2025-12-29

Secta rusa en Bariloche: en Cámara Gesell, la presunta víctima negó conocer al acusado de liderar la red

La jóven que dio a luz en el Zonal aseguró que no conoce al principal acusado, Konstantin Rudnev y rechazó la hipótesis de trata de personas. Además, denunció incomunicación, irregularidades y maltrato por parte de la Justicia y organismos estatales

Elena Makarova, la joven presunta víctima en la causa conocida como "Secta Rusa" aseguró en Cámara Gesell que no conoce a Konstantin Rudnev (que fue trasladado al penal de Rawson), el principal acusado, y afirmó que en Bariloche se movió "tranquila y con libertad, acompañada por una amiga".

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Durante varias horas de declaración bajo esa modalidad a la que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, Makarova relató su llegada al país, su embarazo, el parto y el trato que recibió por parte de autoridades y organismos estatales.

Makarova, que ya está viviendo en Rusia, no sólo remarcó que no es una víctima ni fue explotada ni manipulada como la Fiscalía sostiene, sino que en su testimonio denunció maltrato institucional de parte de la Justicia en la Argentina, incomunicación y decisiones tomadas sin que pudiera comprenderlas plenamente.

Desde el inicio, declaró: "Yo vine a la Argentina para estar tranquila y dar a luz en un lugar seguro".

Mientras tanto, la Fiscalía de Bariloche tiene a 21 imputados por presunta trata de personas y reducción a la servidumbre con fines de explotación sexual con la prisión preventiva de Konstantin Rudnev, sindicado como líder de una organización internacional.

Su llegada a Bariloche

Makarova explicó que llegó al país en enero de 2025, embarazada y tras haber atravesado una relación violenta en Rusia con una ex pareja. Señaló que eligió Bariloche por recomendación de conocidos y por la tranquilidad del lugar: "Mi plan era tener al bebé y volver a Rusia a las pocas semanas". Según declaró, esa intención nunca fue modificada por terceros ni existió ningún tipo de condicionamiento.

Durante su testimonio, la joven remarcó en reiteradas oportunidades las dificultades de comunicación que enfrentó por no hablar español ni inglés. En ese sentido, remarcó que dependía de traductores para relacionarse con médicos y autoridades.

En ese marco, se refirió a la traductora Svetlana Komkova, a quien describió como una mujer de apoyo: "Como persona es muy positiva". También mencionó a Nadezhda Belyakova (Angelina), hoy imputada en la causa, a quien señaló como alguien que la asistió durante su estadía.

El parto y la intervención policial

La denuncia que dio inicio a la causa salió desde el Hospital Zonal, ante la sospecha de trata de personas cuando dio a luz Marakova.

Uno de los momentos centrales de la declaración estuvo vinculado al parto. Makarova relató que inicialmente se negó a una inducción porque quería un parto natural: "Yo no quería operación". Sin embargo, explicó que los médicos le advirtieron que, de no realizar una cesárea, podría haber riesgos.

Según reveló, su hijo nació a las 13:15 y tras la cesárea, describió sentir un estado de extrema debilidad, pérdida de sangre y desorientación. "No sentía las piernas, me dormía y me despertaba", recordó, al tiempo que añadió que no comprendía lo que ocurría a su alrededor porque las explicaciones eran en español y no contaba con una traducción adecuada.

Makarova denunció que, ya en la habitación con su hijo recién nacido, una mujer ingresó y se llevó su teléfono sin darle explicaciones. "Entró una mujer, me sacó el teléfono y se fue", recordó.

Poco después, dijo, llegaron policías que intentaron comunicarse con ella mediante un traductor de Google que no funcionaba correctamente. "No había comunicación", insistió, al describir ese momento.

Otro tramo relevante del testimonio fue la descripción de su vida en refugios estatales tras el alta médica. Makarova habló de aislamiento y restricciones, al tiempo que reveló que no tenía teléfono propio y que la comunicación con su madre era limitada.

"Sin hablar con mi mamá, me siento mal", expresó y denunció condiciones precarias: "No vimos la luz del sol durante más de un mes".

En relación con la documentación, Makarova explicó en la Cámara Gesell que solo contaba con la partida de nacimiento de su hijo y que de parte del Hospital de Bariloche se produjeron errores en la inscripción del apellido por diferencias culturales y lingüísticas. "En Rusia se van a reír", dijo al explicar por qué pidió que se corrigiera una letra del apellido de su hijo.

"No lo conozco"

Consultada por el principal imputado de la causa, Konstantin Rudnev, la joven afirmó de manera directa: "No, no lo conozco". Aclaró que desde que estuvo en Bariloche vivió con su amiga Angelina y que se movió y trasladó con libertad en todo momento.

Al cierre de su declaración, la joven expresó su principal pedido: "Yo quiero volver a casa". Solicitó que le devuelvan sus documentos, su teléfono y que le permitan regresar a Rusia con su hijo. También manifestó su deseo de reencontrarse con su familia y afirmó: "Quiero estar tranquila".

Denuncia contra los fiscales

Makarova presentó una querella penal y una recusación formal contra los fiscales Tomás Labal, Gustavo Revora y Rodrigo Treviranus, a quienes acusa de haber actuado sin objetividad, haber impedido su defensa y haberla expuesto a tratos que considera ilegales.

También señaló a profesionales de la salud del Hospital Zonal Ramón Carrillo, donde transitó las últimas semanas de embarazo y dio a luz bajo custodia.

En la denuncia, Makarova aseguró que no se considera "víctima de nada ni de nadie".

La carta de la presunta víctima

A principios de octubre se dio a conocer una carta de la joven que dio a luz y que actualmente se encuentra en Rusia. En el escrito, sumado al expediente, Makarova Elena Serguéievna solicita ser apartada del caso y enfatiza que no se considera víctima.

"Solicito que se me aparte del caso. No me considero víctima en esta causa y nunca lo fui. No tengo reclamos contra nadie y no deseo participar en el proceso en calidad de damnificada. Antes de la detención vivía en libertad. Hacía lo que quería. Iba adonde quería. Mis documentos y mi teléfono siempre estaban conmigo", expresó en su carta dirigida al juez Gustavo Zapata.

La joven también manifestó su malestar por su estadía en Argentina: "Lamento los últimos dos meses que pasé en Argentina; este país me trató de manera injusta. Me mantuvieron detenida durante mucho tiempo sin motivo. No soy víctima de nadie ni de nada. La fiscalía inventaba argumentos para detenerme".

Makarova concluyó su escrito señalando que"me secuestraron en un lugar del que no puedo salir. No puedo hablar español. Me permitieron hablar con mi mamá 20, 30 minutos al día. Estos dos meses en Argentina no me gustaron. Me alegra volver a casa".

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