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CON TRES BANDAS, TRES SONIDOS

17/09/2019

El Día Internacional del Jazz revive en Dina Huapi

El Día Internacional del Jazz revive en Dina Huapi
Vehemente Bianco Dubini.
Por: Adrián Moyano

Serán de la partida Jazztronautas Septeto, Experimento Nutria y el trío Miraglia – Juni – Miraglia. Desde las 20 en el SUM de la vecina localidad, con finalidades solidarias.

Si bien la fecha oficial de la UNESCO corresponde al 30 de abril y fue en esa jornada que se celebró en Bariloche, sobran excusas para renovar el festejo en coincidencia con el arribo primaveral. El próximo sábado (21 de septiembre), el Día Internacional del Jazz encontrará réplica en Dina Huapi, con la presentación de tres agrupaciones: Jazztronautas Septeto, Experimento Nutria y el trío Miraglia – Juni – Miraglia. La cita se pactó para las 20 en el SUM de la vecina localidad. Música caliente, más allá del frío que se pronostica para esa noche.

Adelantó pormenores ante El Cordillerano Alejandro Bianco Dubini, auténtico gestor de jazz en esta ciudad, quien además toca el contrabajo en Jazztronautas. “La organización del Día Internacional del Jazz en Bariloche se ocupa desde el año pasado, de hacer una réplica del evento en Dina Huapi, que tiene una sala fantástica y que además, lleva el nombre de un queridísimo músico: Roberto Navarro. Lo que hacemos es replicarlo en todo su concepto”.

La idea incluye mostrar “las diferentes variantes del jazz que podemos, es decir, modos distintos de abordar la música. No solamente en el sentido de que sea improvisada, sino también con la idea de trabajar con lugares aparentemente distantes, como pueden ser el hot jazz o el funk, con el blues en el medio y pasando por distintos tipos de fusión, como puede ser la música rioplatense o incluso la folklórica”, proclamó el organizador.

Entonces, “en esta oportunidad vamos a estar con la banda anfitriona, que desde 2014 se ocupa de recibir a los músicos invitados, el Jazztronautas Septeto, con su formación de los últimos años: Miguel Nitzche (saxo alto y clarinete), Juan Esteban Cabello (trompeta, saxo tenor y clarinete), Alejandro Kolton (saxo alto y barítono) y Diego Nitzche (trombón) en los vientos, Eduardo Lence en guitarra, quien habla en contrabajo y Pablo Juni en batería”, enumeró Bianco Dubini.

El organizador compartió que “para este evento tuvimos un percance: Santiago Rapoport tuvo un accidente menor que afectó una de sus manos, lo suficiente como para que no pueda tocar. Se iba a presentar con su trío pero dos de los integrantes de ese trío, Marcelo Bragagnolo (piano) y Diego Pérez Beveraggi (batería), traerán otros dos amigos: Santiago Varela (guitarra) y Gabriel Cortez (bajo), para otra de sus propuestas”, avisó.

Promiscuidad musical

Sucede que “irónicamente, nosotros siempre hablamos de la promiscuidad que hay en el jazz (risas), porque es muy frecuente que los músicos nos prestemos unos a otros para ir armando distintas formaciones. Entonces, también tenemos la enorme fortuna de tener a un gran capo y amigo, Juanjo Miraglia, que va a venir con su hijo Franco en bajo y Pablo Juni en batería. Así que es un pequeño gran muestrario de distintas formas y estilos musicales”, sintetizó.

Puesto a describir cada una de las tres propuestas, “empiezo por el más fácil”, arrancó Bianco Dubini. “¡Qué decir de Juanjo Miraglia! Nos da mucho placer porque estos encuentros han permitido desde su inicio poder combinar distintas generaciones de músicos y puntualmente, de familias. En 2014, cuando iniciamos, estuvieron los hermanos Jiménez, Martín ‘Carucha’ tocando la guitarra y su hermana cantando. También estuvieron las hermanas Fernández Aranda y en 2016, Carlitos y Chingolo Casalla, junto con Fantoma. Ya desde la versión del año pasado, tenemos a Miguel Nitzche con su hijo en los vientos de Jazztronautas Septeto y hoy, a Juanjo con Franco en el bajo, mostrando que la sangre sigue”.

