2019-04-27

“DOS SEGUNDOS, DOS DISPAROS”

Lilian Costamagna se introdujo en el mundo del punterismo político, las drogas y la corrupción

El libro más reciente de la escritora ya está disponible en las principales librerías de Bariloche. Marca un punto de inflexión en su trabajo, ya que a partir de una historia real, se dejó llevar por senderos que nunca había transitado.

Cuando arribó al café el joven fotógrafo de El Cordillerano, Lilian Costamagna lo reconoció como uno de sus exalumnos, inclusive más memoriosa que nuestro compañero. La docente ya jubilada fue una suerte de fundadora del otrora CBU 14, en su época la Secundaria que más arriba quedaba (hoy ESRN 44 “Abuelas de Plaza de Mayo”). Abuela hoy de varios nietos, parecería poco verosímil que la exdirectora se entrometiera con su literatura en los más sórdidos de los mundos. Pero así lo hizo.

“Parece que fuera una novela policial pero es diferente a las policiales que uno está acostumbrado, en las que están el detective bueno y el malo que investigan quién fue el asesino”, diferenció la autora. “Comienza con dos segundos, dos disparos y una muerte, pero el hecho es real”, informó. “Sucedió en Bariloche y fue fatídico porque el protagonista no pensó matar a su mujer en ese momento, pero la mató. Le puse ese título porque quiero significar justamente, cómo se nos puede dar vuelta la vida en dos segundos o dos minutos”.

Costamagna procedió a la reconstrucción del hecho. “Llegó en los albores de la democracia, era un puntero político que estaba calzado, drogado y borracho, llegó contento y tiró dos veces contra la puerta. ¡Acá llegué!, dijo. La mujer estaba atrás y la mató, tenían un nene de tres años y el nene quedó solo”, estableció. “Todo esto es lo real y yo después empecé a indagar, pero tuve la oportunidad de conocer al protagonista porque en cierta manera, yo intervine en esto”.

La escritora describió su tan indirecta como decisiva participación: “yo soy santafesina, el protagonista también, pero vivió en Bariloche. Una vez que fui a Santa Fe, un compañero mío del Secundario que es abogado, estaba tratando este caso para darle la libertad definitiva, porque estaba en condicional. En la cárcel había estado 25 años, se recibió de abogado y entonces, necesitaba la definitiva porque si no, no podía ejercer”.

Así las cosas, “mi amigo me dio una carta escrita por el protagonista para que yo entregara en la Cámara del Crimen de Bariloche, para que le dieran la libertad definitiva por la Ley Blumberg. Entregué la nota, hice que firmaran la copia y esa fue mi participación, pero me entró el bichito de la curiosidad, porque se me dio por escribir”, confesó Costamagna. “Estaba por la mitad, fui otra vez a Santa Fe y mi amigo me dijo: te voy a dar una sorpresa, te voy a presentar al protagonista, pero de cábala no le digas que estás escribiendo porque vos vas a ganar un premio de novela. Y así fue, porque en 2017 la presenté a un concurso internacional y saqué el primer premio, pero era para publicarla como e-book y yo no quise, así que recién ahora tengo la publicación”, celebró.

Pensar en el niño

Los engranajes de la ficción se pusieron en marcha cuando “pensé en ese nene, que de golpe se quedó sin padre porque se lo llevaron preso y sin madre, porque la mataron. Con el paso del tiempo, me enteré que ese niño ya es un hombre, vive en Santa Fe y nunca perdonó a su padre. Es muy fuerte”, concedió Costamagna. “Tuve que reconstruir la historia. Yo siempre leía que los escritores dicen que son los personajes los que van guiando y no lo creía, pero ahora sentí eso”.

En este caso, esas guías fueron muy expresas. “Me empecé a meter en el tema de la droga, de la corrupción, de los punteros políticos y la relación padre – hijo en situaciones tan particulares. ¡Un berenjenal! Cuando la terminé, me quedé un poco triste porque ese final no es lo que me hubiese gustado que pasase en la realidad, así que ahora estoy escribiendo la segunda parte”, avisó la escritora.

En relación a sus trabajos anteriores, “advertí un crecimiento porque escribir una novela no es lo mismo que un cuento. También lo noté en las presentaciones, porque no iba a contar el final o todo el recorrido… Para presentar un libro de cuentos o de relatos, elijo algunos y los leo ante el público”. En plena faena, “me encontré con que necesitaba hacer un mapa conceptual con todos los capítulos, para ver en cuál metía algún indicio que al público lector le diera ganas de seguir leyendo y en cuál continuaba. En equis capítulo tenía que crear tal personaje, que tenía que guiarnos al siguiente capítulo”. Y así hasta el final no querido.

Mucha investigación

A partir de ese “mapa conceptual” que elaboró a priori Lilian Costamagna, “se fue armando la trama y más en este caso, porque la novela no es lineal: voy para atrás porque tengo que crear el personaje y decir de dónde proviene, cuál es su característica, adecuar el lenguaje de los personajes… Tuve que investigar sobre el ámbito de la cárcel, leer mucho y mirar películas porque para mí no es muy común. A mí me decían: conociéndote, no creo que seas capaz de escribir algo con tanta violencia… Pero me metí con pata y todo con el lenguaje tumbero, con el lenguaje de las drogas y de la corrupción”.

Universos que al parecer con inabarcables: “las drogas de Bariloche y las de Santa Fe… Todo eso también me llevó a investigar el ámbito judicial y los términos judiciales porque el suyo no es el lenguaje cotidiano, así que pedí asesoramiento a una amiga que es abogada. Lo que quiero destacar es la educación intramuros y el deseo de reinsertarse socialmente bien, cosa que no es muy común”, realzó la autora.

Al final del día, “Dos segundos, dos disparos” como experiencia literaria, “me aportó una mayor sensibilidad en cuanto a la observación porque normalmente, un escritor es muy observador, pero acá tuve que afinarme mucho más: los tipos humanos, las características, cómo se desenvuelven en estos ámbitos. Me ayudó muchísimo… En la solapa digo que, si Luigi Pirandello escribió Seis personajes en busca de un autor, acá fue al revés: yo tuve el privilegio de conocer al personaje. Cuando lo conocí, me abrazó y agradeció porque yo había hecho esa gestión sencilla. Pero no se animó a leer la versión final, su mujer actual sí. Y el hijo que no lo perdona, también”. Otra novela.

Adrián Moyano

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