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NOTICIA A RAÍZ DE INCENDIOS FORESTALES

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18/12/2021

¿Por qué se llama Martin el lago cuyos bosques arden?

¿Por qué se llama Martin el lago cuyos bosques arden?
¿Por qué se llama Martin el lago cuyos bosques arden?

Como en tantos otros casos, impuso su nombre Francisco Moreno, en homenaje a un médico alemán que se instaló en Chile a partir de 1869. Sucedió en el cargo en Llanquihue a otro compatriota suyo: Francisco Fonck.

Noticia durante más de una semana por un incendio de proporciones que se desató en bosques cercanos, el lago Martin debe su nombre a una decisión que tomó Francisco Moreno, al igual que buena parte de la toponimia de la región. Es llamativo que, con su denominación, recuerde a un médico y científico de origen alemán que, en realidad, sirvió más a Chile que a la Argentina. Es más, al parecer, el homenajeado no anduvo nunca por aquí.

El lago queda cerca de la margen derecha del río Manso y se vincula con el Steffen. Emilio Frey dio con espejo de agua en 1897, cuando se desempeñaba como ayudante en la 7ma Subcomisión de Límites, en la época en que los dos países trataban de delimitar dónde comenzaba uno y dónde finalizaba otro. Sin embargo, hay menciones a su ubicación en informes anteriores.

Cuando Carl Eduard Martin nació, en 1838, ni en Santiago ni en Buenos Aires sabían nada del lago que llevaría su nombre. De joven, siguió los pasos de su padre y estudió Medicina en Jena y Berlín. Además, se hizo ducho en el manejo del inglés y el francés, a los que alcanzó a manejar tanto como su lengua materna. Si bien era un entusiasta de la literatura clásica y de la historia del arte, sus inquietudes centrales tuvieron que ver con las ciencias naturales.

Aunque tarde respecto de otras potencias europeas, Alemania participó del mismo afán colonialista desde mediados del siglo XIX. En ese contexto, Martin se postuló como médico para integrar una expedición al África que pensaba impulsar el barón Karl Klaus von der Decken, célebre por ser el primer europeo que, en un viaje anterior, divisó las alturas del monte Kilimanjaro (Tanzania).

Felizmente para nuestro hombre, fue otro el colega que ocupó esa plaza. En 1865, la embarcación que conducía a der Decken naufragó en un río de Somalia y varios de los expedicionarios fueron ultimados por los nativos, seguramente sorprendidos por la llegada de los intrusos. Hubo sobrevivientes, entre ellos, un afamado cazador que años después intentó recuperar el cadáver del barón, de manera infructuosa.

Antes de recalar en latitudes australes, Martin hizo escala en Río de Janeiro y en San Pablo. Juan Martín Biedma, fuente de nuestra semblanza, afirmó que en Brasil se hizo amigo del emperador Pedro, con quien solía hablar de animales marinos. No obstante, retornó a Berlín, trabajó en la clínica de obstetricia de su padre y recién en 1869 miró con decisión hacia el sur de Chile, en compañía de su esposa, María Schadow.

El oriundo de Turingia justo arribó a Santiago cuando abandonaba su puesto de médico en la colonia de Llanquihue otro alemán, cuyo apellido también está presente en la zona: Francisco Fonck. Se hicieron amigos y cuando contó con la aprobación del gobierno chileno, Carlos Martin y su familia ocuparon el lugar que dejó vacante su predecesor. Transcurría 1869. En la Argentina, todavía faltaban 10 años para la Campaña al Desierto.

En cambio, del otro lado de la cordillera, con los auspicios de la política inmigratorio chilena, la colonización alemana al sur de Valdivia avanzaba en forma visible. Por su parte, Martin alternó la atención de los colonos dispersos en los bosques, con excursiones o experiencias científicas. Ya al año siguiente de su instalación, participó de la exploración costera del lago Llanquihue, por entonces, imán para las familias alemanas recién llegadas.

Seguramente, divisó desde esas orillas por primera vez las siluetas inconfundibles del Tronador, aunque nada indica que se aventurara al oeste de las montañas. Del lado oriental, las llegó a conocer como la palma de su mano. Ojalá la próxima tormenta no pase de largo, como le dijo el comisionado de El Manso a El Cordillerano Radio, el viernes por la mañana. Que el deseo de Pablo Albornoz se haga realidad y haga que el lago Martin deje de ser noticia. Al menos, por circunstancias tan dramáticas.

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