AL PRINCIPIO, HUBO MÁS DEMANDA DE LIBROS PARA CHICOS
Las lecturas de los barilochenses no cambiaron por la pandemia
En dos de las librerías más significativas de la ciudad no registraron diferencias significativas con el período anterior a marzo. También se dan matices con el comportamiento de las grandes ciudades: “Hermano” vende pero no explotó.
Si bien las prolongadas cuarentenas generaron diversos estados de ánimo y la convivencia con la pandemia pudo exacerbar angustias, las y los lectores de Bariloche no cambiaron significativamente sus predilecciones en materia de libros. Salvo en un primer momento, cuando se advirtió mayor demanda relativa de publicaciones destinadas al público infantil, las tendencias permanecieron igual que antes de marzo.
Ricardo Sardo, de Librería La Barca, le dijo a El Cordillerano que “la dinámica comercial cambió bastante porque bajó mucho. Eso por un lado, pero digamos que más o menos se mantiene el flujo de gente local aunque se ha perdido completa y obviamente, el turismo. Eso hace que el índice de descenso sea alto y ahí, nos damos cuenta en cuánto incide el turismo. Pero ahí vamos, remando”, alentó.
Ante la inquietud de este diario, completó: “en cuanto a cambios en el estilo de lecturas, no noté grandes cosas. Sobre todo al principio, cuando estaba más intensa y estricta la cuarentena, había un poco más de demanda para chicos, para que los libros los ayudaran a combatir un poco más el embole de los primeros meses. Ahora está más normalizado y en general se mantiene el perfil de lo que siempre fue nuestra clientela. Lo más obvio es que todos los libros relacionados con el consumo de turistas, están completamente quietos y quedados”, subrayó.
La Barca advierte matices.
El panorama es similar en Librería Cultura. “Nosotros no hemos visto tanta diferencia en el gusto en estos meses de apertura”, comentó Delia Vera. “Lo que sí marcamos en Bariloche para nosotros, es siempre el interés por la literatura en general. La parte de actualidad también interesa mucho y desde ya, la infantil. Es uno de los ítems de venta en la librería. También marca una tendencia en cuanto a sectores especializados, la parte culinaria o de cocina”, señaló.
Se trata de una suerte de rasgo distintivo. “Nosotros tenemos muchísima clientela interesada, pero con respecto a diferencia en los tiempos, prácticamente no hemos notado”, ratificó Vera, en relación al período anterior a marzo. Por otro lado, “una temática que también gusta es la novela histórica, en Bariloche se vende bastante”, completó. Cultura y La Barca son dos de las librerías referentes en la ciudad y se abocan exclusivamente al ramo.
Diferencias con Buenos Aires
Por otro lado, existen algunas distancias entre las prioridades con que eligen sus lecturas las y los barilochenses, si se las compara con los comportamientos nacionales o al menos, de Buenos Aires. El cronista puso como ejemplo “Hermano”, el libro de Santiago O’Donnell que salió dos semanas atrás y que según medios capitalinos, agotó dos tiradas antes de su distribución en librerías. “Un poco se diferencia”, admitió Sardo. “Obviamente, ese libro se ha vendido, como otros de impacto político, por decirlo de algún modo. Pero tampoco en una cantidad escandalosa”.
La experiencia indica que el público local no se comporta de forma idéntica al de las grandes ciudades. “Siempre percibo que es mucho más matizado y variado el gusto de los lectores barilochenses, porque salvo algunos infantiles, no hay títulos que se vendan masivamente. Pero en el conjunto, sigue siendo mucha más la gente que lee otras cosas. Esa es la realidad, por ahí tenemos a autores de novelas que están más o menos de moda que sí, han vendido bien. Si se suma a lo largo del año, terminan vendiendo más que Hermano o que cualquiera de ese estilo. Creo que sí, que los gustos están bastante matizados. Eso es lo que sucede”, insistieron en La Barca.
Otro tanto perciben en Cultura. “Con el libro Hermano, llevamos varios ejemplares vendidos y todavía tenemos stock, a nosotros no se nos agotó”, aportó Vera. “Hay una diferencia con Sinceramente, el libro de Cristina: fue uno de los libros que más vendimos en toda nuestra historia, muchísimos ejemplares en muy poco tiempo. También hay que tener en cuenta un dato importante: en este momento, las editoriales no están editando la misma cantidad de libros que fuera de la pandemia”.
Hay que hacer un poco de historia de corto plazo: aún antes del COVID-19, el sector editorial venía de vivir el peor período desde 2001, con una caída estrepitosa en cuanto a ventas que inclusive, forzó el cierre de centenares de librerías en el país. La situación explica que a fines de 2020, “estén haciendo tiradas a medida que ven que el libro se vende, porque están tomando muchas precauciones en ese sentido. Las tiradas son más cortas y después, si hay demanda hacen otra. Es lo que pasó con este libro, la primera se agotó porque tampoco fue tan grande como otras”, explicó la librera. En síntesis, Bariloche tiene una personalidad lectora más bien propia.
Adrián Moyano