2019-10-01

CONTINÚA JUICIO POR TENTATIVA DE FEMICIDIO

Dramáticos audios revelan desesperados pedidos de ayuda de parte de la víctima

En la continuidad del juicio que se sigue a Carlos San Martín, por tentativa de femicidio, los jueces pudieron escuchar ayer los testimonios de profesionales del Ministerio Público Fiscal y de miembros de la Policía de Río Negro que intervinieron en los hechos bajo investigación. Se reprodujeron estremecedores audios de los llamados pidiendo auxilio al 911 por parte de la mujer, en los que repetía la dirección e interrogaba a los interlocutores “¿quieren que me mate?”.

Los jueces Marcelo Chironi, Romina Martini y Sergio Pichetto, continúan observando la prueba que los fiscales Tomás Soto y Martín Lozada, utilizan para respaldar la acusación que sostienen contra Carlos San Martín, por los delitos de tentativa de homicidio agravado por femicidio, amenazas, portación ilegal de arma de fuego y daños.

Durante la primera jornada y a través de un extenso relato la víctima pudo dar sobrados detalles de los episodios vividos el 24 de enero pasado y otro que inició el 14 de abril y culminó en las primeras horas del 15.

La pareja estaba rota después de cinco años de unión y un hijo en común. Pero la víctima había tomado la decisión de separarse y la situación no era aceptada por San Martín, quien reincidía en escenas de violencia verbal y psicológica, con un exacerbado control y celos.

Durante la audiencia de ayer, se escucharon los relatos de David Baffoni, a cargo de la Oficina de Investigación en Telecomunicaciones, dependiente del Ministerio Público de Río Negro; Ana Clara Marcelino, integrante del equipo profesional de la OFAVI; Verónica Vera, cabo primero de la Policía de Río Negro y a Mario Muñíz, jefe del servicio de emergencias 911 en la provincia. Quienes asistieron a la víctima y se entrevistaron con ella a partir de las denuncias que realizó, notaron que fundamentalmente estaba buscando seguridad para su vida y en el transcurso de las entrevistas observaron que había cuestiones más profundas que abordar, vinculadas a un shock postraumático y le sugirieron que asista a espacios terapéuticos por un tiempo prolongado.

Pero al mismo tiempo la víctima se mostró resiliente y proactiva y probablemente eso estuvo dado porque no había en su historia registro de situaciones de violencia, se trataba de una mujer adulta y que además no concebía el silencio. Pues cada situación provocada por San Martín que consideró límite, la contó a quienes la rodeaban y denunció ante la policía.

Según surgió del testimonio aportado ayer durante el juicio, a pesar de tener su situación habitacional y laboral resuelta y de tener su familia y sus amistades en Bariloche, la mujer evaluaba alejarse de la ciudad si San Martín recuperaba su libertad y sintió un alivio pasajero cuando le impusieron prisión preventiva, tras la audiencia de formulación de cargos, aunque seguía sintiendo temor.

Al mismo tiempo evaluaron factores de potencial riesgo en el caso y remarcaron el consumo de alcohol problemático por parte del agresor, que agudizaba su perfil violento y también especialmente la presencia de los niños en las escenas descriptas por la acusación.

 

El relato policial

Verónica Vera realizaba tareas de patrullaje peatonal en jurisdicción de la comisaría Segunda del Centro Cívico. Le tocó intervenir en los dos procedimientos en los que se investigó la conducta desplegada por San Martín en enero y en abril de este año.

Su relato se concentró en el segundo hecho. Contó que recibió la alerta por radio, a partir de un llamado al 911. Cuando llegó al lugar no estaba el agresor, pero pudo observar las marcas que dejó el disparo. Poco más tarde y a pocas cuadras, lograron divisar al sospechoso. Tras identificarlo, notaron que llevaba un arma larga en el vehículo utilitario en el que se desplazaba, por lo que dieron intervención a las autoridades y se ordenó la detención del sujeto, su traslado a la Unidad Policial y la requisa urgente del rodado, con intervención del Gabinete de Criminalística.

En relación al primer hecho su participación fue similar. Arribando al domicilio una vez el agresor se había retirado y logrando su identificación poco después, con el sospechoso conduciendo su Mercedes Benz Sprinter blanca, a pocas cuadras del lugar del hecho.

"Me quieren encontrar muerta, por favor!"

El aporte testimonial de Mario Muñíz, resultó aún más revelador que todos los datos aportados hasta aquí. Pues valiéndose de su relato ante los jueces, los fiscales pudieron incorporar como prueba los audios que se grabaron en las diferentes ocasiones en las que la víctima se comunicó al 911 para pedir ayuda, ante las hostiles acciones que desplegaba San Martín.

Una seguidilla de breves comunicaciones en poco menos de veinte minutos, en los que la víctima reclamaba la presencia policial, pidiendo por favor y repitiendo su dirección con voz firme y claramente temiendo por su vida. Los operadores telefónicos con los que la mujer lograba comunicarse, no parecieron brindar la mejor atención a la víctima.

Los números son elocuentes. Entre las 2.55 y las 3.13 horas del 24 de enero la mujer se comunicó cinco veces al 911, pidiendo auxilio. Las conversaciones eran muy breves y ella repetía firmemente la dirección y describía la situación con aparente control de la calma.

“¿Pueden venir que está acá afuera? ¿Qué quieren que me mate?”, se escuchó en una grabación y en la siguiente “¿me quieren encontrar muerta? ¡Por favor, ya!”. Y en la siguiente “¿Pueden venir? ¿Por favor? No es tan difícil.

Me está rompiendo todo” y siguió “Está apedreándome toda la casa, por favor te lo pido, ¿quieren que me mate?”.

En esa secuencia de llamados telefónicos también se detectó un llamado al 911 por parte de una vecina del lugar que advirtió a las autoridades sobre lo que ocurría. En el audio aportado al juicio se escucha a la vecina describir

“Hay una vecina a la que el ex le viene a tirar piedras, está en una trafic blanca. Ya vino tres o cuatro veces en una hora a tirarle piedras. Ahora está estacionado en la esquina”. La mujer intentó justificar su intromisión y en el audio se la escucha decir “No sé qué mambo hay entre ellos, pero no da” y continuó explicando que en el sector en el que San Martín arrojaba piedras había muchos autos estacionados.

Cuando la policía finalmente llegó, el agresor se había retirado y la víctima, con el hombre que la acompañaba esa noche, fueron hasta la comisaría de la Familia a realizar la denuncia. Cuando regresaron notaron que el sujeto había ingresado a la casa y se había llevado una billetera y un teléfono celular.

Nuevamente quedó el registro de la grabación en su comunicación al 911 para dar noticias de ello y el audio fue escuchado durante el juicio.

También la Fiscalía aportó los audios de las llamadas al 911 del hecho más grave que se investiga en relación a la conducta de San Martín. Siendo las 21.48 del 14 de abril, la víctima dio aviso al 911 de que acababa de recibir una amenaza telefónica de su expareja, Carlos San Martín. “Estoy sola en mi casa con mis dos hijos”, aseguró la mujer y agregó “está borracho”. Al mismo tiempo realizó una descripción física de su expareja y repitió la dirección, para que “estén atentos”.

Ya en los primeros minutos del 15 de abril, la mujer se comunicó nuevamente diciendo que sintió ruidos afuera, que le estaban tirando piedras y que sentía mucho temor. Pedía ayuda. Poco más tarde avisó “¿Podés mandar un móvil? me dispararon en la ventana”.

Mariano Colombo

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