2016-02-25

Anahí Ojeda expone “Todavía estoy acá”

- INQUIETANTE MUESTRA EN BOSQUE NEON - Su trabajo se inspira en la Revolución Rusa pero en las imágenes que interviene y expone, las explicitaciones brillan por su ausencia.

 

Como nunca, será el espectador quien finalice cada obra o bien, el conjunto.

Es indispensable leer el texto que acompaña la muestra para que “Todavía estoy acá” sea un poco menos críptica. Un poco nomás… Adrede, las imágenes no son nítidas y los objetos, reposan enigmáticos sobre las paredes blancas de Bosque Neón. Para sumar incertidumbre aunque en este caso de una manera que no se buscó, la expositora no pudo estar presente en la inauguración del último viernes. Entonces, la charla con El Cordillerano tuvo que hacerse días después y vía correo electrónico.

En las palabras a las que hacíamos referencia, se explica que Anahí Ojeda partió de “la idea de que la Revolución Rusa” tuvo “alcance mundial”. La exposición que está en el espacio de Palacios y Mitre es “la primera parte de una investigación mayor, en la cual (la artista) indaga en las conexiones simbólicas de dicho alcance en el territorio latinoamericano y argentino”. Al pasar, digamos que en 2017 aquella convulsión trascendente cumplirá un siglo aunque al parecer, las preocupaciones de la expositora no tienen que ver con las efemérides.

El Cordillerano: -¿Por qué te interesás en la Revolución Rusa y desde qué perspectiva?

Anahí Ojeda: -Me interesa la Revolución Rusa porque es rica en material gráfico y además es uno de los acontecimientos políticos más importante del siglo XX. Como estudiante de historia (hace ya varios años) y luego como estudiante de artes, descubrí a (Kazimir) Malévich y el suprematismo ruso y comencé a recolectar imágenes de su contexto de producción.

Podría decir que la perspectiva que me interesa, es algo así como la búsqueda de una cierta verdad creativa, en términos del documentalista Sergei Loznitsa (“Los puentes de Sarajevo”). Parto de lo que yo imagino de Rusia, de los eventos históricos, del ambiente de época y desde esa idea investigo en la web.

Muchas veces la fotografía documental no deja mucho lugar a la imaginación y patentiza del tal manera el evento que, como espectadores, nos es difícil pensar en otras alternativas, nos cierra el campo de especulación en vez de abrirlo. La fotografía hoy por hoy es tan fácil de manipular que a veces documentar es, en el mejor de los casos, una opción más de su potencial como herramienta.

EC: -Al menos en las obras en exposición, nada denota de manera explícita que precisamente, se trate de imágenes de la Revolución Rusa. ¿Es el resultado de una búsqueda o se dio así? En todo caso, ¿por qué aparecen esas imágenes y no otras?

AO: -Las imágenes fueron elegidas para ser modificadas y en definitiva no importa demasiado a qué evento refieren, sino la capacidad de generar cierta atmósfera que se acerque, de manera tímida y satelital, al tema central que como todos sabemos no es una fecha solamente, sino que en términos generales también es muerte, destrucción y porqué no, creación. Aparecen esas imágenes porque me parecían las más potables para la manipulación posterior. Por lo general son de personajes históricos rusos o integrantes de la RAF (Fracción Ejército Rojo) alemana. Anastasia Romanov (la hija más joven del último zar) es una de mis preferidas por la controversia que rodeó a su muerte y los mitos urbanos que se crearon, por ejemplo, el que dice que vivía en Estados Unidos en medio del anonimato.

EC: -¿En qué consiste la investigación mayor a la que te referís?

AO: -Es un acopio de imágenes y textos que me sirvan de referencia para establecer relaciones muy arbitrarias entre Rusia y América. Más teniendo en cuenta que a partir de principios de siglo con la revolución, el mundo comienza a mirar hacia Rusia como antes no lo hacía. Como dije antes, la idea es más bien llegar a generar algo de poesía con todos esos datos.

EC: -En general, no se trata de imágenes "claras". Más bien los contornos son difusos. ¿Qué te parece que les pasa a los espectadores ante la falta de explicitaciones?

AO: -No puedo definir bien qué les pasa a los espectadores, supongo que en el mejor de los casos se hacen preguntas acerca de lo que están viendo y ensayan posibles respuestas. En ese trayecto entre lo explícito y la imagen modificada es donde aparece más activamente el espectador. Me interesa que el espectador se apropie de los elementos y los relacione de manera creativa teniendo en cuenta ciertas señales que voy dando en el trayecto.

Las preguntas del texto ya dan varios indicios de mi búsqueda. Que el espectador pueda apropiarse de dichas preguntas y entender que el ejercicio es más que nada ese… Me interesa más que llegar a ciertas respuestas, que en definitiva, es más propio de otras disciplinas y no estoy segura de que el arte pueda darlas.

Los interrogantes con los que finaliza el texto curatorial son: ¿qué es lo que pasa entre medio de estas imágenes? ¿Qué reverberación deja aquella que queda fuera de foco? ¿Aparece algo así como un tercer cuerpo entre los elementos aquí presentados? ¿Qué queda de las imágenes cuándo se las despoja de los relatos? Muy probablemente, el visitante se deje tomar por asalto por otro tropel de inquisiciones.

Referencias propias

Por si no quedó claro, en “Todavía estoy acá” Anahí Ojeda interviene digitalmente fotografías históricas que obtuvo en internet, “la mayoría de ellas relacionadas con la Rusia pre y post revolucionaria.

Les modifica el color, las corta, las oculta con negro, las ubica unas junto a otras siguiendo un orden intuitivo y las pone en relación con fotografías y elementos creados o encontrados por ella”.

Con su trabajo, la expositora “intenta ampliar los sentidos que pueden tener (las imágenes) en tanto documentos públicos de un hecho, de personajes conocidos y anónimos. Un soldado ruso con las manos en alto a punto de ser ejecutado; el zar Nicolás dándole un cigarro a Anastasia; un edificio típico de impronta soviética construida en La Habana. Imágenes que bien podrían ser fuente de una investigación histórica y que aquí (Ojeda) relaciona entre sí según ideas y referencias propias”.

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