2020-11-12

LA BIBLIOTECA SARMIENTO, PRESENTE EN LA PANDEMIA

Gonzalo de Estrada: “si fuera un volcán, estaríamos con palas y carretillas”

La institución del Centro Cívico se acomodó como mejor pudo a las sucesivas etapas de las cuarentenas y sacó fuerzas de flaquezas. Continúa la campaña “Libros que acompañan”, entre otras iniciativas.

Como en otras instituciones, la realidad de la pandemia se llevó por delante la dinámica que caracterizó a la Usina Cultural del Cívico – Biblioteca Sarmiento hasta marzo último. Pero después de la lógica desazón, la entidad se propuso “no dejar de estar” en la sociedad en que está inmersa. Una prueba es la campaña “Libros que acompañan”, pensada para compartir con pacientes de COVID-19 en recuperación o situación de aislamiento. “Hoy se trata de una pandemia, si fuera (la erupción de) un volcán, capaz estaríamos con pala y carretilla”, ilustró Gonzalo de Estrada.

“La rutina anterior tenía mucha dinámica”, añadió el titular de la Comisión Directiva. “La cultura tiene eso, abarca muchísimas cosas y entonces, llovían propuestas, de nuestros grupos salía ideas y prácticamente todos los días estábamos pensando en algo nuevo para ver qué más podíamos hacer y cómo mejorar los niveles de calidad de cada propuesta. Te diría que esa era la rutina: la continuidad de estar generando propuestas. Ese era el desafío”.

Ese ritmo implicaba “una adrenalina muy interesante. Te da riqueza por el contacto y conocimiento de un montón de personas. Era muy fuerte y lo que más se hacía, se hacía desde el punto de vista cultural”, subrayó el arquitecto. “Otra cuestión era la participación: estar presente en todas las actividades culturales que se pudiese, ya sea físicamente, por internet o a través de conversaciones. Como Usina Cultural decíamos: estamos acá y no podemos dejar de estar. Si algo se hacía, queríamos participar porque teníamos que estar. Participar era indispensable”, sintetizó.

Pero a partir de marzo, buena parte del mundo que conocíamos se vino abajo y sin demasiados avisos previos. “En pandemia, nos dimos cuenta que ya no podíamos generar tantas cosas pero algunas empezamos a generar: el programa de radio (por El Cordillerano Radio - 93.7), comunicación y todo eso, pero el ánimo se nos bajó”, concedió De Estrada. “Se cayó el entusiasmo y me encontraba con gente a la que había que levantar y entusiasmar porque pese a todo, algo podíamos hacer”.

Sueño y charla

Apenas repuestos los espíritus, “hubo un porcentaje de generación, mucho sueño, mucha charla para ver qué era factible de hacer. Avanzamos y retrocedimos pero una vez más, en la escala de lo que podíamos, quisimos estar presentes”. Entonces, “seguimos haciendo cosas y estamos trabajando mucho para adentro, por ejemplo, cosas adentro en el edificio que antes no podíamos hacer. De repente, en la sala de lectura se está bajando libro por libro y el equipo de personal está ordenando, clasificando, encuadernando, recambiando y reubicando espacios. Hay mucho trabajo para adentro”, insistió De Estrada.

Unas semanas atrás “salimos con la propuesta Libros que acompañan, y pronto vamos a sumar Cuentos que acompañan, una forma de estar presente en el escenario que hoy tenemos porque la pandemia condiciona todo”, contextualizó. “Vimos de qué forma podíamos estar cerca de las personas que están más complicadas. No solo del paciente sino de todo el equipo de salud que hay en Bariloche. Buscamos una forma de acercarnos y comprometernos”, resumió.

“Libros que acompañan” es una iniciativa con la que “empezamos así, no sé dónde vamos a terminar (risas). Está bueno porque están apareciendo muchas personas y aportando muchos libros. Quisimos buscar una manera de estar según la situación: hoy se trata de una pandemia, si fuera un volcán, capaz estaríamos con pala y carretilla. Como institución, no podemos dejar de estar en la rutina de Bariloche”, proclamó De Estrada. Criterio que debería contagiarse.

Adrián Moyano

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