2016-07-19

Alejo García, el que no se interesa en gustar

- “MATERIALIDAD MUDA” EN SALA PANOZZI - La exposición se inauguró en la víspera y permanecerá abierta hasta el próximo 5 de agosto. “No estoy buscando que vengan y digan: qué lindo… Más bien, pienso en la obra como un objeto que tiene que moverme a una reflexión”, desafía.

Aflora mucha reflexión en las respuestas que Alejo García esgrime para satisfacer las inquietudes de los periodistas. El inclasificable artista inauguró en la víspera “Materialidad muda”, una serie de trabajos que a falta de mejor referencia habrá que ubicar en el vastísimo universo del arte contemporáneo. Cajas de madera que contienen péndulos, garfios que penden de cercanas alturas, rugosidades asfálticas… No es cierta la mudez en esa materialidad. Hasta parece que gritara.

“Es la síntesis de los dos últimos años de trabajo”, le dijo el expositor a un hombre de este diario. “Lo hago en una línea cercana a la del informalismo europeo y también muy cercano a lo que fue el informalismo en la Argentina, prácticamente contemporáneos. Trabajo con la materia y la recuperación a veces de materiales espurios, que son de alguna manera redimidos y resignificados en la obra”, declaró.

Quienes visiten hasta el próximo 5 de agosto la sala “Panozzi” podrán constatar que “la intervención del espacio físico en algún punto trasciende el procedimiento de la pintura. De hecho los materiales que uso no son los tradicionales de la pintura, ni óleo ni acuarela… Son materiales industriales o cosas que voy inventando, dan buen resultado y las dejo así”, justificó García, que en primera instancia se mostraba remiso a charlar sobre su obra.

Pero nos enseñó que “el informalismo es una corriente estética que surgió en Europa en forma posterior a la Segunda Guerra Mundial. Fundamentalmente, se basa en la ausencia, en la desaparición de las personas. La presencia de la forma lo que afirma es una identidad, cuando no hay forma no hay identidad y si no hay identidad, no hay nadie a quien identificar. Ese fue el saldo que dejó la Segunda Guerra Mundial en Europa, yo lo tomo porque nosotros, en nuestra historia reciente también tenemos experiencias similares”. Huelgan más explicaciones.

Entonces, “lo que trabajo mucho es el poder evocador de lo ausente. Ese poder evocador de lo ausente apela a la fealdad. La estética que trabajo es de la fealdad, de lo repulsivo, de lo que a primera vista puede llegar a ser no agradable. No convoca ni apela directamente a los sentidos… Yo no estoy buscando que vengan y digan: qué lindo… Más bien, pensar en la obra como un objeto que tiene que llevarme y moverme a una reflexión. En todo caso, la obra no está en el objeto, porque ser obra de arte no es un atributo del objeto: la obra se concreta en el espíritu del espectador”, proclamó García, con lógica irreprochable.

Indagación añeja

Como puedo advertirse, hay mucho trajín detrás de “Materialidad muda”. No sólo en el estudio o en taller donde el artista trabaje, sino también en el plano de la indagación y los cuestionamientos. “En principio, son más de 20 años de venir trabajando en esta línea. La experimentación vino a partir de los materiales y del diálogo con el material. En ese diálogo, uno va construyendo el concepto, que es lo que a uno le permite el anclaje con el objeto referente, en este caso, la ausencia”, insistió.

En varias de las obras que se exhiben en el espacio de arte del Centro Administrativo Provincial, aparecen péndulos y otros objetos que penden sobre la intimidad de cada trabajo. Según García, refieren “básicamente, al paso del tiempo. Es eso, el paso del tiempo y la presencia física…

De hecho, una vez que son producidas las obras, las cuido pero no las restauro, a menos que ocurra un accidente con alguna de ellas. La obra tiene que sufrir el paso del tiempo, tiene que evidenciarlo como lo sufrimos nosotros, en algún punto”, proclamó el expositor.

El visitante también podrá apreciar que faltan los cartelitos usuales que identifiquen a cada propuesta. No es una omisión, no es que no hubo tiempo de imprimirlos… “No tienen título porque en realidad, las pienso como un conjunto. Entonces, me pongo a trabajar en determinados conceptos, como la organicidad y ese tipo de cosas. Lo pienso como una serie de trabajos. El título sería una añadidura, pero si hay algo inquietante en una obra de arte es que el artista no puede dar cuenta de todo lo que hace”.

Según García, “uno puede explicar algunas cosas y otras no, y ese es un elemento inquietante y también interesante. Si uno pudiera dar cuenta de todo, el discurso estaría cerrado. Si hay algo que caracteriza a la obra de arte actual es su indeterminación, entonces el discurso de la obra tiene que ser completado por el espectador. Hay un sentido, una finalidad interna pero las significaciones las va explicitando el espectador”, subrayó. Acéptese el desafío. A.M.

Reconocimiento desde la estética

“Siempre valoré los lugares oficiales”, apuntó Alejo García, sobre la chance de exponer en la sala “Panozzi” del CAP. Se trata de un rincón al que la gente que concurre, no necesariamente puede considerarse público de arte contemporáneo, si es que existe tal público. “Es un lugar que representa a la Secretaría de Cultura de la provincia, de hecho yo estoy vinculado a través del programa Usinas Culturales Río Negro, porque trabajo con adolescentes en situación de riesgo social”.

Pero “independientemente de eso, siempre valoré mucho más el reconocimiento de un espacio oficial. No es que desmerezca al espacio privado, pero creo mucho más en la legitimación del espacio oficial que en la del espacio privado, como el de las galerías de arte. Todos necesitamos que alguien nos venda la obra pero la obra se legitima dentro de determinado ámbito. El comercial legitima la obra desde un lugar pero los espacios oficiales lo hacen desde el lugar de la estética”, consideró. Explícita su opción.

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