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EN 1907 HUBO UN TRÁGICO NAUFRAGIO FRENTE A MELIPAL

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29/05/2022

Antes de los vapores, podía demorarse cinco días en arribar a puerto Blest

Antes de los vapores, podía demorarse cinco días en arribar a puerto Blest
Antes de los vapores, podía demorarse cinco días en arribar a puerto Blest

En primera instancia, el tráfico entre puerto San Carlos y la puerta de entrada al paso Pérez Rosales se hacía a través de lanchas y veleros. Si el viento no era favorable, la travesía era particularmente lenta.

Sin contar las antiguas canoas de los puelches del Nahuel Huapi, las primeras navegaciones sobre aguas del lago se hicieron en veleros y luego, con vapores. Hubo un suceso luctuoso que se produjo en 1907: el vapor “Helvetia” se hundió a la altura de Melipal y fallecieron sus siete tripulantes. Fue contemporáneo al célebre “El Cóndor”, que se trajo desde Valdivia a través de la cordillera, en el curso de un viaje que hoy consideraríamos inverosímil.

“A comienzos de siglo (XX) la vía lacustre y terrestre por el paso Pérez Rosales cobra importancia, porque permite, a pesar de los numerosos trasbordos, transportar mercaderías y productos en relativamente poco tiempo entre la Patagonia andina y la colonia de Llanquihue y un puerto sobre el Pacífico: Puerto Montt”, estableció Juan Martín Biedma en su “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche-2003).

En aquellos tiempos, buena parte de los caminos y rutas que hoy conocemos, no existían o su recorrido demandaba mucho tiempo. “En el verano de 1893/94 Stange encontró dos veleros en el lago, uno de ellos perteneciente a tres suecos y otro del colono Tauschek. La primera embarcación de importancia fue aquella que hizo construir Wiederhold por carpinteros chilotes”, reconstruyó el investigador.

Por entonces, “la travesía a puerto Blest se hacía en grandes lanchas semicubiertas y en botes de vela abiertos en que se transportaban conjuntamente personas y animales. La duración del viaje dependía del viento. Cuando era favorable, unas cinco horas y media, pero cuando era adverso, hasta dos días y medio. Como el puerto de San Carlos se halla mal protegido de los vientos, sus muelles fueron destruidos en varias ocasiones. Por esta razón la carga y la descarga se solían hacer en puerto Moreno, donde Wiederhold hizo levantar una barraca”, menciona la crónica.

Según Biedma, “el primer vapor que navegó el lago fue un remolcador construido en Inglaterra y se llamó Helvetia. Desapareció sin dejar huella un día de tormenta, en 1907, en Melipal, con siete hombres a bordo. Todos perecieron”. A pesar de ese considerable traspié, “a partir de los primeros meses del año 1900, con la botadura de un vaporcito, los viajes fueron más seguros y regulares”.

El ingreso al agua de la embarcación fue un acontecimiento festivo. “El día de la botadura los asistentes fueron agasajados en la barraca de Wiederhold, en puerto Moreno, que en esa oportunidad lucía un cartel pintado con alquitrán sobre una rústica tabla con la siguiente leyenda: Das Hotel zum schmurtzigen Loeffel, que traducido del alemán significa El hotel de la cuchara sucia. Preventivo aviso de la precariedad de las instalaciones. Este cartel sería el primero que ostentara la palabra hotel en la zona”, resaltó el historiador.

Antes del festejo, se vivieron circunstancias en exceso trabajosas. “La llegada de esta embarcación, que desplazaba unas cuarenta toneladas y que fue bautizada El Cóndor, fue toda una odisea. Tuvieron que llevarlo desarmado atravesando la cordillera. El lugar de construcción fue Valdivia (Chile). El casco fue desarmado, pero con las dos calderas no pudo hacerse lo mismo porque no se contaba con los elementos para remacharlas en el lago”.

No obstante, el empresario no se amilanó. “A pesar de que la empresa parecía ofrecer dificultades insalvables se realizó y estas piezas grandes y pesadas cruzaron por el paso Pérez Rosales, en un gran carro y donde no se podía, sobre rollizos y en las cuestas mediante poleas, guinches, cadenas y cables atados a los gigantescos coihues”, describió Biedma.

Como era previsible, sus primeros timoneles fueron de origen trasandino. “Hay dos hombres que están íntimamente vinculados a la historia de la navegación en el lago. Me refiero a los hermanos Daniel y Nicolás Márquez, nacidos en la costa del Pacífico austral, quienes timonearon embarcaciones comenzando por el histórico Cóndor o quizás antes”, admitió el historiador. Una historia de capítulos trágicos, pero, finalmente, digna de conocerse más profundamente.

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