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CRISIS, INCERTIDUMBRE Y ESPERANZA

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27/08/2020

Agencias de viajes locales en grave situación, pero esperan un “boom” cuando llegue la apertura

Agencias de viajes locales en grave situación, pero esperan un “boom” cuando llegue la apertura
Agencias de viajes locales en grave situación, pero esperan un “boom” cuando llegue la apertura

La crisis por la pandemia golpea fuerte en todos los ámbitos económicos y más profundamente en el turismo. Sin fecha cierta de regreso a las actividades, soportan los gastos fijos con ahorros. Confían en que los viajeros serán muchos cuando abran las fronteras.

El Cordillerano dialogó con diferentes referentes de agencias de viaje de esta ciudad, para conocer en detalle como atraviesan la crisis, tras más de cinco meses en que no se puede hacer viajes nacionales ni internacionales, por lo que la actividad está detenida en su totalidad.

“Estamos mal. Es una situación demasiado compleja. Nos tiene asombrados lo que pasa, y entendemos que si bien no es culpa de ningún gobierno, lo que no se entiende es por qué el turismo es mala palabra. Dos o tres meses de parate puede ser, pero en el caso del turismo, no sabemos cuándo volvemos, la incertidumbre es muy grande”, consideró Adrián Dannemann, titular de Viajes Dannemann.

Se quejó acerca de que existen muchas actividades que ya tienen sus protocolos y que el turismo aún no tiene ninguno aprobado y confía en que una apertura gradual sería lo mejor, evitando la concentración de personas.

Pedro Buhrer, propietario de la agencia Buhrer Viajes, coincidió en el escenario de incertidumbre que tiene la gente a la hora de comprar en la actualidad, debido a la falta de una fecha precisa para poder hacerlo. “El movimiento es menor, pese a las promociones que han surgido, las cuales son buenas y ofrecen cuotas o varios cambios de fechas sin penalidad. Pero no tener claro cuándo se podrá viajar es lo peor. La gente emocionalmente quiere viajar, pero espera a que haya un futuro más certero”, expuso.

Planteó además, los problemas que tienen las agencias tradicionales físicas para poder sostenerse, manteniendo alquileres, pagos de personal, impuestos y servicios. “Estamos poniendo plata todos los meses y apenas pudimos acceder a un pequeño crédito que nos sirvió un mes. Mientras tanto, nos achicamos lo máximo posible y aguantamos los gastos fijos, porque desde ya, sabemos que esto va a pasar y hay que continuar trabajando”, manifestó Buhrer.

Walter Chodaszewski, titular de Hayland Travel, coincidió en esta mirada de bajar los costos a su máxima expresión. “Estamos desembolsando de nuestro ahorros para sostenernos, y así poder ayudar a las familias que trabajan con nosotros mientras se pueda. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande por sostener la estructura”, opinó.

Al mismo tiempo se mostró confiado en lo que vendrá. “Sabemos que la gente está desesperada por viajar, por salir y eso se nota. Cuando esto se libere la gente va a querer viajar. Hay que tratar de aguantar hasta que esto se active, el tema es que no sabemos cuándo será”, dijo, buscando ser optimista.

Dannemann es uno de los más afectados por tener una estructura grande y también buscó rebajar los costos y apelar a la ayuda del Estado, la cual consideró insuficiente. “Como no hay expectativa de inicio de actividades, no sabemos qué va a pasar. Entonces la situación es muy grave. Si bien no hay culpables, se necesita un cambio de estrategias”, sostuvo.

En este marco, una de las principales problemáticas del sector, fue la resolución de los viajes que ya estaban contratados y pagos.

“En mi caso se fue devolviendo dinero a algunos clientes y corriendo para más adelante las fechas de viaje a otros. También es cierto, que hay mucha gente que no quiere la plata, porque en el mejor de los casos, implica devolverle pesos de acá a dos o tres meses, cuando ellos pagaron el viaje también en pesos hace seis meses. Entonces se les devalúa el dinero en dólares. Por lo tanto, optan por un viaje abierto, con cambio de fecha”, comentó Buhrer, a quien “cerrar todos los viajes pendientes”, le llevó dos meses de trabajo y de arduas gestiones.

Todos los entrevistados, coinciden en que esta situación con los pendientes, generó una valoración extra para las agencias de viajes tradicionales y físicas, por sobre las online, donde miles de personas todavía están reclamando a un 0800.

“Esto hace que sea evidente la diferencia entre comprar en agencias online y agencias tradicionales, las otras no han podido dar respuestas. Nosotros trajimos y reubicamos gente de Australia, de Europa, de muchos lugares. Brindamos un respaldo, ponemos la cara y la gente sabe que no vamos a desaparecer en estos casos”, expresó Chodaszewski, quien reclamó que una de las principales compañías que no ha reembolsado el dinero a sus pasajeros es Aerolíneas Argentinas.

Insistió en una reactivación lenta para el sector y por su larga experiencia en el rubro, manifestó: “habiendo vivido la experiencia de las cenizas en 2011, que fue una crisis preocupante y grave, podemos decir que esto lo ha superado. En aquel momento sabíamos que se levantaba la perilla de luz y estaba todo funcionando, porque éramos solo nosotros los del problema. En cambio, ahora todo el mundo está igual”.

Dannemann opinó que “si en Bariloche no hay turismo, no hay facturación. Y las empresas comienzan a cerrar, porque no solo nosotros somos turismo, la calle Mitre es turismo y vemos cómo han cerrado comercios. Si el turismo no trabaja, la rueda no gira”.

“Sabemos que se está trabajando con líneas provinciales y municipales para volver a mediados de septiembre en una apertura gradual del turismo, pero no desde Nación. Esto depende de que la política se ponga de nuestro lado. Y si bien se han puesto al lado nuestro, nadie se anima a tomar la decisión de habilitar el turismo”, aseguró.

Finalmente, todos los titulares de agencias de viaje fueron críticos de la política aérea del gobierno nacional, con empresas extranjeras que decidieron no volar más desde la Argentina (Emirates, Qatar Airways, New Zealand Airlines, etc) y con una “inexplicable” falta de reactivación de vuelos.

“El Estado se ha excedido en la medida. Están operando vuelos en todo el mundo y en Argentina no hay ninguno. Se está muriendo el sistema”, señaló Chodaszewski y su colega Dannemann fue más allá: “es vergonzoso lo de los vuelos. Estamos incomunicados con la Argentina y el mundo hace seis meses. Cuando los vuelos representan más que turismo, es estar comunicados. Es una situación inaudita. No veo que haya un país tan cerrado con los vuelos como el nuestro”, sentenció.

Diego Llorente