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LAS HUELLAS DE SAINT-EXUPÉRY

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03/04/2026

¿Qué hizo el autor de “El Principito” en la Patagonia?

Antes de publicar el libro con se ganó fama hasta hoy, el aviador y escritor francés fue pionero de la aviación comercial en el sur del sur.
Saint Exupéry (centro) en Río Gallegos. Archivo Oscar Rimondi.
Saint Exupéry (centro) en Río Gallegos. Archivo Oscar Rimondi.

Ya había publicado algunos libros, pero todavía faltaban 14 años para que “El Principito” saliera de imprenta cuando la suerte de Antoine de Saint-Exupéry se cruzó con la de Patagonia. El aviador que efectivamente, también era por entonces escritor, se hizo cargo de la dirección de Aeroposta Argentina con el cometido concreto de llevar la aviación comercial hasta el sur de la región, tarea muy ardua a raíz de los fuertes vientos que la caracterizan.

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Un colega suyo describió al creador del entrañable personaje como “ancho de espaldas” y “elevada estatura”. Rufino Luro Cambaceres comparó al piloto con un oso, porque sus brazos colgaban “a lo largo del cuerpo, con un caminar cuya marcha se hacía ondulante”. No obstante, consideró que “por sus esfuerzos, capacidad y hombría de bien” Saint-Exupéry “quedaría ligado para siempre al éxito de las comunicaciones más australes de la tierra”.

El autor de las líneas precedentes se encontró por primera vez con el francés el 14 de octubre de 1929, en un aeródromo sito en las afueras de Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires). La misión que había aceptado el europeo precisamente tenía que ver con extender el recorrido de la línea aérea desde el sur bonaerense hasta Comodoro Rivadavia. “La línea al sur era una de las más problemáticas debido a las hostilidades del medio: vientos en superficie a 80 km/h y en altura 160 km/h”, según puede leerse en una página web argentina consagrada íntegramente al escritor.

A los intensos ventarrones había que sumarle “nieve en las pistas” y “formación de hielo en el carburador” durante los inviernos. “Cuando Saint-Exupéry llegó, faltaban escasos quince días para la inauguración de este tramo. Asiste entonces a los febriles preparativos en la puesta a punto de los últimos detalles. La inauguración oficial se realiza el 1ro. de noviembre con el auspicio del Aeroclub de Bahía Blanca”.

El aviador y escritor.

Fue todo un acontecimiento que no solo sacudió a la población de la ciudad bonaerense, también tuvo repercusión nacional. “Saint-Exupéry es el piloto conductor de este vuelo inaugural que parte a las 7.32” de la mañana. “Jean Mermoz, con el avión Laté 28, partirá una hora más tarde con autoridades y periodistas llegados desde Buenos Aires. Hacen escala en Trelew y luego aterrizan en Comodoro Rivadavia”. Quedó establecida una frecuencia de dos veces por semana entre ambas localidades.

Más al sur

Al concretarse el logro, la compañía fue por más, con Saint-Exupéry como director de Explotación. La hazaña fue sin duda uno de los móviles que lo impulsó, juntamente con otros directivos de Aeroposta Argentina, “a continuar estudiando la extensión de esta línea hasta Río Gallegos”, es decir, por entonces Territorio Nacional de Santa Cruz. En particular, su tarea consistía en “inspeccionar los posibles aeródromos elegidos por su colega argentino (Luro Cambaceres), para lo cual realizaba continuos viajes, ya sea para comprar o arrendar los terrenos donde se instalarían los aeródromos, ya para confeccionar contratos, ya para supervisar el avance de las instalaciones en las escalas, ya para tratar con las autoridades locales los aspectos legales”.

Hay que tener presente que la autonomía de los aviones de entonces era significativamente menor que la actual, de manera que se decidieron varias etapas: Puerto Deseado a 270 km de Comodoro; San Julián a 240 km de la anterior; Santa Cruz 90 km más el sur y, por último, Río Gallegos a 210 km. El 31 de marzo de 1930 Saint-Exupéry inauguró los vuelos a Río Gallegos y una vez más, el vuelo fue seguido de cerca por la prensa. La empresa para la cual trabajaba el francés era precisamente filial de una aeronáutica de aquel origen.

“Aterrizaron en Río Gallegos, donde fueron recibidos por una población enfervorizada: la Patagonia sentía como nunca que se integraba definitivamente al resto del país. Una hora más tarde llegaba el avión con la correspondencia desde Comodoro y escalas intermedias, piloteado por Rufino Luro Cambaceres. Se efectuaron además vuelos de bautismo que ayudaron a vencer los temores naturales que inspiraba la aviación de entonces”, completa el relato.

La narración estrictamente aeronáutica asevera que “el balance de su gestión como director de Explotación que Saint-Exupéry tiene en sus manos es altamente positivo: 644 pasajeros y alrededor de 3.400 kg de correspondencia transportados en 107 vuelos. Además de estas elocuentes cifras, que sólo comprenden el tramo Bahía Blanca-Comodoro Rivadavia, se agregan las experiencias que a nivel profesional y humano le resultarán imborrables”.

¿Influencia tehuelche?

Durante su permanencia en las costas patagónicas se organizó un seminario “en Bahía Blanca para alumnos secundarios, con el fin de interiorizarlos en las cuestiones de la incipiente aviación”. También hay que contabilizar “su lucha como piloto contra los vientos del sur, los vuelos nocturnos, el plan de extensión de la línea, la camaradería de sus colaboradores” y “los infaltables asados argentinos con que la gente del sur lo agasajaba en cada escala”.

A comienzos de 1931 abandonaría la Argentina y el resto es historia que más o menos se conoce. Cuando la Segunda Guerra Mundial ya estaba militarmente decidida, se incorporó a una unidad aérea de reconocimiento, primero en Cerdeña y después en Córcega. El 31 de julio de 1944, a las 8:45 de la mañana, el creador de “El Principito” despegó a bordo de un Lightning P-38 que no contaba con armamento, para documentar el movimiento de las tropas alemanas en el valle del Ródano (Francia). El aparato tenía una autonomía de seis horas de vuelo. El piloto que había domado a los inconcebibles vientos de Patagonia nunca regresó.

El Principito y la bandada.

Hay quien dice que las experiencias patagónicas de Saint-Exupéry se filtraron en parte de la trama de su libro más conocido, en particular, el episodio en el cual el Principito se evade gracias a una bandada de pájaros que levanta vuelo y lo remonta. Según Bernardino Montejano “no sería nada imprudente imaginar que, durante sus largas noches en la Patagonia” el autor “hubiera escuchado las leyendas que por allí abundan”.

En su obra “Aproximación al Principito”, Montejano menciona la historia de Elal, hipotético dios de los tehuelches que habría llegado “a la Tierra protegido por las alas de un cisne. Cuando se retira de nuestro planeta, una vez cumplida una serie de misiones, lo hace con una bandada de cisnes. Resulta entonces plausible pensar que esta imagen pudo haber influido en el vuelo del Principito, su personaje de ficción más famoso”. Aunque no lo fuera, es una suposición hermosa.

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