PROYECTO DE LA ORQUESTA FILARMÓNICA DE RÍO NEGRO
Tender puentes entre la música clásica y la popular
Desde noviembre se emitirán conciertos en los que músicos de la formación provincial, interpretarán temas de cantautores rionegrinos. Cinco exponentes de la cordillera, el Valle y la costa.
La asociación entre músicos de la Orquesta Filarmónica de Río Negro y cinco cantautores de la provincia para producir conciertos con obras de los segundos, resultó ocasión propicia para que Martín Fraile cuestionara los límites que se establecen entre la llamada música clásica y la popular. Para el director de la formación provincial, la diferenciación es intencionada y atiende más a mercados consumidores que a realidades artísticas.
“Lo que podemos hacer es música juntos porque de eso se trata una orquesta”, sintetizó Fraile. “Históricamente se fue cohesionando hacia un orgánico, a una distribución de fuerzas con determinados instrumentos que responden al devenir musical de la academia y al mundo del trabajo en las orquestas. Pero lo importante es que acá armamos proyectos con esta selección de cantautores y en el futuro, podemos hacer más”, aventuró.
Serán parte de la experiencia Anahí Rayen Mariluan (Bariloche); Anahí Pereyra (El Bolsón); María Suárez (Cipolletti); Federico Falcón (Choele Choel) y Manuel Espinosa (Viedma). Cada uno interpretará temas de su autoría con otros tantos ensambles de la Filarmónica, presentes en esas localidades. Previamente, hubo una tarea de arreglos, para que fuera posible la ejecución por parte de conjuntos de cuerdas, maderas y bronces.
“Esperamos que esto nos pueda servir para que estas voces puedan aparecer en las promociones de Río Negro, pero era importante crear este espacio”, aventuró Fraile. “Con Anahí Mariluan en particular, me parece sumamente interesante por todo el bagaje artístico e ideológico que hay de fondo, con el uso de una lengua que no es la oficial de la Argentina, una lengua de los pueblos originarios. Me parece que es importante en la construcción de nuestro pasado y de nuestro presente, poder incorporar otras voces y otras historias”, proclamó el director. Mariluan compone sus propias obras en mapuzungun, es decir, el idioma del pueblo mapuche.
Salir de los marcos de la música considerada académica es habitual en la formación rionegrina. “Para los músicos de la Filarmónica no es nada nuevo encontrarse con repertorios que no son los estándares de la música orquestal o lo que se llama música clásica. Es bastante común que estemos compartiendo escenarios con artistas que vienen del lenguaje que algunos llaman música popular. Es un término que yo discuto mucho y en este caso, más que nunca, sobre todo con Anahí Mariluan”, insistió Fraile.
Fuerte carga
El especialista definió que “lo popular, lo tradicional o lo nuevo son cosas muy dinámicas que en realidad responden a categorizaciones que tienen que ver con cómo se consume y quiénes consumen esa música. Hablan poco de la música y más de quiénes la consumen. El caso de Mariluan es particular porque, ¿ella hace música popular? Habría que definir qué es música popular, si la queremos colocar en ese lugar. La clasificación no es inocente, tiene una fuerte carga y sesgo ideológico. La utilizamos, no quiero otorgarle (a la discusión) una dimensión que no tiene, pero me tomo la libertad de poner estas cosas en cuestión porque tienen que ver con lo que yo hago”, justificó.
En los conciertos, la interpretación propiamente dicha se matizará con segmentos de “entrevistas y justamente, es una de las cosas que vamos a ver: su música, cuál es la relación con la comunidad y demás”, insistió Fraile. “Los músicos de la Filarmónica estuvieron con Daniel Pipi Piazzolla en el FIMBA o con cantautores locales pero en todo caso, con repertorios no tan novedosos. En este caso, lo novedoso tiene que ver con que se armaron arreglos para acompañar, re-orquestar y dar otra paleta de colores y así poder contar una historia con algunas variantes o distinta, a música compuesta por cantautores rionegrinos”, redondeó el director. Gratísima idea.
Adrián Moyano