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“NIÑOS ENFERMIZOS Y RAQUÍTICOS QUE VIVEN EN CHOZAS INSALUBRES”

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08/02/2025

Mallín Ahogado 100 años atrás según un inspector escolar

Escuela de El Bolsón hacia 1939. La leyenda dice que el alumnado se dispone a cantar el himno. Archivo General de la Nación.
Escuela de El Bolsón hacia 1939. La leyenda dice que el alumnado se dispone a cantar el himno. Archivo General de la Nación.

Noticia en las últimas semanas por razones desgraciadas, Buenos Aires recién reparó en el paraje hacia 1930, cuando se fundaron tres escuelas. Las miradas de maestros y otros funcionarios denotan prejuicios que desafortunadamente, permanecen vigentes.

En los primeros planos de la prensa a raíz de la virulencia de los incendios y la irracionalidad de su origen, la historia formal de Mallín Ahogado es relativamente reciente, si se tiene en cuenta que recién a partir de la década de 1930 el gobierno nacional reparó en los destinos del paraje y decidió instalar tres escuelas con afán supuestamente nacionalista. Indirectamente, el área participó del mismo proceso que modificó la fisonomía de Bariloche con la irrupción de Parques Nacionales.

Quizá no viene mal recordar que “Mallín Ahogado es un paraje rural vinculado funcionalmente a El Bolsón, que forma parte de su actual ejido municipal. Se identifica a Mallín como el espacio rural circundante a El Bolsón con su propio perfil productivo y formas propias de organización del trabajo, que se conservan hasta la actualidad y que lo definen como rural ante el avance constante de la urbanización”.

La descripción se encuentra en los primeros párrafos del artículo “Las escuelas de frontera: ¿construyeron argentinos?”, trabajo de autoría conjunta entre Liliana Lusetti y María Mecozzi que se publicó 15 años atrás en “Desde la Patagonia difundiendo saberes”. Se trata de la revista de divulgación que edita cada seis meses la Universidad Nacional del Comahue en Bariloche. Entonces, cuando el texto se refiera a la “actualidad”, hay que tener en cuenta que se publicó en 2010.

Recordemos que “desde finales del siglo XIX comenzaron a llegar a la región andino-patagónica los primeros colonos trasandinos en busca de tierras, impulsados por la posibilidad de hallar tierras libres para el pastoreo. Chilenos y alemanes se establecieron en esta parte de la cordillera y es en esta corriente migratoria en la que se reconocen los nombres y apellidos de los primeros pobladores del paraje”, dice el trabajo de las autoras.

En general, historiadores regionales destacan que el movimiento se consolidó en la década en cuestión a raíz del “cierre de las fronteras y la atracción ejercida por Bariloche como centro regional económico en expansión, hecho que obligó a replantear los circuitos económicos vigentes hasta el momento y que provocó un salto cuantitativo y cualitativo en la evolución socioeconómica de El Bolsón y su comarca”, dentro de ella, Mallín Ahogado.

La Escuela 103 se fundó en la década de 1930.

Lusetti y Mecozzi establecieron que “la producción excedente se destinaba a la comercialización, tanto con el área inmediata a Mallín como con otras regiones de la meseta rionegrina (Cushamen, Ñorquinco, Jacobacci), delineando un circuito comercial que tenía a Mallín como un área que exporta sus excedentes de trigo, verduras, frutas y madera tanto hacia El Bolsón como hacia la región de la meseta, recibiendo como contrapartida harina, sal y ganado”. Esa era la fisonomía del área poco más de un siglo atrás.

Autoabastecimiento

De hecho, “hacia 1920, el paraje consolidó un perfil productivo comercial que le permitió el autoabastecimiento y el intercambio económico con las zonas aledañas. A pesar de que la industria harinera decreció –debido a la fuerte competencia de las harinas traídas desde Buenos Aires-, se mantuvieron constantes la actividad ganadera, el cultivo de cereales para el autoconsumo, la producción hortícola y la comercialización de maderas aserradas, fundamentalmente para el abastecimiento de El Bolsón y Bariloche”.

