Publicidad
 

LOS DIFÍCILES AÑOS DE JULIÁN MURO EN EUROPA

|
21/02/2023

“Fue una epopeya y tengo la suerte de vivir para contarla”

“Fue una epopeya y tengo la suerte de vivir para contarla”
“Fue una epopeya y tengo la suerte de vivir para contarla”

Lee también: Con Julián Muro, la música argentina, la clásica y el jazz entran a un bar

El barilochense volverá a los escenarios locales el próximo jueves, para adelantar su próximo álbum. No todo fue venturoso desde que se fue en 2018, hasta hoy.

Después de pegarle un pequeño sacudón a la escena musical barilochense con “Dingungu” (2016), qué no pasó por la vida de Julián Muro… En 2018 decidió migrar, pero su experiencia no tuvo que ver con las historias doradas de los argentinos en el exterior que suelen amplificar los grandes medios, siempre más cerca de la fantasía que de la realidad. Hasta estuvo por abandonar la música definitivamente, pero al menos de momento, el ciclo cerró de manera venturosa.

“No puedo dividir la vida musical de la vida misma. La última vez que hablamos, creo que me estaba yendo”, le dijo el músico al que firma. Transcurría 2017 y “si no me equivoco, escribiste Julián Muro va a buscar canciones a Canadá. Eso fue dos años después de producir y presentar Dingungu, que fue mi primer álbum y también el grupo que armé para grabar en Buenos Aires”, recordó.

Aquellas “fue una movida gigantesca de la cual aprendí muchísimo y colaboré con una persona que es muy importante para mí y para mi música: Pablo Méndez. Curiosamente, esa relación que establecí con Pablo se repite de algún modo en este tercer álbum, con la presencia de un benefactor o mentor. Es un enorme privilegio siempre que sucede, más cuando hay amor mediante”. En este caso, se refiere a Dave Douglas (ver aparte).

“Después de Dingungu me fui a Buenos Aires porque me dieron ganas de volver a estudiar y me recibí en 2017, donde estudié con (Juan) el Pollo Raffo, a quien también puedo mencionar entre las personas cuya obra me impactó mucho. Él la define como música popular de cámara”, acotó. “Luego, fui aceptado para una residencia artística en Canadá que me llevó a las Montañas Rocosas para una estadía de cinco semanas, dedicándome de lleno a trabajar en proyectos que tenía ganas de desarrollar. Eso fue fundamental para lo que vino después, porque años más tarde me encontré con una de las personas que había conocido: justamente Dave Douglas”.

En ese período, Muro también conoció a “Caroline Shaw, una música increíble con quien grabé un video que está en YouTube, de una canción mía (El amor llega como tiro en el ojo). Esa fue la primera vez que arreglé música para un cuarteto de cuerdas, pero, en ese caso, no tenía viola sino contrabajo. Ahí empezó la investigación que terminó en este otro álbum”, cuyos temas se adelantarán en el concierto del próximo jueves (23 de febrero).

Después de las andanzas canadienses, “volví a la Argentina en febrero de 2018, pasé una temporada en Bariloche y al poco tiempo empecé a sentir que la cosa no pintaba bien, fue un momento muy álgido a nivel económico”. La transición fue impactante. “Venía de estar en Canadá, donde vi que los músicos y músicas tenían todo a disposición para hacer sus cosas y herramientas profesionales que yo no tenía ni podía conseguir. Subsidios y ayudas de fundaciones que en la Argentina son poquitos y muchas veces no alcanzan para desarrollar una obra”.

Entonces, “mi horizonte se diluía hasta que dejé de verlo, así que, de la noche a la mañana, decidí sacar un pasaje a Europa con el enorme privilegio que tengo de ser ciudadano italiano. Me fui sin instrumentos y 400 dólares en el bolsillo a nada, a ver qué pasaba. No tenía familia esperándome, ni trabajo ni escuela ni nada. Sí amigues desparramados por ahí, pero también estaban tratando de resolver sus propias vidas, así que me fui con una tristeza considerable, dispuesto a dejarlo todo. Incluso, me plantee que capaz, la música no era lo mío. Estuve cinco o seis meses sin guitarra”, recordó Julián.

El sueño europeo estuvo más cerca de la pesadilla. “La sensación de estar solo, quebrado, con un idioma distinto y sin las referencias del paisaje y la cultura, generó una profunda crisis y en un momento, me encontré totalmente devastado, parado frente a la pérdida de sentido, pero aprendí mucho”, admitió. La luz comenzó a brillar al final del túnel. “Conseguí un trabajo en un refugio de montaña en Italia, donde más allá de la hermosura del paisaje, sufrí maltrato laboral. Finalmente, compré una guitarra, me fui a Barcelona, pero también me tuve que ir. Una pareja alemana me alojó y me organizaron conciertos y cosas por el estilo en el norte de Alemania, después conseguí un trabajo en otro refugio en el sur y las cosas se fueron acomodando”, rememoró el barilochense.

Las cosas se habían complicado a tal punto que “pasé dos años de mi vida muy lejos de la música, hasta que decidí volver y apliqué a cosas. Volví a Canadá para otra residencia a finales de 2019, reconecté y después, obtuve una beca completa para una universidad en Nueva York. Empezó la pandemia, hice un año de carrera por Internet mientras viajaba y luego, en 2021, viajé a Nueva York. No sé cómo vas hacer para contarlo, pero fue una epopeya y es una maravilla, vivir para contarlo”.

En el medio del trayecto, surgió el segundo álbum de Julián que se titula “Unterwegs” (2020) y significa “En el camino” en alemán. El que se anticipará el jueves desde las 21.30 en el salón del hotel Edelweiss será su tercer registro. “Todo el periplo informó la música”, adelantó, en el sentido de dar forma. Un período intenso y por momentos desolador, que alumbró nuevos cruces y sonoridades.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?