DONDE LA PUNA SE CONFUNDE CON LA ESTEPA
Claudio Chehébar & Amigos en el cierre del ciclo MUEBA-Subsecretaría de Cultura
Además del anfitrión, será de la partida Eduardo Paillacán, baluarte de la canción popular patagónica. El músico también convocó a Víctor Cruz y Alredo Tolaba (Abrapampa), junto con Pato Caracoche.
Entre la Puna y la estepa de la Patagonia hay miles de kilómetros de distancia, pero sus respectivos sonidos pueden aunarse en la música que hace décadas, recrea Claudio Chéhebar. Intérprete de los así llamados vientos andinos, el músico eligió rodearse de unos cuantos cofrades con quienes comparte senderos artísticos para tocar el sábado próximo (17 de diciembre) desde las 20:30, en La Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento).
Se trata de la última fecha del extenso cronograma que motorizaron MUEBA y la Subsecretaría de Cultura de Bariloche. El ex integrante del recordado dúo Chehébar-Navarro convocó a Eduardo Paillacán (guitarra y voz); Lucas Austin (teclados); Patricio Caracoche (bombo y percusión); Alfredo Tolaba (cuerdas y quena) y Víctor Cruz (charango). Los dos primeros son músicos de Esquel y los dos últimos, conforman Abrapampa, baluarte del folklore norteño en Bariloche.
El flautista anticipó brevemente qué sucederá durante su segmento. “El bloque es relativamente breve, entre 30 y 40 minutos. En ese lapso nos vamos a explayar con algo de música andina, pero también con algo de música patagónica, del propio Paillacán. Por un lado, vamos a estar Paillacán y yo y por otro, habrá algunas cosas de Cruz y Tolaba conmigo más el Pato. También habrá algunas cosas en las que estaremos todos juntos e inclusive alguna zamba, así que un salpicadito”, adelantó.
Aquello de la brevedad se explica porque Claudio Chehébar & Amigos compartirán escenario con SavoraBlues, la banda cuyo fueguito mantienen Lou Hernández (voz y guitarra) y Chicha Pérez Fornells (bajo) hace un lustro, aproximadamente. Como durante todo el ciclo que para 2022 llega a su fin, el concierto alineará a dos propuestas, aunque a diferencia de ocasiones anteriores, los respectivos elencos no se combinarán.
“Con Eduardo nos conocimos hace mucho, en una Patagonia Canta en Bariloche”, evocó Chehébar, a la hora de explicar el porqué de sus invitados. “Me acuerdo que él vino con Estirpe, su grupo de entonces, que era un trío. Tanto a Roberto Navarro como a mí, nos recontra impactó, nos recontra gustó. Hubo afinidad mutua y de ahí quedamos amigos”, señaló el barilochense.
Eduardo Paillacán.
Quizás haga falta recordar que con aquella denominación -La Patagonia canta en Bariloche-, se llevó a cabo durante varios años “un encuentro artístico-cultural” que reunió al movimiento de la canción popular patagónica a orillas del Nahuel Huapi. Si bien sus primeros esbozos se trazaron a fines de los 80, alcanzó esplendor en la primera parte de los 90, gracias al empuje del entrañable Ricardo González.
Claro que el acontecimiento barilochense no fue el único. En la localidad chubutense se llevó a cabo “Canto Fundamento”, precisamente con la organización de Paillacán y varios de sus colegas. Imposible no recrear estos antecedentes al aproximarse el concierto en la sala del Centro Cívico. “Hace poco fui a Esquel, invitado por Eduardo, a tocar en la fiesta por los 100 años de La Trochita y bueno, ahora me gusta mucho que él pueda venir en esta ocasión acá”, celebró el anfitrión.
Por el lado de los oriundos de Jujuy, sucede otro tanto. “A Alfredo y Víctor también los conozco hace muchos años. Con ellos, no tenemos actividad musical tan asidua, pero de tanto en tanto, por cuestiones laborales, armamos algún trío andino. Entonces, hemos cultivado un repertorio por ese lado. También me gusta mucho tocar con ellos”. Tolaba y Cruz armaron Abrapampa a comienzos de los 90 y con el nombre de su grupo, recuerdan a la localidad puneña donde vinieron al mundo.
“Con Pato Caracoche venimos cruzándonos y también compartiendo proyectos musicales hace tiempo”, añadió Chehébar. Entonces, sonarán quenas y sikus, charangos y guitarras, ritmos del norte, pero también, atmósferas inconfundiblemente patagónicas. Entre la Puna y las estepas de neneos y coirones hay miles de kilómetros de distancia geográfica, pero se acercan notablemente en las músicas.