LA BANDA DE BARGIELA
Tres condenados, tres imputados, otras personas sospechadas: un caso inédito en Bariloche
El homicidio de Facundo NIcolás Bargiela destapó un trasfondo del que aún no se conocen sus derivaciones finales. Tres personas ya admitieron el homicidio y fueron condenadas, otros dos están imputados por encubrirlo y la fiscalía acusó que varios de ellos, junto a la víctima, integraban una asociación ilícita dedicada a consumar diversos delitos para apropiarse ilegalmente de propiedades en Bariloche. La organización se desarticuló luego de que una disputa interna terminará en el homicidio de Bargiela.
El domingo 7 de abril en horas de la tarde Facundo Bargiela estaba en su domicilio particular en compañía de su pareja cuando recibió un llamado telefónico que se prolongó por 17 segundos. Instantes después anunció que salía y que regresaba en breve. Pero no lo hizo. Su cuerpo sin vida fue encontrado el martes 9 en horas de la mañana. Tenía un impacto de bala que ingresó por el costado izquierdo de la nuca y salió por su ojo derecho. Fue asesinado a traición.
Varias de las personas de su entorno más cercano, incluído su amigo inseparable Jonathann Rabinovici, pasaron de testigo a imputados.
En muy poco lapso de tiempo los investigadores del Ministerio Público Fiscal lograron hacerse de la información que contenía el teléfono de la víctima, también de diversa documentación que aportó la familia, que revelaba participación en negocios inmobiliarios.
Munidos de esa información, con el aporte de cámaras de seguridad, testimonios y otros elementos importantes, las autoridades lograron acorralar a los acusados.
Jonathan Rabinovici, Julio Argentino Torres y Santiago Figueroa, fueron condenados con 20, 15 y 10 años de prisión respectivamente por el crimen.
Carlos Bracamonte, fue acusado como partícipe necesario del homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la alevosía, mientras que en las últimas horas fue acusado Pablo Scaglia por realizar diversas acciones que encubrieron a Rabinovici y al auto en el que se desplazaban los autores del hecho y en el que se cometió el asesinato.
Algo pasó con la organización y acabaron con Bargiela. Para la fiscalía los involucrados y posiblemente otras personas que eventualmente podrían sumarse a la lista de imputados, se organizaron con cierta estabilidad y permanencia para desplegar una pluralidad de maniobras delictivas indeterminadas, relacionadas con la apropiación y negociación ilegal de inmuebles, afectando de ese modo el orden público al perturbar la seguridad y confianza social.
Dichas maniobras indeterminadas consistieron en la planificación y/o ejecución principalmente de los delitos de usurpación, defraudación, falsificación de documentos, amenazas, entre otros, describieron en la audiencia de formulación de cargos y para lograr su cometido distribuyeron sus tareas en función del conocimiento recíproco de algunos de sus miembros y de sus respectivas cualidades personales tales como la experiencia, los contactos personales, las habilidades físicas y deportivas, el manejo de armas de fuego y la accesibilidad de recursos e información útil para sus fines ilícitos.
Bargiela y Rabinovici actuaban primordialmente a modo de brazo operativo de la organización y como nexo tanto entre sus integrantes como con otras personas a las cuales les requerían o encomendaban la prestación de servicios inherentes a sus actividades. Se encargaban también del despliegue de conductas violentas de intimidación y amenazas a las personas para lograr sus fines.
Por su parte, Bracamonte, se encargaba principalmente de procurar la falsificación de documentos a través de contactos y mecanismos que tenía establecidos con anterioridad a la conformación de la asociación ilícita, y de montar diversas estrategias para darles apariencia legítima a los negocios inmobiliarios ilegales que desarrollaba la asociación.

En tanto que Scaglia brindaba asesoramiento financiero y les proporcionaba a los demás recursos económicos y materiales propios para facilitar las actividades que éstos desarrollaban en el marco de la organización criminal que conformaban.
En relación a sus formas de organización, mientras existió la asociación ilícita, los tres integraban un grupo de Whatsapp denominado “Lotes”, a través del cual concertaban reuniones y ejecutaban diversas maniobras de la índole antes referenciada en relación a negocios inmobiliarios ilegales.