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EL FREY CUMPLIÓ 65 AÑOS

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18/02/2022

De paraíso para escaladores a requerir reservas por internet

De paraíso para escaladores a requerir reservas por internet
De paraíso para escaladores a requerir reservas por internet

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Durante mucho tiempo, solo contó con refugieros durante enero y febrero. En el presente, llegó a recibir la visita de 500 excursionistas en un solo día.

En las alturas del cerro Catedral, se erige uno de los atractivos turísticos más característicos de Bariloche. Tres décadas atrás, sus concesionarios solo prestaban servicios durante el verano y era más bien un sitio que solo merodeaban escaladores y caminantes amantes de la montaña. Pero en tiempos recientes, llegó a recibir hasta 500 excursionistas en un día, masividad que provocó el establecimiento de necesarias restricciones, inimaginables cuando abrió sus puertas.

“El refugio Frey fue inaugurado el 17 de febrero de 1957”, puntualizó Toncek Arko, para su libro “Las montañas de Bariloche” (Editorial Caleuche-2021). Desde ya, “su nombre recuerda al ingeniero Emilio Frey, quien desde 1895 estuvo vinculado a la zona cordillerana como integrante de la comisión de límites presidida por Francisco Pascasio Moreno. Fue también intendente del Parque Nacional del Sud y uno de los fundadores del CAB (Club Andino Bariloche), entidad que presidió durante 23 años”.

Hay que remontarse hasta mediados del siglo pasado. “La historia recuerda que el 5 de octubre de 1955, cuando el CAB conmemoraba su 25 aniversario, la comisión directiva recibió una donación de Ernesto Pueyrredón, de 200 pesos, para ser destinados a la construcción de un refugio de montaña en el cerro Catedral” ¡200 pesos! El emplazamiento parecía cantado: “Hacía un año habían concluido los trabajos para abrir la picada hacia las lagunas bautizadas en memoria de Toncek Pangerc y Heriberto Schmoll, andinistas barilochenses fallecidos en el cerro Paine Grande, el 18 de enero de 1954”.

En efecto, “el CAB resolvió emplazar un refugio junto a la laguna Toncek y llamar a concurso de proyectos. A los 60 días se abrieron los sobres de las tres propuestas, presentadas por Pedro Strukelj, Mario Carrasco y Lorenzo Enevoldsen. Evaluadas las mismas se adjudicó la obra a Lorenzo Enevoldsen y, fiel a la época, los trabajos comenzaron en forma inmediata. Emilio Hernández y Birger Lantschner fueron designados para inspeccionar la obra”, según la reconstrucción de Arko.

Las tareas no se extendieron mucho. “En tres veranos el refugio estuvo terminado. Tenía 45 metros cuadrados revestidos con piedras de la región y techo de tejuelas. Don Emilio, ya con 85 años, subió hasta el refugio para la inauguración. También asistieron Heriberto Wechler, Lorenzo Enevoldsen, Mariano Santonato y Alberto Giacomelli, que participaron de la construcción del inmueble”. Notable el estado físico de Frey.

“El guía de montaña Pedro Strukelj fue designado refugiero y atendía durante los meses de verano junto a su esposa”, rehízo la investigación del periodista y escritor. “Venían alrededor de 600 personas, la mayoría socios del CAB y turistas de Buenos Aires”, afirmó en su oportunidad, “el recordado andinista”. Él se encargó de revestir de madera el interior. Después de Strukelj, cuidaron del Frey, Anselmo Weber, Teodoro Sifuentes, Mario Piccolli y Héctor “Pichín” Torres.

Luego, “a partir de los años 70, lo administraron Mario ‘Polilla’ Podestá, Marcos Bianchi y Ariel Murtagh”, reconstruye el texto de Arko. “Ariel comenzó a trabajar con Marcos y ante su fallecimiento en 1975, en el Fitz Roy, continuó con la concesión hasta 1982, organizando la fiesta del 25° aniversario”.

Durante la mayor parte de su historia, “el refugio funcionaba prácticamente solo dos meses al año, enero y febrero. Lo visitaban en su mayoría escaladores y excursionistas que caminaban hacia el Jakob”, que, por su lado, también se inauguró un 16 de febrero, pero de 1952. “Las visitas por el día fueron muy escasas. Por ello la mayoría de los refugieros podrían escalar muchísimo. Tal fue el caso de Weber, Sifuentes, Bianchi y Murtagh”.

Aquella parece historia remota. “El refugio Frey fue el primero en imponer el registro por internet y la obligación de reservar lugar. Lo hizo varios años antes del COVID-19, cuando Ian Schwer y Federico Pajarín se hicieron cargo de la concesión. El refugio no daba abasto con la cantidad de visitantes. Por ello, para poder brindar un buen servicio, Ian propuso limitar las visitas masivas y para pernoctar era necesario reservar previamente”.

Hay que recordar la reacción. “Esto causó sorpresa y algún malestar en la comunidad de montaña, acostumbrada a la libertad e informalidad que la caracteriza. Pero los refugieros se mantuvieron firmes. En la práctica, fue la única alternativa para no padecer cada noche un refugio atestado de visitantes”, justificó Arko y con razón.

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