En Buenos Aires tomaron nota del crecimiento regional y en un plazo de cinco años se fundaron tres escuelas: en Costa del Río Azul la Escuela 103 en 1930; a ocho kilómetros, en la Pampa de Mallín y en 1933 la 118 “Rincón de los Sauces”; y en 1935 la 139, al sur de Mallín Ahogado sobre la actual Ruta 40. Se las caracterizó como escuelas de frontera porque efectivamente, el límite con Chile está a unos 15 kilómetros.

Más allá de la cuestión institucional, el análisis de las historiadoras es útil para comprender cuál era la realidad social de Mallín Ahogado cuando estaba lejos de la mirada de los sectores pudientes. La Escuela 103 comenzó sus actividades el 16 de abril de 1930 y la 118 a fines de 1933. “Su primer director, Enrique Cornejo, se hizo cargo del local cedido gratuitamente por el término de dos años por el señor Enrique Bayer, luego reemplazado por otro, ofrecido en esta oportunidad por el vecino Juan Muñoz”, dice la investigación.

La primera contó con una matrícula inicial de 85 inscriptos y la segunda, de 15 alumnos. “Un problema con el que se encontraron los directores de ambos establecimientos fue que los padres no contaban con las partidas de nacimiento correspondientes”. El Libro Histórico de la 103 dice al respecto: “La mayoría de los padres me expusieron que como la población de El Bolsón careció hasta hace tres años de Juzgado de Paz, sus hijos se hallaban asentados en el Registro Civil de Ñorquincó o Bariloche y de varios niños la partida se hallaba en Chile por ser naturales de aquel país. Además, alegaban inconvenientes para conseguirlas, dada la distancia de estos lugares”.

Los registros dicen que “de 33 padres que manifestaron su origen, 31 eran chilenos, 1 era argentino y 1 suizo”. En tanto, en la la Escuela 118 “todos los apellidos manifiestan su origen chileno o mapuche (Quisle, Muñoz, Inalef, Millananco) y la mayoría de las familias que habitaban el paraje eran chilenos o hijos de chilenos”, corroboraran las historiadoras. La situación motivó desagrado en los funcionarios nacionales.

“Todos chilenos analfabetos”

En efecto, un inspector de apellido González incluyó en el Libro Histórico de la 103 que “el problema de la argentinidad en esta escuela cordillerana es un asunto serio... Felizmente en esta escuela se cultiva de veras el nacionalismo, respetando como es natural todas las nacionalidades. Los niños quieren bien la escuela argentina y sus sagrados símbolos”. Un colega suyo en 1935 opinó de otra manera y evidenció rasgos del concepto que hoy llamaríamos racismo estructural.

“Encontré 33 niños inscriptos y 23 presentes. Todos chilenos analfabetos al primer día de clase”. Añadió a su queja que “la población en su casi totalidad chilena [...] indolentes y apáticos, que dada su crasa ignorancia y estado un tanto primitivo en que viven y actúan no se dan cuenta de la misión de la escuela y por cierto no cooperan en la medida que fuera de desear para la mejor marcha de los establecimientos escolares”.

En otro segmento de su balance sostenía que “pese a las insistentes gestiones nada se ha conseguido, pero hay que convenir que el obstáculo es insalvable y debe darse el verdadero significado que esta palabra tiene en boca de un maestro, la miseria de esta zona de influencia es impresionante y así lo demuestran niños mal alimentados, enfermizos y raquíticos, viven en chozas insalubres y en la promiscuidad más desagradable”.

Lejos de sugerir métodos para enfrentar la pobreza, el inspector pensaba que “lo ideal sería poder tener al alumno pupilo o semi-pupilo y así abstrayéndolo del ambiente malsano en que vive, se haría obra más efectiva y duradera sobre esos cerebros tardíos y a los que en las reducidas horas de labor actuales no se puede llegar con toda eficacia”. Para las historiadoras, el funcionario y “manifiesta la idea de que el estado de abandono e indigencia en que vivían muchos de los alumnos tenía que ver con su condición de ser chilenos”. Dispositivos que desafortunadamente, recobraron inusitada vigencia en la Argentina.

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