VECINO DE INGENIERO HUERGO, ESCRITOR INQUIETO
“Recorridos. Crónicas y ensayos de un desubicado”, nuevo libro de Mauro Moschini
Si bien consagra varias páginas de su trabajo a comentar biografías de Aimé Painé o a entrevistar a Liliana Ancalao, su mirada no se ciñe al pueblo mapuche. “Uno puede leerlo como un libro de ensayos, como una novela autobiográfica, como una crónica de viaje, como uno quiera”, dice la contratapa.
“Son muchas las biografías de Aimé Painé. La primera fue la que ella misma fue contando para publicaciones de lo más diversas, que van desde los diarios Río Negro y La Nueva Provincia a la revista Claudia y El Expreso Imaginario. De estas entrevistas -que se podrán leer como fragmento de una sola biografía o considerando a cada una como el comienzo de un biografía autónoma y fragmentaria- quizá las más importante sea la realizada por Leopoldo Brizuela para su libro Cantar la vida, del año 1992 que incluye también entrevistas a Gerónima Sequeida, Mercedes Sosa, Leda Valladores y Teresa Parodi”.
Así comienza el apartado “La miniserie Aimé”, texto que Mauro Moschini escribió en el capítulo “Aimé Painé y sus biografías”, que a su vez integra “Recorridos. Crónicas y ensayos de un desubicado” (Remitente Patagonia 2019).
El autor, joven escritor que vino al mundo en Ingeniero Huergo, tuvo la deferencia de dejar un ejemplar de su libro en la recepción de El Cordillerano durante un reciente paso suyo por Bariloche.
Añade Moschini que “en 2011 la editorial Biblos editó ‘Aimé Painé. La voz del pueblo mapuche’, de Cristina Rafanelli, la biografía más completa de Aimé Painé hasta la fecha (y muy probablemente por mucho tiempo más, aunque quizás decir que sea la más completa no quiere decir que sea la más rigurosa o mejor documentada)”, polemiza el autor. “En 2011, Gloria Guerrero entrevistó a Rafanelli para el diario Página/12 y fue a partir de esa entrevista que Aymará Rovera comenzó a conocer a Aimé Painé y a pensar en contar su historia en un largometraje”.
Moschini concedió varias de sus páginas a su afamada coterránea. Además de informar y reflexionar sobre el reciente producto audiovisual en el segmento “Recurrencias” de su libro, había hecho otro tanto en “Lecturas”, donde incluyó “Dos ensayos sobre Aimé Painé”. También en “Recurrencias” incluyó una entrevista a Liliana Ancalao, la voz más potente de la poesía mapuche al este de la cordillera. Sin embargo, el trabajo está lejos de ser un análisis sobre expresiones artísticas del pueblo mapuche.
En la “próloga” a dos voces que escribieron Natalia Ghergorovich y Laura García, hay varias pistas sobre el carácter de “Recorridos”. Según las autoras “Mauro es una materialista histórico con algo de pop. Siempre ve capas de historia en la ciudad, sus condiciones de producción. También las ve en su propia vida. Encuentra los surcos y los narra. Leer este libro es conocerlo y es repasar esos diez años y un poco más, con las idas y vueltas del Alto Valle a Buenos Aires, la vida de estudiante con mucho tiempo para quemar en la ciudad, la vuelta definitiva al Valle”.
Aprendizaje
Según Ghergorovich y García, “este libro podría leerse como una novela de aprendizaje, que se va escribiendo en diferentes ritmos: comienza con la mirada rápida del flaneur que no se detiene demasiado tiempo en nada, avanza según la velocidad de la caminata, toca algo y sigue”. Pero “de a poco esa mirada va enfocándose en algunos temas con la precisión de alguien que está haciéndose escritor y crítico, sin perder jamás la irreverencia. ‘Lo único que sé hacer es escribir’, dijo una vez”.
En otro de sus textos sobre la cantora mapuche, compara Moschini: “yo me crié en una chacra de Ingeniero Huergo, Río Negro: lugar natal de Aimé Painé. Desde siempre el sustento económico de mi familia dependió de la tierra. Como el padre de Aimé, mis abuelos fueron de los que empezaron a desarrollar la agricultura en el Valle, allá por la década de 1920. Cuando todavía era muy chica Aimé tuvo que irse de Huergo para ir a estudiar a un colegio de Mar del Plata. Después vino a Buenos Aires y estudió en el coro polifónico del Teatro Cervantes”.
Suma el ensayo: “no sé bien cómo habrá sido que Aimé comenzó a reencontrarse con la cultura de sus abuelos, no sé exactamente en qué momento de su vida fue que ella quiso empezar a cantar música mapuche, pero en muchas de las semblanzas que acerca de ella se han escrito dice -y ella dice algo al respecto también en una grabación- que el antropólogo Rodolfo Casamiquela cumplió un importante papel en ese momento decisivo de la vida de Aimé”.
La historia es más o menos conocida. “Se sabe que empezó cantando piezas musicales que había recopilado Casamiquela, y que una vez que entró en contacto con comunidades mapuche ella misma se dedicó a recopilar la música que después cantaría en diversos escenarios del país y Latinoamérica. En eso estaba cuando murió en Paraguay el 10 de septiembre de 1987”, recuerda Moschini.
En cuanto a la escritora de Comodoro Rivadavia, dice el autor: “Siempre es bueno escuchar a una poeta como Ancalao, una de las voces más reconocidas en la poesía mapuche contemporánea, pero mucho más en días en que los medios masivos estimularon tantas injurias y mentiras sobre el pueblo mapuche”. Según el valletano, “Ancalao logró construir una poética tan abierta a las alegrías y pesares de lo cotidiano como a la tragedia de la historia y la densidad de lo sagrado”. Oportuna contribución a una visibilización necesaria.
Nunca tuvo Internet
Mauro Moschini vino al mundo en 1985, en el Alto Valle. Dos décadas después hizo su arribo a Buenos Aires con finalidades estudiantiles. “Vivió en una pensión en el microcentro, luego en el barrio de Caballito, en un departamento en planta baja en la calle Rosario con una ventana que daba a la calle, desde adentro se veía la trastienda de un shopping, la gente que pasaba a nuestra altura, apurada entre el ruido constante de los colectivos que pasaban todo el tiempo, y nosotrxs detenidos entre el humo y los Talking Heads”, dicen sus prologuistas.
“Unos años después, se mudó al barrio de Floresta. Allí funcionaba el Corralón, espacio recuperado por la asamblea barrial de ese barrio, una de las muchas que surgieron en 2001. En el Corralón de Floresta Mauro se curtió en la lucha colectiva y autogestiva. Nunca tuvo Internet. En 2017 volvió al Valle. Nosotras lo conocimos en la facultad y fuimos amigos de inmediato”. Su libro salió meses atrás.
Adrián Moyano