2020-11-27

POR VARIOS HECHOS DE ESTAFAS A HOTELEROS

Devolverá 300 mil pesos en cuotas y hará 200 horas de tareas comunitarias

Gabriel Rubén Melastro, un ciudadano oriundo de Villa María, Córdoba, logró evitar el juicio oral accediendo a una suspensión del proceso a prueba. Quedó comprometido a devolver unos trescientos mil pesos, en diez cuotas de treinta mil pesos, y deberá realizar doscientas horas de tareas no remuneradas en favor de la comunidad.

El juez Gregor Joos aceptó la propuesta que planteó el defensor oficial Marcos Miguel, en conjunto con los fiscales Tomás Soto y Gerardo Miranda. De tal modo, suspendió el avance del proceso a prueba, imponiéndole a Gabriel Rubén Melastro una serie de condiciones que deberá cumplir si quiere evitar una sanción penal por varios hechos de estafa que le atribuyeron.

Como parte del acuerdo que detuvo el avance del proceso y concedió una gran oportunidad al acusado, el mismo deberá realizar un total de doscientas horas de tareas no remuneradas en favor de la comunidad, como así también dar cumplimiento al pago de diez cuotas de treinta mil pesos cada una, para compensar los daños ocasionados a las víctimas. Además, también deberá mantener su domicilio, respetar pautas de conducta y mantenerse a derecho.

Melastro está vinculado a varios legajos judiciales por los delitos de estafa. Según se apuntó en la acusación, el primero de los hechos ocurrió en mayo de 2017. En aquella ocasión, adujo falsamente ser el titular de un emprendimiento llamado "Distribución San Francisco-Amoblamiento para cabañas, hoteles y restaurantes" y le ofreció al gerente del hotel Plaza Bariloche una venta de amoblamiento (sillones, pufs y elementos varios para la recepción del hotel). Melastro había sido recomendado por la esposa de un conocido comerciante local y por ello le inspiró confianza al hotelero, quien en definitiva le abonó cerca de cincuenta mil pesos en efectivo, además de una serie de cheques por sumas similares que finalmente no pudieron ser cobradas por Melastro.

Según la imputación, el ardid de Gabriel Melastro consistió en lograr aparentar solvencia y confiabilidad para que el damnificado le entregara las sumas ya indicadas y a partir de allí desaparecer, sin completar la entrega del amoblamiento abonado.

El segundo hecho atribuido ocurrió entre el 16 de mayo y el 21 de junio de 2017, cuando Melastro nuevamente se presentó como representante de la firma mencionada anteriormente y le ofreció a un matrimonio domiciliado en la zona Oeste de la ciudad, una serie de amoblamiento para el living de su vivienda. En función de ello, los damnificados le abonaron a Melastro una suma superior a los doscientos mil pesos. En la ocasión, Melastro había sido recomendado por un destacado empresario inmobiliario de la zona.

Una vez recibidas las sumas de dinero, Melastro desapareció. Nunca cumplió la entrega del equipamiento ni volvió a comunicarse con los damnificados.

El tercero de los hechos atribuidos ocurrió el 25 de julio de 2017, cuando de nuevo simuló dirigir una empresa del rubro amoblamientos y vendió a una mujer radicada en el Oeste de la ciudad, un colchón que nunca entregó, pese a recibir el pago correspondiente.

Finalmente, el cuarto hecho ocurrió entre el 15 de junio de 2017 y el 2 de febrero de 2018. Le ofreció al propietario del hostel "De la Plaza", un total de doce sommiers de una plaza y cuatro pillows convertibles por una suma levemente superior a los 50 mil pesos. Tras ello, Melastro nunca remitió los productos ni volvió a comunicarse con el damnificado generándole el correspondiente perjuicio patrimonial. Para ganarse la confianza del denunciante, el acusado se había alojado en el complejo en varias oportunidades, generando cierto grado de confianza y así lograr la disposición patrimonial.

Toda la situación descripta fue encuadrada en la figura de estafa -cuatro hechos en concurso real-, siendo Melastro responsable a título de autor.

Mariano Colombo

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