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EL MISMO GENERAL QUE DESPUÉS TRIUNFÓ EN EUROPA

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11/08/2023

Perseguidor de Pancho Villa estuvo en el Nahuel Huapi

Perseguidor de Pancho Villa estuvo en el Nahuel Huapi
Perseguidor de Pancho Villa estuvo en el Nahuel Huapi

En 1916, tropas estadounidenses se adentraron hasta 600 kilómetros en México para perseguir al revolucionario. Su jefe visitó Bariloche en 1925 y hasta bailó un tango en la estancia de Jarred Jones.

El 9 de marzo de 1916, un contingente del ejército villista atacó la localidad de Columbus, en la jurisdicción estadounidense de Nuevo México. La insólita incursión fue la respuesta del revolucionario mexicano ante el reconocimiento que brindó Washington al régimen de Venustiano Carranza como presidente oficial de México. A ojos de Emiliano Zapata y Pancho Villa, el nuevo mandatario era un traidor.

Ya el año anterior, la administración de Woodrow Wilson había suministrado a uno de los bandos mexicanos faros de gran poder que se alimentaban con energía eléctrica desde líneas estadounidenses. Esos implementos frustraron el ataque nocturno que contingentes villistas emprendieron contra Agua Prieta (Sonora), una localidad fronteriza. Sus defensores lograron repeler la incursión gracias a la incorporación de la tecnología de los vecinos.

Las reacciones no se hicieron esperar. En enero de 1916, seguidores de Villa al mando del general Ramón Banda Quesada emboscó un tren de la Compañía del Ferrocarril Noroeste de México, de capital mayoritario canadiense. Como parte de las mismas acciones, los revolucionarios atacaron unas instalaciones de la minera ASARCO, que tenía su casa matriz en Arizona (Estados Unidos). Los 18 empleados de esa nacionalidad murieron en la revancha.

Aquel amanecer de marzo, entre 500 y 1500 hombres de Villa según las fuentes, ingresaron a Columbus no solo por cuestiones de gran política, también buscaban a un traficante de armas, Sam Ravel, quien había vendido balas defectuosas a la legendaria División del Norte. El episodio sorprendió a propios y extraños, pero Wilson reaccionó rápidamente y puso al general John Joseph Pershing al frente de un numeroso ejército, que se adentró hasta 600 kilómetros en territorio mexicano.

El jefe estadounidense no tuvo éxito: los villistas se dispersaron, conocían como nadie las geografías por donde cabalgaban y, además, las tensiones diplomáticas entre México y sus vecinos llegaron hasta las cercanías de una guerra formal, a pesar de que Carranza no iba a lamentar en demasía la captura o muerte de su enemigo. El convoy de 550 camiones que transportaba a las tropas invasores, fue muy torpe al moverse por los caminos de Chihuahua.

Además, la coyuntura internacional irrumpió de lleno. Cuando Estados Unidos decidió intervenir frontalmente en la Primera Guerra Mundial, el frustrado perseguidor de Villa fue designado jefe de la Fuerza Expedicionaria Estadounidense que operaría en Europa. Al tomar nota de la retirada de su oponente, Villa se burló: “Ese Pershing vino aquí como un águila y se fue como una gallina mojada”.

¿Qué tiene ver con nosotros y nosotras esta historia que tantas veces llegó al cine? John “Black Jack” Pershing visitó la zona del Nahuel Huapi en 1925. Una foto testimonio su presencia en la estancia Tequel Malal, que había fundado a fines del siglo XIX Jarred Jones, compatriota del militar. Por entonces, el episodio con Villa era una mancha borrosa en su trayectoria, ya que sus tropas se alzaron el triunfo en los campos de batalla de Europa.

Como era habitual por entonces, Pershing llegó a Bariloche desde el paso Pérez Rosales, es decir, primero visitó Chile. Ya contaba con 65 años de edad y según la crónica que publicó el diario capitalino La Nación, hasta bailó un tango “con una de las niñas de la casa”, en relación al casco de la estancia. “Las señoritas de Jones ofrecieron al general Pershing un mate amargo que el obsequiado gustó valientemente, expresando su opinión en una sonrisa muy cortés y obsequiosa”, interpretó el corresponsal.

Después de detener su mirada en las aguas azules del Nahuel Huapi, la comitiva del veterano general tenía previsto seguir en automóvil hasta Comallo para después encaramarse a un tren en dirección a San Antonio Oeste y luego, Viedma. Después cruzar en lancha el río Negro hasta Patagones, para luego continuar por el Ferrocarril Sud hasta Constitución. Dejó de existir en 1948, con casi 88 años de edad. Villa había muerto asesinado en 1923, dos años antes de que su burlado sabueso bailara un tango en Tequel Malal.

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