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EL TERCER LARGOMETRAJE DEL QUE PARTICIPA EMANUEL GALLARDO

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13/08/2024

En “Estepa”, Nahuel transporta carnes entre un pueblo y otro sin regulación alguna

En “Estepa”, Nahuel transporta carnes entre un pueblo y otro sin regulación alguna
En “Estepa”, Nahuel transporta carnes entre un pueblo y otro sin regulación alguna

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Es el personaje que le tocó al actor barilochense, que ya se había destacado en “Lleno de ruido y dolor” (2020). Momentáneamente, hace teatro callejero en Europa.

Emanuel Gallardo no estará presente el próximo jueves (15 de agosto) cuando se estrene en Bariloche “Estepa”, el tercer largometraje de ficción del que participa. Lejos de contentarse con alcanzar planos de importancia en el cine nacional, el actor está en búsqueda de nuevos horizontes en Europa, donde hace “teatro callejero en los cascos antiguos de los pueblos”, según confió a El Cordillerano océano mediante. Prometió volver.

El integrante de Baco Compañía Teatral venía de un logro trascendente en “Lleno de ruido y dolor” (2020), la película que Nacho Aguirre que se convirtió en la primera hecha en estas latitudes en alcanzar distribución a través de una encumbrada plataforma digital. Inclusive, Emanuel alcanzó reconocimientos a su labor en el Festival Audiovisual Bariloche (FAB), que sirvió de considerable catapulta.

En la flamante película de Mariano Benito, “me tocó interpretar a Nahuel, el hermano de Alicia (Ariadna Asturzzi). Es un muchacho que se busca la vida un poco al margen de las reglas y leyes ya que transporta carnes entre un pueblo y otro, sin ninguna regulación”, ironizó el actor. Más Línea Sur, imposible… “Es un personaje que trae muy buen humor y pone un poco de paños frescos a los momentos más turbios o complejos de la trama”, adelantó.

Resulta que Nahuel “se mueve con soltura y casi desfachatez ahí por donde vaya y la situación lo encuentre. Me divirtió mucho poder encarnarlo”, admitió el actor. Si bien Mariano Benito ya contaba con series en su haber, “Estepa” es considerada su ópera prima como película de ficción. Para Emanuel, “técnicamente es el tercer largometraje que llevo realizado”, puntualizó. “El primero fue El Sacrificio de Nehuen Puyelli, de José Celestino Campusano”, recordó.

La experiencia se acumula “pero más allá de eso, cada vez que se concreta el estreno de un film siento un desborde de bellas emociones. Ha sido mi sueño de toda la vida ser actor y tener la suerte de lograrlo me llena de alegría”, compartió. En la concreción del anhelo “el peso de mi familia tiene mucho que ver, porque siempre han confiado en mí. Devolverles mis victorias es lo mínimo que puedo hacer por todo el apoyo que siempre me han dado. Si a alguien tuviera que dedicárselo, sin duda es a ellxs”, proclamó, desde el Viejo Continente.

Desde una perspectiva más cinematográfica, confió Emanuel que “en Lleno de ruido y dolor tuve mi primer protagónico y hacer la de cowboys, entre comillas, se guarda un lindo lugar en mi corazón”, remarcó. En la trama de aquella película, el director recreó una historia real de bandolerismo que tuvo lugar en 1928 en cercanías del lago Nahuel Huapi. Con la participación de buena parte de la grey teatrera de Bariloche en roles secundarios o como extras, es un auténtico western patagónico.

Por su parte, “Estepa trae una problemática que lamentablemente nos atañe en la actualidad y en ese punto, creo que como espectadores nos deja reflexionar un poco sobre los tejidos de mentiras y engaños de los que somos capaces y muchas veces cómplices como sociedad”, deslizó el actor. En su argumento cobran centralidad la trata de mujeres y la corrupción en fuerzas policiales.

Al parecer, la lejanía entre Gallardo y esta ciudad es momentánea. “Me fui de Bariloche sólo a mirar un poco del mundo que hay afuera, pero no ha sido una decisión definitiva. Más temprano que tarde espero estar de nuevo en mi amada Patagonia. Vine a Europa con el deseo de seguir construyendo mi camino, formarme, descubrirme, reconocerme y no mermar la práctica ¡Siempre hambriento de experiencias artísticas sea donde sea!”, reveló.

Tanto suceso en el ámbito de la cinematografía no consigue que Emanuel se olvide de las fuentes. “El teatro, como el primer amor, nunca queda relegado. Justamente, ahora estoy haciendo teatro callejero en los cascos antiguos de los pueblos que voy conociendo. La calle como escuela, tonifica el músculo interpretativo y me demuestra que puedo seguir creciendo y mejorando”, aseveró. Un apasionado que tiene muy en cuenta ciertos límites. Tal vez como el “Nahuel” de “Estepa”.

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