Publicidad
 

LA HISTORIA DE MAJATMA

|
05/11/2020

Del jardín de infantes a la banda de rock

Del jardín de infantes a la banda de rock
Del jardín de infantes a la banda de rock

Franco Perpignano (guitarra y voz); Simón Lucaccini (bajo y voz) y Pedro Molina (batería) pasaron muchas cosas juntos antes de tomarse en serio como músicos. Ahora, quieren hacer pie en Buenos Aires.

Los tres integrantes de Majatma son veinteañeros, aceleraron su camino musical hace dos años y con el empuje que significa “Alma grande” -su álbum debut- hasta se animan a pensar en un desembarco capitalino, una vez que afloje la pandemia. El registro se lanzó el viernes último y ya reunió más de 600 vistas en YouTube pero el primer simple, “Cabizbajo”, recibió más de 4.500 escuchas desde que está en la misma plataforma.

Pedro Molina, su baterista, se hizo cargo de resumir la historia del grupo. “Empezamos en 2017. Somos amigos desde la Primaria o el Jardín y por algún factor común, nos terminamos juntando. Al principio, no teníamos más premisa que empezar a compartir música, zapar y ver qué salía, sin mayor proyección que compartir un rato y tocar nuestros instrumentos”, admitió el músico. “Nos juntábamos a ensayar y a hacer covers de La Bersuit, de Cerati y de No Te Va a Gustar. Fue muy paulatinamente que el proyecto tomó forma y levantó vuelo”.

No había apuro pero “en 2018 ya hicimos nuestra primera composición: Si hoy quiero volar. La compuso Simón Lucaccini, bajista de la banda. La grabamos en forma muy  casera, en el dormitorio de mi casa, la subimos a YouTube y tuvo una buena recepción”, señaló Molina. “Ahí empezamos a tocar en los festivales de los colegios secundarios, en la Fiesta de las Promociones y en desfiles. En el invierno tocamos en la Fiesta de la Nieve, en el concurso de bandas que se hizo y para agosto de ese año viajamos a El Bolsón para grabar el primer EP de dos canciones: Cabeceando paredes y La bomba”.

Aquellos registros inaugurales se lograron “en el estudio El Espacio Refugio Cultural, de Max Alincastro. Grabamos en dos días sin preproducción, todo bastante espontáneo. No teníamos experiencia en estudio, así que hicimos lo que mejor pudimos. Se llamó Refugiados en el espacio y salió en septiembre u octubre de ese mismo año”, mencionó Molina. “En el verano tocamos en distintos lugares, compartiendo con bandas como Gauchito Club, de Mendoza y Papeles, de Neuquén”.

Seriedad

La cosa empezó a pasar a mayores en “enero de 2019, cuando grabamos nuestro primer disco: Alma grande. Tuvo la producción de Alincastro, estuvimos 10 días con la preproducción, maqueteando y haciendo las grabaciones”, compartió el baterista. Resultó “un proyecto más íntimo y buscado que el anterior. Ya teníamos cierta experiencia pero así y todo, fue muy nuevo para nosotros el hecho de producir un disco completo”.

Con ese viento a favor, “en febrero viajamos a Chile para tocar en el Pucomo Fest (San Juan de la Costa) pero después, estuvimos un poco separados porque algunos nos fuimos a estudiar a Buenos Aires”, informó Molina. “En el invierno hicimos tres fechas acá en Bariloche y en el último verano también estuvimos muy activos, con una fecha en diciembre y siete en enero, en distintos festivales”.

El presente de la banda es más que auspicioso. “Hace poquito salió Alma grande, aquel disco que habíamos grabado en enero de 2019, después de 18 meses de trabajo, muy arduo, de mucho estudio y aprendizaje para todos los integrantes. Estamos muy contentos con el resultado que está teniendo”, compartió Molina. El impacto condiciona el futuro: “el horizonte inmediato es laburar este disco que acaba de salir, difundirlo lo mejor posible y alcanzar gente nueva que todavía no nos conozca, poder presentarlo en vivo de manera oficial y plasmar eventos en escenarios, algo que extrañamos mucho”.

Cuando las condiciones se den, Majatma querrá subir la apuesta: “si la pandemia lo permite, nos encantaría en algún momento girar por todas las provincias de país y desembarcar en Buenos Aires de una vez: llegar a la gran ciudad, curtir esa escena y los escenarios, meternos en esa movida y conocer gente”. La meta “nos atrae mucho, lo queremos vivir como banda y también, sacarle el jugo a las oportunidades que hay allá para el arte y la cultura porque quizás, acá en el sur no abundan”, recordó.

Grandes planes entonces, para Perpignano, Lucaccini y Molina. “En cuanto a lo sonoro, nos encantaría indagar en nuevos mundos musicales, entrar en nuevos géneros y fusiones que nos atrapen y gusten, encontrar distintos colores en nuestras composiciones e ir poniéndonos más finos, más Majatma en el sonido propio de la banda. Eso nos interesa mucho”, subrayó el baterista. Pibes jóvenes, con ideas claras.

Adrián Moyano