2025-06-09

Una feria fotográfica fue “la estrella” del domingo en Bariloche

Diversas artes gráficas confluyeron en un encuentro que reunió a gran cantidad de gente.

La atracción de la fotografía, en los tiempos que corren, es innegable. El fenómeno se puede ver en la abundancia de talleres y muestras.

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Bariloche, por su propia fisonomía, siempre ha sido atractiva para el ojo fotográfico, pero desde un tiempo a esta parte se observa un interés especial por gran parte de los habitantes, algo así como una necesidad por expresarse a través de las imágenes.

Quizá se deba a tener al alcance de la mano un aparatito que, además de servir para whatsappearse y hablar, tiene incorporada la función de registrar fotos, por lo cual suele esparcirse –virtualmente– una red de amaneceres, paisajes y demás. Es decir, todo caminante que porte un celular puede detenerse ante el firmamento y disparar el click desde el propio teléfono.

A la vez, un fenómeno que avanza es el de traspasar al papel lo que se registra con el móvil. De esa forma, ya no se trata sólo de fotografiar y que la imagen se difunda durante un tiempo inmaterialmente hasta desvanecerse en el cansancio incorpóreo, sino que también parece reflotar el placer de la fotografía palpable, propia de épocas anteriores a las cámaras digitales.

Así queda demostrado, por ejemplo, cada vez que se realiza la feria fotográfica Estepa.

Durante cinco horas, el paseo de visitantes en Casa Macacha no cesó.

El domingo, la sede escogida para la séptima edición fue el centro cultural Casa Macacha, en Pasaje Gutiérrez 890, donde el salón Lucinda (denominado así por Lucinda Quintupuray, mujer mapuche de Cuesta del Ternero asesinada en 1993, cuyo crimen continúa impune) mostró un movimiento constante de gente interesada en observar y adquirir las creaciones expuestas.

La gente se mostró muy interesada por la feria y realizó consultas a los expositores.

Por momentos, se hacía difícil transitar por el lugar, dada la cantidad de personas. Cabe remarcar que, al igual que los dos últimos encuentros de Estepa, a la fotografía se le sumaron otras artes gráficas, generando una conjunción especialmente atractiva (si bien no hay una periodicidad determinada, en general, cada reunión de Estepa se lleva a cabo con intervalos de aproximadamente tres meses).

Al abrir la propuesta a diversas artes gráficas, las alternativas se multiplicaron.

La organizadora, Marianela “Muni” Muñiz, ante el caudal humano tentado por la propuesta, decía estar particularmente emocionada. La joven remarcó la fusión lograda y destacó la presencia, entre otros, de “serigrafistas, grabadores, collagistas y aquellos que se centran en la cianotipia”. Puntualmente, al ser consultada sobre la última modalidad citada, explicó que “se trata de una técnica fotográfica donde se trabaja con el sol y químicos fotosensibles”.

La oferta fue muy variada.

Al referirse a los orígenes de Estepa, Muni contó: “La primera vez que se hizo fue en noviembre de 2023, y surgió básicamente a partir de mi experiencia, porque yo suelo ir a ferias gráficas y de fotografías en Buenos Aires y otros lugares. Al regresar de uno de esos encuentros, me pareció que tenía que haber una fotoferia en Bariloche”.

En Estepa hubo de todo.

Muni es diseñadora de imagen y sonido, y su labor fotográfica se centra en el autorretrato, donde –curiosamente– registra su cuerpo pero nunca el rostro. “Para mí, es un canal donde puedo expresarme. Por otra parte, encontré en la gráfica, a partir de imprimir mis fotografías, otro mundo alucinante, por ejemplo, armando publicaciones o llevando las imágenes a diversos formatos y soportes”.

Creadores diversos confluyeron en un domingo distinto.

En una de las paredes de Casa Macacha se veía una atractiva exhibición de fotos realizadas por participantes de un curso básico brindado por Verónica Moyano y Sebastián López. La particularidad de la propuesta giraba en que no necesariamente debía utilizarse una cámara, sino que también podía usarse el celular. “El tema era libre, así que cada uno apuntó a lo que quiso. Por ejemplo, una bióloga se centró en flores y plantas; otros se enfocaron en paisajes, algunos de ellos nocturnos, otros urbanos”, manifestó precisamente la “profe”, Verónica Moyano.

Fotografías de Elena Henríquez.

Una de las participantes del curso fue Elena Henríquez, quien explicó que decidió sumarse a la experiencia como una forma de salir de la rutina laboral. “La fotografía siempre me gustó, pero no era capaz siquiera de hacer foco”, sonrió, remarcando que gracias a los conocimientos adquiridos pudo realizar un avance notorio. Orgullosa de las dos imágenes suyas expuestas en Macacha, señaló que una de ellas había sido captada en una salida grupal a la estación ferroviaria, donde eternizó un andén y su reflejo en las ventanas de un tren. La otra, en tanto, la tomó en Península San Pedro, donde reflejó a un pájaro partiendo de un árbol que estaba siendo talado.

El éxito acompañó a la última edición de la feria fotográfica.

En definitiva, Estepa fue una invitación a disfrutar de las visiones de los diversos artistas, y quienes concurrieron se mostraron tan a gusto que, antes de marcharse, consultaban: “¿Para cuándo la próxima?”.

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