museo de la Patagonia, Eduardo Pérez, suele expresar que hay dos tipos de visitantes. Por un lado, aquellos que ya conocen el cuadro, han visto fotos en alguna publicación y saben de antemano que la obra se encuentra en Bariloche. Pero también están quienes se sorprenden al ver la obra y sueltan preguntas como: “¿Qué hace un Berni acá?”.
Jujuy, de Berni, "recibe" a los visitantes del museo.
Cuando Parques Nacionales vendió el hotel Llao Llao, Cecilia Girgenti, que era directora del museo en aquel entonces (corrían los noventa), realizó un relevamiento de los objetos que poblaban el establecimiento (cabe recordar que el museo depende de la Administración de Parques Nacionales).
Frente a la operación de venta, entre los elementos que se pusieron a resguardo estaba, precisamente, Jujuy.
La obra de Berni atrae la atención de todos.
El cuadro había arribado al hotel tras un certamen artístico. “Es una de las obras ganadoras de un concurso que hizo Parques en 1948, cuando todavía era la Administración General de Parques Nacionales y Turismo. Se convocó a los artistas plásticos del país para que presentaran obras relacionadas al paisaje de sus regiones. Llegaron trescientas cincuenta, de las que se seleccionaron cincuenta que fueron a diversos hoteles e instalaciones de Parques, y el premio mayor fue para la de Berni, que, en realidad, no era el primer concurso donde la había presentado, ni tampoco la había pintado en aquel año, en 1948, sino que era de 1937”, ha explicado el director actual del museo, quien detalló que la distinción equivalía a la compra/adquisición. “Salió cuatro mil pesos”, sonrió Eduardo, apuntando que así “figura en los documentos”.
Un cuadro que atrae indefectiblemente.
En cuanto a aquel otro certamen mencionado por Eduardo Pérez en el que la pintura había resultado triunfadora, la referencia apuntaba al Premio Composición del XXVII Salón Nacional de Artes Plásticas, de 1937.
En el cuadro —un óleo sobre tela de arpillera, de 190 centímetros de alto por 285 de ancho— puede verse un grupo de personas (resaltan las mujeres y los niños) en actividades cotidianas que parecen situarse en un mercado. Las figuras están ataviadas con ropas tradicionales, de colores vivos, que entran en confluencia con el paisaje norteño, con un “sabor” social que trasciende la escena y posee ecos del muralismo mexicano.
Cueros pintados.
Otros objetos que llaman especialmente la atención de los visitantes son los cueros de equinos pintados, piezas sobadas a la perfección (del lado opuesto al visible se conserva el pelo del animal).
También hay una canoa que capta muchas miradas, un modelo monóxilo, es decir, tallada en una pieza de tronco ahuecado.
Canoa monóxila.
Además, están los turistas o residentes más adentrados en la historia de las áreas protegidas de la Argentina que se acercan para observar puntualmente la carta de donación con la que Francisco Pascasio Moreno cedió las tierras que dieron origen al primer parque nacional de Latinoamérica, aunque, en realidad, el texto exhibido es una reproducción. El original (con las hojas separadas por papel de seda con una cartulina libre de ácido), según ha recalcado Eduardo Pérez, “está guardado bajo diez llaves”.
Francisco Pascasio Moreno, una presencia relevante para la Administración de Parques Nacionales.
HORARIOS
El Museo de la Patagonia abre de lunes a viernes, de 10 a 12.30 y de 14 a 17, y durante el período vacacional está previsto que funcione también los sábados, en el mismo horario.
Detalle de la canoa exhibida en el Museo de la Patagonia.