SE CALENTÓ
Charlotte Caniggia se cansó de sus compañeros en Gran Hermano y explotó: “Hinchada las pel...”
El vestuario terminó convirtiéndose en un nuevo foco de tensión dentro de Gran Hermano. Charlotte Caniggia se mostró harta de los pedidos constantes de sus compañeros y dejó en claro que ya no quiere seguir prestando sus prendas como si fueran parte del guardarropa común de la casa.
El reclamo apareció en plena gala, cuando Santiago del Moro elogió el look de Luana Fernández y ella contó que el vestido pertenecía a Charlotte Caniggia. Lo que parecía un comentario simpático abrió una molestia que venía acumulándose desde hacía días: "Todos me piden ropa y ya me hinchan las pelotas. No quiero que me pidan más nada".
#GranHermano ðï¸
— Ptc Recargado (@PtcRecargado) June 12, 2026
Charlotte Caniggia se “Hinchó las pelot@s” porque le piden ropa prestada ð¥ð¥ð pic.twitter.com/J9TxTngdDq
Lejos de dejarlo pasar como una broma, la participante sostuvo el reclamo cuando el conductor le preguntó cómo estaba viviendo esa dinámica. "Acá ando, todos me piden ropa y ya me hinchan las pelotas", respondió frente a todos. Después fue todavía más tajante y resumió su fastidio con otra frase: "Me hincharon los huevos".
La reacción de Luana buscó bajarle el tono al momento, sobre todo porque ella misma llevaba puesto uno de sus vestidos. "Mentira, no le molesta", dijo entre risas. Pero Charlotte Caniggia no acompañó esa lectura y corrigió enseguida: "Sí, un poco me molesta".
El problema, según explicó, no era prestar una prenda de vez en cuando, sino sentir que la situación se repetía demasiado dentro de la convivencia. "Todos dicen 'che, prestame esto o esto', y ya me tienen hinchada las pelotas. No quiero que me pidan más nada", lanzó, marcando un límite claro delante de sus compañeros.
La mediática también dejó entrever que percibe cierto abuso de confianza. "Todos dicen 'che, prestame esto o esto', y ya me tienen hinchada las pelotas. Se aprovechan un poquito", sostuvo. Ante ese planteo, Luana intentó cerrar la discusión con una promesa: "Bueno, no le pedimos más. Yo no te pido más".
Aunque la charla mantuvo un tono entre incómodo y risueño, el reclamo dejó expuesta una nueva fricción en la casa. "No pasa nada, pero se aprovechan un poquito", cerró Charlotte, dejando en claro que el enojo no fue pasajero y que ya no quiere quedar en el lugar de estilista permanente de sus compañeros.