Desde ya, Miraglia “viene con una propuesta distinta, porque se lo conoce principalmente por su trayectoria en el tango y en el folklore, pero no nos olvidemos que es un gran guitarrista de jazz, un tipo de una versatilidad tremenda, es fantástico y con una gran predisposición, así que allí estará”, celebró el músico. “Aparte, con una formación que a mí me gusta mucho porque un trío tiene mucho dinamismo, es más directa la comunicación, es como si uno estuviera jugando a tocar el instrumento del otro. Esa velocidad que se va dando, genera una dinámica difícil de empardar en otras formaciones, no sólo por la cantidad de músicos sino también por la sonoridad. Los colores sonoros quedan muy claros y para el que toca, es muy placentero”, realzó.

Por su parte, “Marcelo Bragagnolo junto a Diego Beveraggi, conforman con Santiago Varela y Gabriel Cortez una banda de fusión, que se llama Experimento Nutria. Es una búsqueda… No sé por qué a la fusión a veces se la considera mala palabra, algo como contrapuesto a lo purista, cuando en realidad, dicho por tremendas personalidades de la música, nada que sea endogámico puede sobrevivir demasiado”, proclamó Bianco Dubini.

En efecto, “necesariamente hay que recibir de otro para completarse. En la música esto ha sido fundamental para que sobreviva, porque si no el jazz no saldría de aquella música loca de los años 20 o más atrás todavía, de la que se mezclaba con el góspel. Todas las variantes fueron posibles gracias a que se fueron fusionando. Al principio, parece una especie de pegatina pero no es así, la búsqueda constante de las músicas que están allí, en nuestro entorno, son las que nos nutrieron a todos. Me parece súper válido que los chicos muestren esos modos, sobre todo en el ámbito más propio del jazz que es la improvisación”, apuntó el organizador.

Respecto de Jazztronautas, dijo su integrante que “con el septeto acudimos por una cuestión de conformación y porque es la idea original, a clásicos y arreglos clásicos originales, aquellos que escribieron músicos como Duke Ellington, Tadd Dameron, como Miles Davis mismo, J.J. Johnson y varios de los que estamos haciendo. En principio, es un gran trabajo de investigación y bajada a nuestra formación de Esteban Cabello, aportando además algunos arreglos propios Miguel Nitzche, siempre sobre clásicos. Estamos abarcando material de la década del 30 hasta el 50 con arreglos para cuatro vientos y una base rítmica”, describió. Un encuentro a tres bandas, para homenajear al inagotable universo del jazz.

Faceta solidaria

La entrada valdrá 400 pesos pero el Día Internacional del Jazz en Dina Huapi asumirá características solidarias. “En este evento vuelve a darse el costado solidario”, resaltó Alejandro Bianco Dubini. “Aunamos esfuerzos con el Rotary Club del Bicentenario de Dina Huapi, que por el manejo que tienen de la región saben inmediatamente qué necesidades hay en distintas organizaciones”, ponderó el músico.

Efectivamente, “el año pasado se ayudó a las familias necesitadas de la Línea Sur, así que ellos coordinan todo lo que en este caso, vamos a aportar nosotros”. En definitiva, “estamos para sumar unas horas de buena música a través de un evento que estamos buscando que Dina Huapi se lo apropie como acontecimiento cultural, por supuesto, con el concurso de la Municipalidad de Dina Huapi, que facilita un SUM que da envidia”, resaltó Bianco Dubini, en relación a la carencia de salas públicas a este lado del Ñirihuau.

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