INSISTE EN DEROGAR LA LEY DE “DEFENSA DE LA ACTIVIDAD LIBRERA”
El gobierno vuelve a la carga contra el sector librero
Anunció su propósito el nuevo ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Cerrada oposición de la cámara que agrupa a las librerías independientes.
Seis o siete meses después del debate que suscitó la así llamada Ley Ómnibus -que luego se recicló en la Ley Bases- el gobierno nacional volvió a la carga contra el sector librero, al anunciar a través de uno de sus ministros que insistirá en derogar la Ley 25.542 “de defensa de la actividad librera”. Es la que establece precios fijos para los libros en todo el país para estimular que la competencia se materialice a través de otras vías.
Tocó que la renovada arremetida corriera por cuenta de Federico Sturzenegger, flamante ministro de Desregulación y Transformación del Estado, quien la semana pasada le dijo al diario La Nación: “es un tema que de una manera u otra vamos a abordar. La prohibición de que los libros no puedan ser más baratos nos parece algo de una crueldad y de una actitud anticultural increíble. Hay amplia evidencia de que permitir los descuentos reducen el precio, es algo obvio. En Estados Unidos, la irrupción de Amazon hizo que los libros hoy salgan 40 por ciento menos que hace diez años”.
La norma que molesta al gobierno de La Libertad Avanza rige desde 2002 y fija un precio de venta al público único decidido por las editoriales. El sector librero interpreta que, si se derogara, las cadenas de librerías, las grandes superficies como supermercados o hipermercados, además de la plataforma Mercado Libre, podrían vender libros a precios más bajos, en desmedro de las librerías pequeñas e independientes. “Deberían reconvertirse”, retrucó Sturzenegger.
A pesar de las declaraciones del funcionario, voceras de la Cámara Argentina de Librerías Independientes (CALI) sostuvieron que “tal y como están las cosas, la ley se mantiene y entendemos que el consenso del sector y el trabajo intersectorial que se ha realizado desde diciembre con las cámaras y legisladores de todos los frentes puso en relieve el valor y la importancia de que esta ley exista”.
“Instalar la idea de que la ley prohíbe que los libros sean más baratos proviene de una ignorancia profunda sobre el sector, la industria del libro y nuestras problemáticas”, destaca el pronunciamiento. “Lo venimos discutiendo de un tiempo a esta parte: uno de los grandes problemas del precio actual de los libros ha sido el alto costo del papel que representa más de la mitad del costo en la producción de un libro”.
Además, Sturzenegger se ampara en “un dato falso, que es la caída de los precios en Estados Unidos con Amazon en el mercado. A eso lo llamamos dumping y básicamente es el trabajo que hacen los grandes jugadores para borrar a la competencia e instalarse como única alternativa. Esto es, los precios bajan en un principio, asfixian a la competencia y luego, como no tienen más competencia, los precios vuelven a subir”.
Claro que “en el camino, quedan librerías y editoriales que no pueden sostenerse y, por lo tanto, la biblio diversidad se reduce, los precios terminan subiendo y encima se pasa a leer solo lo que la plataforma y los grandes jugadores ofrecen y les resulta rentable. Hace menos de un año el gobierno de Estados Unidos demandó a Amazon por prácticas monopólicas”, recuerda la CALI.
“Hoy por hoy, toda la cadena del libro trabaja en el marco de esta ley. Y mientras las grandes cadenas o supermercados pueden tener ventajas competitivas por su tamaño y sus acuerdos con los distribuidores, las librerías pequeñas ya trabajamos con márgenes más pequeños y nos sostenemos definiendo nuestros perfiles, nuestra especificidad y el servicio y especialización que brindamos en nuestros locales”, resaltó la réplica de las librerías.