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EN RÍO NEGRO SE RECONOCEN SEIS

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28/07/2023

¿En qué ecorregión se encuentra Bariloche?

¿En qué ecorregión se encuentra Bariloche?
¿En qué ecorregión se encuentra Bariloche?

La geografía provincial comprende a la estepa altoandina; la estepa patagónica; el monte; los bosques andino-patagónicos; el espinal y el mar argentino-golfo San Matías. Esta ciudad modificó considerablemente a una de ellas.

Son seis las ecorregiones que contiene la provincia de Río Negro dentro de su jurisdicción. La información puede chequearse en “áreas naturales protegidas. Río Negro-Patagonia argentina”, una atractiva publicación que acometieron en conjunto el Fondo Editorial Rionegrino (FER) y la Secretaría de Medioambiente y Cambio Climático.

La primera “se localiza en las zonas altas de la cordillera de los Andes, por sobre los 1600 m sobre el nivel del mar, en Río Negro. La distribución es discontinua, hallándose por encima de los bordes superiores del bosque andino patagónico. El clima es de alta montaña, muy riguroso, frío y seco. Las precipitaciones van desde los 700 mm hasta menos de 50 mm anuales. La temperatura media suele ser menor de 7 °C y existe una notable amplitud térmica entre el día y la noche”, introduce la descripción.

Además, “sus suelos poseen gran porcentaje de arena y piedra, y la escasa vegetación es baja y presenta forma de cojín. También abundan especies con ciclos de vida rápidos que solo germinan y se desarrollan con la aparición de las lluvias. Las comunidades vegetales son heterogéneas, hay estepas graminosas de Poa obvallata y Festuca weberbaueri; estepas de Festuca monticola; vegas de Deyeu-xia spp, Deschampsia spp y Poa spp; pajonales de cortadera (Cortaderia pilosa); brezales de murtilla (Empetrum rubrum); entre otras”.

El informe destaca que “la mayor parte de la fauna utiliza la región solo en verano. Se destacan, entre las aves, las dormilonas (Muscisaxicola spp), los yales (Phrygilus spp) y las agachonas grande y cordillerana (familia Thinocoridae). Otras de las aves características de esta región son el cóndor andino (Vultur gryphus) y el matamico blanco (Phalcoboenus albogularis). Entre los mamíferos, se encuentra el chinchillón (Lagidium viscacia), el puma (Felis concolor) y el huemul (Hippocamelus bisulcus), entre otras especies”.

Afirma la publicación que “gracias al difícil acceso y al hecho de estar, en gran parte, dentro de áreas naturales protegidas, el grado de conservación de esta región en la provincia es relativamente bueno. Las transformaciones antrópicas presentes comprenden, en varios sectores, la forestación masiva con coníferas exóticas (especialmente Pinus sp), la pérdida de receptividad ganadera, la erosión por sobrepastoreo".

En tanto, los bosques andino-patagónicos se extienden en Río Negro sobre la cordillera de los Andes. “La región se caracteriza por sus hermosos ríos y profundos lagos de diferentes tonos de azul. El clima es frío y húmedo, la temperatura media anual es de unos 8 °C y las precipitaciones pueden alcanzar los 2000 mm anuales. A estas altas precipitaciones se debe la existencia de bosques en esta región”, concluye el volumen.

Como bien sabemos, “estos bosques poseen tanto vegetación caducifolia como perennifolia y están dominados por especies del género Nothofagus, como el coihue, el ñire y la lenga. Se observan también zonas de praderas y mallines. Cercano al límite con la estepa patagónica, predominan los bosques de ciprés cordillerano (Austrocedrus chilensis). En algunos sitios, el sotobosque presenta densos cañaverales de caña colihue (Chusquea culeou)”.

También se sabe que “en las porciones más húmedas de la cordillera, como la zona del Parque Nacional Nahuel Huapi, se hace presente el bosque valdiviano, dominado por el coihue (Nothofagus dombeyi) y acompañado de árboles de gran porte, como el alerce (Fitzroya cupressoides). Aquí existe una gran riqueza de hemiparásitas, hongos, helechos, orquídeas terrestres y enredaderas”.

Por otro lado, “la fauna del bosque andino patagónico presenta muchas especies típicas, entre las que se destacan el huemul (Hippocamelus bisulcus), el pudú (Pudu puda), el monito de monte (Dromicyops gliroides), la rana verde esmeralda (Hylorina sylvatica). Entre las aves: el huet-huet (Pteroptochos tarnii), el chucao (Scelorchilus rubecula), el carpintero gigante (Campephilus magellanicus), el esparvero o peuquito (Accipiter chilensis), el picaflor rubí (Sephanoides sephanoides), el diucón (Xolmis pyrope) y otras”.

Precisamente, “a extensión de las áreas naturales protegidas y la limitada accesibilidad determinan condiciones de conservación mejores respecto de las unidades vecinas. En las altas cumbres y campos de hielo, las transformaciones antrópicas son escasas o prácticamente no significativas. Los bosques andino-patagónicos son de gran importancia por su diversidad biológica, sus lagos y el papel protector de las altas cuencas de todos los ríos de la Patagonia”.

Para el área de Medioambiente, “estos bosques están bien representados en el sistema de áreas protegidas. Sin embargo, los incendios son frecuentes en la última década y producen pérdidas de vastos territorios boscosos que tardan cientos de años en recuperarse. Las principales transformaciones antrópicas provienen de la actividad forestal (extracción selectiva, introducción de especies exóticas, deforestación y sobreextracción (sic) de leña), de la actividad ganadera (sobrepastoreo, animales sueltos que comen y pisan retoños) o de los asentamientos humanos (urbanización descontrolada, contaminación lacustre por residuos domiciliarios, basura, etcétera)”.

Tampoco es positivo ambientalmente que se hayan introducido y “aclimatado muchas especies vegetales exóticas: la rosa mosqueta (Rosa moschata), el llantén (Plantago sp), el vinagrillo (Rumex acetocella) y el ajenjo (Artemisia absinthium). También se han desarrollado grandes extensiones de cultivos forestales de coníferas exóticas. Los grandes mamíferos autóctonos están en retroceso y hoy solo quedan poblaciones relictuales del huemul (Hippocamelus bisulcus), del huillín (Lontra provocax) y del pudú (Pudu puda)”.

Como contrapartida, “numerosas especies exóticas se han desarrollado con éxito, como el ciervo colorado (Cervus elaphus), el jabalí (Sus scrofa) y la liebre europea (Lepus europaeus)”. A pesar de la familiaridad que podamos encontrar en la ecorregión bosques andino-patagónicos, esta ciudad se enclavó en la estepa altoandina: “En esta ecorregión se ha desarrollado una de las principales ciudades andinas, San Carlos de Bariloche, con todas las modificaciones que ello involucra”, destaca el trabajo. Hay versión digital.

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