POR EL HOMICIDIO DE JUAN LLANCANAO
Contrapuntos en el inicio del juicio a Darío Rubén Millalonco
Un testigo clave lo señaló como autor del disparo mortal, en el contexto de una discusión por la sospecha de autoría de un robo a la vivienda del acusado. La defensa cuestiona al testigo porque su versión de los hechos fue otra mientras estuvo imputado en el caso y a partir de su señalamiento a Millalonco, recuperó su libertad y fue sobreseído. Además, pericias técnicas no resultaron contundentes en relación a la autoría del disparo mortal, porque solo se hallaron restos de pólvora en la mano izquierda del acusado y no en su mano derecha (hábil) o en sus ropas. El juicio continuará hoy martes.
Millalonco está acusado por el homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego, de Juan Llancanao. Ya había declamado su inocencia en anteriores etapas del proceso, señalando como autor del crimen a una persona que identificó como Facundo Catricheo. Ayer brindó una escueta declaración indagatoria en la que repitió su versión de los hechos.
Los jueces Gregor Joos, Marcos Burgos y Juan Martín Arroyo escucharon a los testigos, luego de que las partes presentaron sus alegatos de apertura del juicio.
La fiscal Betiana Cendón y la querella, a cargo de Karina Chueri, le atribuyen el homicidio. Lo marcaron como “un cobarde que mató por la espalda a una persona indefensa, se dio a la fuga y amedrentó testigos”.
El defensor particular Sebastián Arrondo, por su parte, aseguró que demostrará la inocencia y cuestionó la nulidad e ilegalidad absoluta del único testigo presencial, quien se convirtió en testigo luego de ser sobreseído.
El primer testimonio fue el de Nelson Torres, jefe del Cuerpo de Investigaciones Judiciales de la Policía de Río Negro. Brindó detalles sobre el procedimiento policial apenas tuvieron noticias del hecho delictivo ocurrido el 25 de agosto entre las 23 horas y las 00 horas, en el exterior del edificio 8 de calles Sobral y Sarmiento, específicamente en la vía pública a metros de la garita de transporte urbano de esta ciudad.
Según la acusación, tras una discusión con la víctima, el acusado extrajo un revólver calibre 38 de entre sus ropas y efectuó un disparo mortal, que alcanzó a Llancanao en la nuca.
Luego fue el turno de Javier "Chamy" Rodríguez, testigo presencial, primo de la víctima y amigo íntimo del acusado, relató que tomaron vino con Llancanao y cuando volvía de comprar más bebidas lo encontró discutiendo con Millalonco. El acusado le reclamaba por ser el supuesto autor de un robo a su casa.
“En un momento le dijo rajá y disparó”, indicó el testigo para luego contar que vio a su primo caer al piso y siguió "Me fui porque tenía miedo, sigo teniendo miedo, creo que me puede hacer algo”, agregó Rodríguez y finalizó su relato contando: “Esa noche nos encontramos en la esquina de mi casa y me dijo: ‘vamos a declarar así y así’, que vino un tercero y disparó. Por eso declaré lo que declaré. En el Penal III estábamos juntos, me dijo que siguiéramos diciendo lo mismo, que íbamos a zafar”, contó.
Rodríguez fue detenido al día siguiente del hecho y permaneció en calidad de imputado por algunas semanas. Para la parte acusadora su relato fue clave y se dio luego de ser alojado en un pabellón distinto a Millalonco, dentro del Penal 3, y vencer así la sumisión y miedo para con el acusado. Para la defensa, su testimonio es nulo e ilegal, entendiendo que apenas contó la nueva versión de los hechos, fue beneficiado con un sobreseimiento y excarcelado. Sus planteos ya fueron rechazados en instancias previas al juicio y ahora volvió a reeditarlos.
Declararon además en el marco del juicio el subcomisario Ocarez, Alex Lepiman, Ángel Rojas, Beatriz Cusiche, Antonella Alonso y Pablo Contreras, todos empleados policiales o del Gabinete de Criminalística, además de Karina Uribe, licenciada en Criminalística del Ministerio Público Fiscal. Todos ellos dieron detalles sobre distintos aspectos de los procedimientos investigativos desplegados en forma posterior al hecho.
Importantes para la defensa resultaron los testimonios de Martín Arce y Pedro Quilodran, quienes realizaron las pericias en las muestras tomadas de las manos de Millalonco, Rodríguez y Llancanao y en las prendas que el día del hecho vestían, en la búsqueda de restos de pólvora que revelen la manipulación de armas de fuego.
Arce, a cargo del Laboratorio de microscopia y rayos de la Universidad de Río Negro, analizó las muestras tomadas en las manos de los tres protagonistas del hecho y encontró solamente rastros de pólvora en la mano izquierda del acusado. El especialista explicó la diferencia entre partículas "características" y "consistentes", siendo las primeras, únicamente posibles a consecuencia de un disparo de arma de fuego y las segundas, provenientes de otras fuentes como determinadas actividades industriales o profesionales.
Quilodran, por su parte, jefe del Departamento de Análisis del Ministerio Público Fiscal, no encontró rastros positivos en las indumentarias secuestradas a Millalonco y a Rodríguez. El único resultado positivo de su estudio se dio en una prenda de la víctima.
Su declaración, aunque cayó mejor a la defensa, también se encargó de señalar un elemento aportado por la parte acusatoria. Es que el acusado podría haberse cambiado de ropa y hasta bañado tras cometer el hecho y esa fue una de las explicaciones que dio el perito sobre la ausencia de rastros de pólvora en la indumentaria secuestrada al acusado.
Sin embargo, explicó que una persona que presentaba partículas "características", resultaba altamente probable que haya disparado o estado cerca de quien disparaba y avaló la hipótesis defensiva al señalar que un revólver como el presuntamente utilizado para cometer el crimen, genera una mayor concentración de esas partículas que otras armas del mismo calibre.
Mariano Colombo