VIAJE ROMÁNTICO
Las mejores fotos de las vacaciones de Ivana Figueiras y Darío Cvitanich en San Martín de Los Andes
Las postales de Ivana Figueiras y Darío Cvitanich en el sur no hablan de lujo ni de grandes planes. Hablan de aire puro, caminatas tranquilas y de una pareja que eligió bajarle el volumen a todo para encontrarse de nuevo. Esta vez, el destino fue San Martín de los Andes, uno de esos rincones de la Patagonia que parecen diseñados para frenar y mirar alrededor.
Después de semanas intensas, la decisión fue clara: viajar, dejar atrás el ruido y darse tiempo. En redes, Ivana sintetizó el espíritu del viaje en una frase breve, pero muy elocuente: “72 hs en el Sur”. Y a partir de ahí, el álbum de vacaciones empezó a tomar forma.
Las fotos muestran recorridos por senderos, paradas en miradores y ese paisaje que siempre impone respeto: montañas, lagos y cielos infinitos. Con looks cómodos, camperas, calzas y zapatillas, la consigna fue disfrutar sin poses forzadas. Más naturaleza que producción. Más momentos simples que grandes escenarios.
San Martín de los Andes se convirtió así en parte de la historia. Porque no fue solo un destino turístico: fue el marco perfecto para sellar una reconciliación en silencio, sin declaraciones, sin explicaciones públicas, solo con gestos. En uno de los videos, se lo ve a Darío de espaldas, quieto, mirando el horizonte, mientras Ivana lo registra desde atrás. Imagen simple, pero cargada de sentido.
También hubo escenas puertas adentro: mates, charlas, risas y un clima distendido que se hizo notar. En medio de esa intimidad, él compartió sus propias postales y escribió “Una Navidad diferente”, dejando en evidencia que este viaje marcó otra manera de vivir las Fiestas.
Entre paseos cortos, comidas sencillas y ratos de sillón, el sur hizo lo suyo: calma, tiempo y espacio para bajar la guardia. San Martín de los Andes ofreció lagos quietos, bosques eternos y esa sensación de refugio que tantos buscan cuando necesitan reacomodarse.
Sin anuncios rimbombantes ni promesas públicas, el viaje pareció funcionar como un punto de inflexión. Ivana Figueiras y Darío Cvitanich eligieron caminar al mismo ritmo, dejar que el paisaje acompañe y apoyarse, una vez más, en ese escenario que la Patagonia regala cuando hay que empezar de nuevo.