2020-06-02

DÍA DEL BOMBERO VOLUNTARIO

A través de Gladys Torres, el reconocimiento a las mujeres de los cuarteles barilochenses

Hoy, 2 de junio, se celebra el Día del Bombero Voluntario en nuestro país, fecha en que, en el año 1884, se creó la Sociedad Italiana de Bomberos en el barrio de La Boca, cuyo primer presidente fue Tomas Linerthi.

Como reconocimiento a la labor voluntaria de enorme vocación que llevan adelante, elegimos a una mujer, la oficial principal Gladys Torres, para homenajear a todos y todas sus colegas del país.

Gladys Torres integró el primer grupo de pioneras en la institución, tiempos complicados donde el solo hecho de pensar en permitir mujeres bomberas, sonaba como algo atípico incluso, descabellado.

En la actualidad el cuartel central con sus dos destacamentos tiene 31 mujeres, Melipal 16, Ruca Cura 11, Dina Huapi 9 y Campanario 11.

Gladys desde hace 23 años que integra el cuerpo activo y compartió con El Cordillerano lo que ha significado para ella. Al hablar del ingreso comentó “fue un poco complicado porque en ese entonces no habían mujeres dentro de Bomberos, tuvimos que remarla para que aceptaran la inserción de la mujer en ese ámbito”.

En plenas funciones de radioperadora.

“Entiendo que hay cosas que a nivel físico nos siguen costando pero siempre le vamos encontrando la vuelta para hacerlas”. En ese entonces había una ideología machista entre muchos de los integrantes, “fue complejo pero no imposible”.

Sintió la necesidad de sumarse a Bomberos por su afán de ayudar a los demás, “fui parte de la Cruz Roja, estuve trabajando con Amelia Cárdenas, siempre tratando de dar una mano a la gente”.

Al acercarse al cuartel que en ese entonces estaba en Beschtedt casi Moreno fue conociendo a otras mujeres que también tenían la intención de hacerse voluntarias “algunas eran hijas o esposas de bomberos, algunos de los cuales se oponían, y me sumé a ellas”.

Eran 35 al comienzo del curso “los primeros meses estábamos en el gimnasio medio a escondidas, el 3 de mayo de 1993 el cuartel se mudó a Yatasto pero a nosotras no nos dejaron venir”.

Dos oficiales continuaban dándoles las clases “no teníamos ningún contacto con el personal masculino y me acuerdo que Ferrarons, el presidente, estaba de acuerdo con la inserción femenina”.

Recuerda que el entrenamiento físico era muy fuerte “algunos acentuaban los ejercicios para que por una cuestión natural no pudiéramos hacerlo pero habían otros que nos trataban de igual a igual en las capacitaciones” recordó. “Sí nos hicieron un par de cosas, pero eran parte del curso así que no lo noté como una diferencia entre hombres y mujeres”.

De esas 35 aproximadamente unas 20 lograron ingresar, de las cuales varias fueron dejando con el correr del tiempo. “La única diferencia que se hizo al principio del curso fue cuando nos llevaron al cuartel, por ejemplo no podíamos saludar a ningún compañero con un beso o hablar a solas con alguno”.

Al comenzar a ser parte del cuerpo activo en base a su vocación de servicio y el esfuerzo constante de superación, fueron demostrando que ser bombero voluntario era una sola cosa.

“Igual había algunos que no nos elegían para ir a una emergencia, por suerte otros sí apostaban a llevarnos y se fueron dando cuenta que en el terreno podíamos hacer y mucho”, rescató.

Ya en el 2020 se sigue viendo que ante cada apertura de inscripción a aspirantes, en su mayoría son mujeres. “las últimas camadas ha sido así, el año pasado por ejemplo ingresaron cuatro mujeres y dos varones al cuartel Central”.

El tiempo ha ido pasando pero hay una frase que al principio escuchaban de manera constante: “por eso no queríamos mujeres en bomberos”. Torres dijo, “después se fueron dando cuenta que hay actitudes que son de cualquier ser humano, sin importar el género”.

Igual comentó situaciones que debieron atravesar sin ser responsables, “había esposas que ya no estaban de acuerdo con que sus maridos compartieran actividades y tanto tiempo con mujeres dentro de los cuarteles”.

Familia

Gladys reconoce que siempre compartió deportes o trabajo con varones, “toda la vida fue así porque sentía mucho más compañerismo y protección con los hombres, de hecho a mi marido lo conocí en uno de esos grupos”.

Está con su marido desde hace 28 años y tiene una sola hija, Florencia, de 25, la que también es parte del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios.

Ser madre, esposa, ama de casa y bombera no ha sido fácil, “ante cada emergencia me sentía segura porque jamás dejé a mi hija sola, quedaba con el papá o con la abuela”.

Recordó “en los incendios del 99, mi mamá me traía a mi hija al cuartel para que pudiera verla porque apenas llegábamos teníamos que volver a salir y no llegaba a ir a casa”.

Indudablemente hizo las cosas muy bien, eso queda demostrado al saber que Florencia decidió tomar el mismo rumbo vocacional, “nunca tuve reproches de su parte y de haber sido así, habría terminado odiando a los bomberos como pasa en algunos casos”. Podían anotarse para cubrir las guardias, entonces ella lo hacía de tal manera que pudiera cumplir con todas sus obligaciones. Lleva años de ser radioperadora, “antes trabajaba 24 horas por 48 pero hacía que me organizara para que mi hija estuviera bien”.

Sentimientos

Consultada acerca de qué se siente por ser bombera, dijo “así como mi familia me llena el alma, es parte de mi vida, volvería a hacerlo y también sé que dentro de poco tiempo se cierra un ciclo”.

Cada bombero desde que sale del cuartel ante una emergencia, sabe que está muy cuidado por un compañero y por el resto del grupo, “no podríamos funcionar de otra manera, acá somos un equipo, con errores y aciertos pero se trata siempre de buscar superar los obstáculos entre todos”.

Se pueden retirar a los 25 años de servicio “después queda en cada uno si decide seguir hasta los 60, en la guardia puedo continuar sin inconvenientes porque coincide que mi trabajo es donde además soy bombera voluntaria”.

De hecho por la edad y los años de servicio ya podría haberse retirado, “pensé que nunca iba a llegar este momento, realmente me duele muchísimo pensarlo, me llena de nostalgia y cada vez que lo pienso termino llorando”.

Cerrar un ciclo tiene mucho de positivo “es dar espacio a los que vienen detrás nuestro con mucha energía renovadora, de todas maneras creo que voy a ser parte de la Comisión Directiva porque la experiencia se puede aplicar desde otro lugar”.

Al pedirle que comente algún momento lindo de su carrera como bombera dijo “que te digan gracias, porque uno no se lo espera, con que un nene te salude ya cerraste el día”.

Ingratitud

Gladys quiso mencionar un tema que sufren de manera cotidiana, “pido un mayor compromiso de parte de la comunidad, antes de criticar que se informen de cuál es la función de un bombero”.

Continuó diciendo, “Antes de juzgar que sepan que detrás de cada uno de nosotros hay una familia, que damos todo para salir a salvar vidas y bienes de la comunidad y que si estamos como voluntarios no es porque no sepamos qué más hacer con nuestro tiempo libre”.

El aporte de cada voluntario por más pequeño que sea, suma a una tarea conjunta. Todos los cuarteles están abiertos para que los vecinos y vecinas se acerquen y conozcan las tareas que realizan. Asimismo de manera constante visitan escuelas y barrios brindando charlas gratuitas y cursos de prevención.

 

 

Texto: Susana Alegría Fotos: Facundo Pardo

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