2019-05-01

HASTA EL VIERNES EN EL SCUM

Sebastián Lanzi Sarrot: el tango como excusa de una pasión

El fotógrafo desplegó una curiosa manera de exponer para rescatar el formato de viejas diapositivas. A partir de milongas y del espectáculo “Del otro lado”, recreó “Tango interior. La vida imaginaria”.

La de Sebastián Lanzi Sarrot no es una muestra estándar de fotografías. Para recrear el espíritu de las viejas diapositivas, el autor ideó una serie de dispositivos que provocarán la sorpresa de quienes se vayan al SCUM: una suerte de cuerpos rectangulares que penden sobre el espacio y que en su interior, contienen imágenes que al iluminarse, cobran nuevos sentidos. Una pequeña obra de ingeniería.

“Estoy mostrando unas fotos de tango: ‘Tango interior. La vida imaginaria’, es el nombre de la muestra”, le dijo el expositor a El Cordillerano, mientras ajustaba los últimos detalles de la compleja puesta. “Son cuatro años de meterme en el tango y ver, me fascinó la vida imaginaria de la gente… Vi a mucha gente bailando con los ojos cerrados, yo soy músico pero vengo de otros palos y llegué mirando muy de afuera y eso me llamó mucho la atención”, explicó.

Lanzi Sarrot es compañero en la vida de Silvana Grill, la directora de la compañía Del otro lado, cuyo espectáculo fue objeto de comentarios por parte de este diario en diciembre último. Así que parte de la trama es previsible… “Lo que pasa con el baile es que uno se entrega: a la música, a la pareja con que está bailando… Pero noté que mucha gente, antes de empezar el abrazo, cerraba los ojos y conectaba con la otra persona con los ojos cerrados. Me di cuenta que estaban pasando varias cosas: gente bailando, bailando el tango con otra persona, armando un abrazo… ¡Guau! Me pareció impresionante”, confió.

“Como fotógrafo, me gusta tratar de retratar ese sentimiento porque me gusta que la foto refleje, más allá de que pueda hacer una buena toma, de agarrar una luz poderosa o mágica. Hay veces en que la toma no es tan buena pero se ve algo que te mueve. Eso es lo que busco: un equilibrio entre todas esas variables”, definió el fotógrafo. “Me gusta mucho estar haciendo este trabajo y es muy grato ver las fotos impresas. A mí me gusta pegarlas porque siempre busco componer una escena, un paisaje, una situación y entonces, en la muestra hay fotos pegadas y cajas de luces, porque las fotos están retro-iluminadas”, detalló.

La vieja y querida diapo

El llamativo montaje se explica porque “teníamos la idea de una diapositiva. Mi compañera en la vida es socia en esta muestra y pensábamos en una diapositiva, esa idea teníamos en la cabeza… La diapositiva tiene sentido cuando se expone a la luz, entonces pensábamos de qué forma iluminar las fotos, buscando esa doble vida que tiene algo cuando se lo ilumina. Son muchas fotos de noche y encontramos que cobraban otra vida después de impresas y buscamos hasta que llegamos a esto. Imprimimos en un material específico, iluminamos detrás y metimos las fotos dentro de cajas. Son tiras de fotos iluminadas”, describió con precisión.

Más allá de la comprensible cercanía con el tango danza, la inmersión de Lanzi Sarrot en la música ciudadana “es el negocio entre nosotros (risas del cronista): hacé unas fotos en las milongas, trae tu fotografía a mi tango, estemos juntos ahí también… Bueno, yo no sabía qué mirar. ¡Enseñame qué mirar! Veía algo en el abrazo, algo que me interesaba… Me dijo (la bailarina y coreógrafa) dos cosas y entré como un caballo porque vi que la gente bailaba no solo con su pareja, sino con el tango, consigo misma. Ver cómo la gente arma su abrazo me parece muy impresionante. Hay toda una cuestión de la persona en sí misma”.

Sin disimular la pasión con que acometió la faena, el fotógrafo añadió: “necesito a la poesía para vivir en general, no llegué a ponerla (al momento de producirse la charla con El Cordillerano) pero le pedí textos a Ramiro Gallo, a Edgardo Cozarinsky y no lo conozco a Acho Estol pero saqué algunas cosas que me mostró Silvana y me interesaron. Entonces, la idea es acompañar las imágenes con poesía que va a estar acá, para agarrar y llevarse”.

Si bien la muestra solo podrá visitarse en Moreno y Villegas hasta el viernes (3/5), no hizo falta que el cronista preguntará sobre su continuidad. “En un punto, veo que esto para mí sigue porque me cambió la mirada ver las fotos impresas, me di cuenta qué quiero seguir mostrando y qué quiero encontrar. La verdad, me fascina lo que pasa con la gente bailando”, insistió. Sería recomendable visitarla al momento de las primeras penumbras de la tarde.

Lanzi Sarrot no sacó ventajas del cuerpo de baile y se abstuvo de producir las fotos. “Me encanta la foto de estudio y hay muchas fotos que pienso, pero no es el caso de esta muestra. Todas las fotos son como pude tomarlas, no detuve ninguna situación. El baile está en crudo y es lo que pude captar de arriba, de abajo, del costado y lo mismo en las milongas. Trato de conectarme con la gente. Me ha pasado que me dijeran: me senté porque estás sacando fotos… Trato de percibir eso porque hay gente que se molesta con la cámara y te mira con cara de pocos amigos, me parece totalmente respetable y trato de no invadir a nadie. Y también me doy cuenta que hay gente que me permite, entonces me puedo acercar un poco más y seguir”. Hacia la intimidad y con imaginación.

Carta de presentación

Sebastián Lanzi Sarrot confió que si bien “es la tercera vez que muestro en Bariloche”, ‘Tango Interior. La vida imaginaria’, “es la primera muestra fuerte, con esta magnitud”. “Había sido invitado a una muestra del FabLab porque tengo unas fotos del Vertedero Municipal y me interesa mucho también. Además, me invitaron al Festivalito que se hizo en Tom Wesley. Pero esta es mi muestra, le doy las gracias a la gente de la Subsecretaría de Cultura por el apoyo. Se dio el espacio y lo tomé”.

En su trayectoria, “es como decir: hola, Bariloche… Hace dos años y medio que vivo acá. Hola, yo hago esto. Soy técnico de computación y hago fotos, hago videos, me interesa el tema de los residuos sólidos urbanos, me interesa el tango, me interesa mucho la cuestión humana, trabajo en un documental y bueno, esto es mostrar mi arte”, ilustró el expositor. “Bariloche implicó un cambio de vida, porque trabajé mucho tiempo informáticamente hablando y llegar acá, implicó hacer otras cosas, entre ellas, esta. Y me gusta mucho”. Se nota.

Adrián Moyano

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