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FUERON SU PRINCIPAL ARTÍCULO DE EXPORTACIÓN

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06/02/2022

Las plumas de choique, commodities estelares de los galeses

Las plumas de choique, commodities estelares de los galeses
Las plumas de choique, commodities estelares de los galeses

Fue iniciativa de los tehuelches establecer relaciones comerciales con las colonias del río Chubut, a pesar de los resquemores iniciales que abrigaban los europeos. La evolución de sus cuentas les dio la razón.

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En la primera exportación que hiciera la colonia galesa del río Chubut hacia Carmen de Patagones y Buenos Aires, el principal artículo fueron las plumas de choique que, a su vez, los comerciantes galeses obtuvieron de su intercambio con los tehuelches, en particular, de los grupos que respondían al liderazgo del así llamado “cacique Antonio”. Lejos de convertirse en un hecho puntual, la importancia del artículo fue creciente para los europeos recién llegados, hasta los momentos que siguieron a la Campaña al Desierto.

Según un estudioso de la historia de los colonos en la Patagonia, “si bien los galeses no parecían darse cuenta en un comienzo de la importancia que podía representar este trato, los indígenas sí trataron de iniciar el tráfico comercial desde un primer momento”. La aseveración lleva la firma de Marcelo Gavirati, investigador y escritor, profundo conocedor de las tramas históricas chubutenses.

Al comienzo, los galeses abrigaron resquemores ante la presencia de los indígenas, cuya autodenominación era gününa küna. Según legó Abraham Matthews, “visitaban nuestras casas todos los días, mendigando comida y tratando de comerciar con nosotros las toscas mantas que fabricaban, plumas de avestruz, toda clase de pieles y a veces, caballos, yeguas, aperos de montar, monturas de su propia hechura o a veces españolas. Estaban acostumbrados a comerciar con los españoles de Patagones y en otra región del sur llamada Santa Cruz”, consignó.

Por una carta de Antonio que data de fines de 1865, se sabe que los tehuelches interpretaron rápidamente de otra manera a la presencia de sus nuevos vecinos. “No tenga miedo de nosotros mi amigo, yo y mi gente nos sentimos contentos de verlos colonizar el Chupat, porque tendremos un lugar más cercano para comerciar, sin necesidad de ir a Patagonia (Carmen de Patagones), donde nos roban los caballos y donde los pulperos nos roban y engañan”, expresó la autoridad gününa küna.

En efecto, el cacique vio un sinfín de oportunidades. “Si Uds. nos tratan bien, como los barcos (que arrimaban a la costa) tratan a los tehuelches y si sus comerciantes no nos engañan, siempre negociaremos con Uds. Nosotros vendemos plumas de esos avestruces llamados petisos, son mejores que las de los avestruces más grandes (…) también pieles de guanaco, y si ustedes desean, llevaremos además lana de guanaco; pero nuestro trabajo es hacer mantos de guanacos (quillangos)”.

En forma casi didáctica, Antonio indicaba a sus interlocutores: “Los mercaderes los compran para venderlos luego a personas ricas que los usan como alfombras. Averigüe usted el precio de esos artículos de modo de poder pagarnos correctamente cuando vayamos en el invierno. Dígame en su carta qué clase de moneda están usando en el Chupat, si es papel moneda o de moneda de plata”.

También insinuaba qué esperaba encontrar durante su visita. “Tampoco olvide de tener licor, yerba mate, azúcar, harina, pan, galleta, tabaco, ponchos, pañuelos, telas finas para las mujeres, porque ellas no tienen otra vestimenta excepto mantas. Fíjese que las cosas que compramos que sean buenas, pero sobre todo la yerba tiene que ser buena”. El énfasis denota que para 1865, la afición por el mate ya estaba afianzada en Patagonia.

Completa el análisis de Gavirati que “además de los productos mencionados los indígenas aportaban caballos, carne (de guanaco o avestruz) y mantas; mientras que los galeses ofrecían manteca y leche”. Finalmente, las cosas se dieron como preveía la jefatura tehuelche. “De acuerdo a lo expresado en la carta, al año siguiente (1866), el cacique Antonio visita la colonia y comercia con ella plumas de avestruz y quillangos, que son transportados para su venta en Patagones y Buenos Aires, según lo consigna el corresponsal del Standard, periódico de habla inglesa de Buenos Aires”.

En aquella ocasión, nuestro colega anotó que a bordo del Denby habían llegado 100 libras de manteca y 1200 libras de plumas para la venta. “El cacique Antonio y 100 indios pasaron alrededor de un mes con los colonos e intercambiaron 3000 libras de plumas y quillangos”, certificó el hombre de prensa. “Esta primera transacción también aparece recogida en el interrogatorio que el funcionario del Ministerio del Interior, Arenales, practica a los enviados de los colonos que habían ido a Buenos Aires para quejarse sobre su situación”, añadió Gaviratti.

En el documento que resultó de esas entrevistas, “se hace referencia a las primeras exportaciones de la Colonia: en Patagones se colocan los primeros 46 kilos de manteca y 1.000 libras (460 kilos) de plumas de avestruz (choique en realidad), a unos 24 pesos”, destacó el informe. Lejos de disminuir con el paso del tiempo, para 1881, el valor de las exportaciones de trigo (el 98 por ciento de la producción cerealera de los galeses) equivalió al de la exportación de plumas de choique. No solo de pan vivía el hombre, galés…

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