2019-04-21

EL VALLE, CON PRIVILEGIOS DESDE LOS INICIOS

El Departamento de Bariloche se anticipó en 17 años a la ciudad

Si bien el reconocimiento formal del poblado data de 1902, la división administrativa que lleva su nombre es de 1884, cuando en rigor todavía no terminaba de concluir la Campaña al Desierto.

El Departamento de Bariloche nació 17 años antes que la ciudad cabecera. En efecto, cuando el general Lorenzo Vintter decidió organizar la Gobernación de Río Negro y puso en marcha la administración, justicia, policía y municipalidades, dividió el territorio en los departamentos de Viedma, Coronel Pringles, Roca, 25 de Mayo, 9 de Julio y Bariloche. Todavía faltaba bastante para el nacimiento formal de la localidad.

El militar se había convertido en el primer gobernador del Territorio de Río Negro cuando en 1884, al sancionarse la Ley 1.532 se dividió a la gobernación de la Patagonia en los territorios nacionales de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Los primeros momentos de las flamantes unidades administrativas se caracterizaron por la presencia de mandatarios militares.

En estos aspectos profundizaron Jorge Raúl Entraigas y Beatriz de Entraigas en la ponencia que titularon “Territorio Nacional del Río Negro: su organización político-administrativa (1884-1897)”, que presentaron al Congreso Nacional de Historia sobre la Conquista del Desierto. Ese cónclave se llevó a cabo en General Roca del 6 al 10 de noviembre de 1979, para conmemorar la realización de la expedición militar.

Los autores establecieron que “el primer gobernador fue un militar en actividad, que cumplió hasta el momento de ser designado en este cargo un importantísimo papel como jefe de las fuerzas expedicionarias acantonadas en Río Negro. En 1888 le sucedió otro militar, el coronel Napoleón Berreaute, quien en la práctica gobernó hasta agosto de 1891 (salvo un breve paréntesis impuesto por la intervención del general Reynolds)”.

Para los Entraigas, “al general Vintter le correspondió organizar la Gobernación del Río Negro, poniendo en marcha la administración, justicia, policía y municipalidades, según lo dispuesto por la Ley 1.532, de Organización de los Territorios Nacionales. Dicha Ley no solo ordenaba la administración territorial sino que también delimitaba las funciones y atribuciones de los funcionarios a fin de evitar conflictos y avasallamientos de poderes”.

Vagos no

Entonces, “con el fin de lograr una mejor administración, el general Vintter dividió el Territorio en 1885 en los siguientes Departamentos: Viedma, Coronel Pringles, Avellaneda, Roca, 25 de Mayo, 9 de Julio y Bariloche”. La primera preocupación del gobernador fue “la convocatoria y enrolamiento de la Guardia Nacional de la República Argentina”. Para eso, “reglamentó ‘el conchabo de peones para evitar la vagancia’”.

La ponencia indica que “tanto el gobernador Vintter, como sus sucesores –entre ellos el coronel Berreaute- vieron entorpecida la marcha de la administración del territorio por la carencia de los medios necesarios. Por ejemplo en marzo de 1888 el gobernador solicitó en una extensa y muy bien fundamentada nota la creación de nuevos cargos, tales como el de oficial mayor de Gobierno”.

Es que “cuando el secretario de la Gobernación se hacía cargo del Despacho en forma interina, no había quien lo reemplazase en sus funciones de secretario”. También pidió Vintter la creación del cargo de “contador-tesorero, necesario para atender el pago de los empleados y policías (esta tarea era desempeñada en esos momentos por el jefe de Policía)”, sostenían los autores.

Luego, “durante la gestión del gobernador Berreaute se organizó el Registro de Contratos Públicos de la Gobernación y se convocó a elecciones municipales a los pueblos de General Roca y Conesa”. Para la creación de la municipalidad de Bariloche faltaban muchos años aún. Es más, por entonces ni siquiera se había creado la Comisión de Fomento, que recién se estableció hacia 1907.

El tradicional desequilibrio de poderío político y económico que existe entre la región valletana y el resto de la provincia comenzó a gestarse durante aquellos años, como puede advertirse. “El general Benavídez fue uno de los primeros gobernadores que tuvo un conocimiento perfecto acerca de las grandes posibilidades que el valle del río Negro ofrecía a la agricultura; por ello reclamó del Gobierno Central medidas y fondos que posibilitasen desarrollar estas actividades”.

Ese mandatario “solicitó también inmigrantes, construcción de canales en Viedma, Pringles y Conesa y la reparación del canal de riego de General Roca”. Para la cordillera, poco y nada.

 

Oídos sordos

A pesar de los pedidos, en Buenos Aires no estaban muy interesados en la suerte de los Territorios Nacionales. “En la ‘Memoria’ presentada por el general Liborio Bernal en 1897 se puede observar que reclamaba lo mismo que sus antecesores: la construcción de canales de riego en Viedma y Conesa, el mejoramiento de los servicios del Correo dentro del Territorio –pues era pésimo al igual que las comunicaciones- y la construcción de un Hospital”.

Pero mientras, la vida continuaba. “En nuestro Territorio la Policía recién se comenzó a organizar a partir de 1885, si bien desde unos cuatro años antes ya había agentes encargados de custodiar el orden público en algunos lugares de Río Negro, entre ellos Viedma”, señalaban Raúl Entraigas y su compañera. “A fines de 1885 la Policía de Río Negro tuvo su primer reglamento. El mismo establecía el organigrama de la Institución y reglamentaba sus relaciones con la Justicia y las Municipalidades”.

“En esta misma época también se solicitó al Ministerio del Interior las partidas necesarias para equipar a las Comisarías Departamentales instaladas desde comienzos de 1885”. Claro que las orillas del Nahuel Huapi siempre funcionaron como el último orejón del tarro. “Para 1886 casi todos los departamentos del Territorio tenían nombradas sus autoridades policiales, sólo faltaba Bariloche, que tuvo recién Comisaría en 1889”.

Por el lado de los juzgados de Paz, “se fueron instalando lentamente en el Territorio”. Según los autores, su extensión “había tenido un notable avance hacia 1890, fecha en que ya estaban instalados y funcionando los Juzgados de Viedma, San Javier, Cubanea, Pringles, General Conesa, Choele Choel, Roca y Adolfo Alsina (llamado luego Buena Parada). “Este hecho se hace extensible a los Departamentos de Bariloche y Nueve de Julio en 1887 cuando se nombró a los señores Luis Pefaure y Nicolás Canales respectivamente”.

Adrián Moyano

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