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FALLECIÓ EN 2013 Y CUMPLIRÍA 38 AÑOS

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05/11/2025

Aunque Bariloche quede lejos, recordarán a un hacker activista

El grupo organizador presenta a Aaron Swartz como un “soñador de una internet libre, abierta y colectiva”. El espacio se pronuncia contra “la captura corporativa de la web”.
Otro evento que se relacionó con Aaron en 2022. Gentileza: Librenautas.
Otro evento que se relacionó con Aaron en 2022. Gentileza: Librenautas.

La palabra hacker no tiene buena prensa, pero si se agotara en las representaciones más difundidas asociadas a modalidades digitales del delito, nadie en su sano juicio organizaría un homenaje público a una persona que se consideraba, precisamente, hacker y activista. Tendrá lugar en una biblioteca popular de Bariloche y sus organizadores convocan a través de consignas como “La copia comparte cultura” o se presentan como Zona Hack Lab Autónoma. ¿De qué se trata?.

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La actividad se titula “Recordando a Aaron Swartz”, a quien se presenta sintéticamente como “hacktivista (sic) y soñador de una internet libre, abierta y colectiva”. El homenajeado cumpliría 38 años en 2025, pero “seguimos invocando su memoria no como culto ni nostalgia, si no para continuar su lucha contra la privatización del conocimiento y la captura corporativa de la web, recordando que su historia, su persecución y su muerte son parte del mismo aparato que busca disciplinar la imaginación colectiva de nuestras redes”.

Para entender un poco más del tema y por qué no admitirlo, para aprender, El Cordillerano intercambió algunas palabras con Librenauta, identidad con que se presenta una de las personas que organiza el encuentro.

EC: ¿Quién fue Aaron Swartz y por qué tiene sentido recordarlo en un lugar tan periférico como Bariloche?

Librenauta: Aaron Swartz fue un activista, hacktivista y soñador de una internet libre, abierta y colectiva. Nosotras creemos que sus perspectivas de la distribución del conocimiento son necesarias para pensar nuevas formas de relacionarnos con las tecnologías en las periferias y así reconfigurar nuestra relación con la cultura y el conocimiento territorialmente.

EC: ¿Podés extenderte sobre “la privatización del conocimiento y la captura corporativa de la web”? Los conceptos, digo…

Librenauta: En los últimos años del desarrollo de internet hay una cooptación y explotación del conocimiento por grandes grupos que concentran el acceso. Esto refiere tanto a publicaciones científicas -Elsevier, Springer, Wiley, Taylor & Francis- como a contenidos culturales, incluso cuando la producción de ese conocimiento fue creada con fondos públicos estatales. Nosotras junto a Aaron y otros colectivos, pensamos que este conocimiento tiene que ser público y de acceso gratuito.

EC: ¿De qué manera experimentamos esos fenómenos cotidianamente? ¿Ejemplos?

Librenauta: Cada vez que queremos utilizar o ver un contenido que está limitado por un muro de pago nos encontramos con barreras para la libre circulación de la cultura. A su vez la relación extractivista -de datos- que tenemos con las plataformas que usamos también son un ejemplo del cercado digital que tenemos. Un ejemplo claro es la imposibilidad del acceso a material de bibliotecas digitalmente. Si la función de una biblioteca es el acceso a la cultura, ¿por qué no tenemos las bibliotecas digitalizadas para que todo el mundo pueda leer? Una vez lei en internet: “donar un libro a una biblioteca, para que todo el mundo lo lea, subir un libro a internet para que todo el mundo lo lea”. En el blog de Derechoaleer (sic).

EC ¿Qué diferencias habría entre una Internet libre, abierta y colectiva y las que todxs conocemos en la actualidad?

Librenauta: Cuando hablamos de una internet libre hablamos de una autonomía de las redes de telecomunicación. Como dispositivo de red permite muchas configuraciones que pueden responder principalmente a necesidades territoriales y no tanto a rentabilidad de una empresa, como lo hacen actualmente. Si internet la pensamos vinculada al derecho a la comunicación tendríamos que poder desplegar redes donde sea necesario, y no únicamente donde sea rentable. Luego queda pensar qué servicios necesitamos territorialmente en esas redes y eso se construye y discute colectivamente. Nada de esto hoy pasa.

Para despejar probables equívocos como los que mencionábamos al comienzo, Librenauta aclaró que un “hacktivista” es precisamente “un activista de la internet, una mezcla entra hacker y activismo, es una categoría que existe hace un tiempo”, definió. “Involucra a diferentes formas de ver problemas y encontrarles solución desde diferentes abordajes”, precisó. “Sé que hay una demonización de la palabra hacker y una cosa de criminalización, pero la verdad que el concepto de hackear y de ser hacker es mucho más amplio. Hay un montón de gente que encuentra otras formas de utilizar las cosas y a la vez, eso genera otros recorridos que están súper buenos”, resaltó.

La cita para recordar a Aaron Swartz se programó para el sábado próximo (8 de noviembre) entre las 18 y las 20 en la Biblioteca Popular Aimé Painé (a la altura del kilómetro 7,200 de la Avenida Bustillo). La convocatoria destaca algunos aspectos: “Elogio de compartir y piratear la internet”, espacio de charla a partir del “Manifiesto por la guerrilla de acceso abierto”, que elaboró precisamente Swartz. Además, habrá un espacio para un proyecto de fanzinoteca y en este caso, se pueden llevar y compartir fanzines.

Los atractivos se completan con Bibliobox: biblioteca virtual. “Vení y llévate libros digitales en tu celu”, exhorta el convite. Y por último, en el cronograma, habrá una proyección: “The Internet´s Own Boy: the story of Aaron Swartz”. También figura en el flyer como convocante el llamativo Partido Interdimensional Pirata. Más datos sobre la intensa vida y el trágico final de Aaron en Estados Unidos pueden encontrarse fácilmente en internet. Al menos por ahora…

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