Sociedad
17/07/2019

Afecciones respiratorias en niños y niñas: ¿cómo prevenimos?

Afecciones respiratorias en niños y niñas: ¿cómo prevenimos?
Bebés y niños son los más vulnerables a sufrir afecciones respiratorias.
Por: Martina González

La época invernal es un período muy intenso para la pediatría: las consultas médicas aumentan y las guardias muchas veces colapsan de niños y niñas con afecciones respiratorias. El Cordillerano dialogó con un médico pediatra del Hospital Zonal, quien hizo hincapié en las medidas de prevención como acciones clave a partir de las que es posible evitar el contagio de enfermedades.

Durante el invierno, es común que los más pequeños sufran los síntomas asociados a esta época. Los mocos, la tos y la fiebre atacan con más frecuencia a bebés y niños, quienes muchas veces no logran poner en palabras su malestar. Como consecuencia, y naturalmente, padres, madres y adultos cuidadores aumentan su preocupación acerca del bienestar de sus hijos e hijas.

“Hay muchas consultas oportunas y otras no tanto, porque faltan un poco las pautas de por qué consultar. Obviamente se entienden todas las situaciones porque los padres están afligidos y necesitan una respuesta, pero muchas veces pasa que la guardia colapsa y lamentablemente una sala de espera es un caldo de cultivo”, señaló Marcos Clausen, quien se desempeña como médico pediatra en el Hospital Zonal Dr. Ramón Carrillo.

En diálogo con este medio, Clausen indicó: “cualquier lugar de hacinamiento es potencialmente contagioso. Una vez que una enfermedad respiratoria está instalada hay que esperar un tiempo hasta que se cure, por ejemplo la bronquiolitis: no existe una medicación para que se le vaya”.

De esta forma, según señaló el pediatra, más allá de la presencia de estornudos, moco o tos, hay algunos síntomas de alarma que ameritan una consulta en la guardia o con el o la pediatra de cabecera. Ellos son: un visible malestar general, decaimiento, dificultad para respirar y la negación prolongada a ingerir alimentos o bebidas.

Con todo esto, es necesario observar el estado del niño o niña y evaluar, en la manera de lo posible, la posibilidad de la visita médica. A este respecto también es importante recordar que la automedicación no es una práctica recomendable.

“Con la prevención cambia la ecuación”

“Es muy importante atacar con la prevención porque es ahí donde cambia la ecuación si el chico se contagia o no”, destacó Clausen, y agregó “lamentablemente cuando un chico se contagia hay que esperar. Por eso los comunicados que se emiten tanto del Ministerio de Salud Nacional, como Provincial, así como de la Sociedad Argentina de Pediatría se centran en la prevención”.

Con todo esto, enumeró una serie de recomendaciones que todas y todos los adultos cuidadores deberían conocer. En primera instancia, el pediatra señaló: “fomentar desde ya la lactancia materna, realmente esta confirmadísimo que los chicos que reciben lactancia materna exclusiva tienen muchísimas menos afecciones. Más allá de otros excelentes beneficios que tiene como fomentar el vínculo, el estado inmunológico, sensación de saciedad, entre otras, está demostrado que los chicos que toman leche suplementaria, es decir la que se compra en el supermercado, especialmente menores de dos años, tienen mayores afecciones respiratorias”.

En esta línea, también son de suma importancia “las vacunas, antigripal para chicos de dos años, mayores de 65 años, mujeres embarazadas y pacientes de riesgo con problemas respiratorios. En menores de dos años también está la vacuna antineumocócica. Es decir, tener el calendario de vacunas completo”.

“Intentar evitar el hacinamiento, que serían lugares con mucha cantidad de gente en donde es difícil detectar quién está incubando algo o no. Por suerte, este año en Bariloche el brote de bronquiolitis, que ya está instalado hace una semana, coincidió con las vacaciones invernales que empezaron también hace una semana. Para nosotros fue buenísimo porque se corta el círculo de transmisión. Los chicos al no ir al colegio dejan de contagiarse. Ir al shopping, al cine, a lugares con mucha gente, no es lo más indicado en época invernal. Uno no quiere cortar las actividades sociales pero en la medida de lo posible es necesario evitarlo. Si estamos en una casa en la que vive mucha gente quizás sea inevitable, pero acá es donde aparece como importante el lavado de manos, fijarse como toser y como estornudar, para no esparcir el virus”, continuó.

También, a pesar de que hace frío: “ventilar al menos una vez por día es muy importante, por 15 o 20 minutos y que circule el aire, para que los virus estacionales no se asienten en ese encierro. El frío predispone el hacinamiento, el no lavarse las manos, los estornudos, concurrir a espacios menos ventilados. Pero no es que el frío predispone directamente a la enfermedad”.

Además, Clausen señaló que no es necesario exagerar y sobre abrigar a los niños: “lo ideal es que tengan la misma cantidad de ropa que los padres, quizás una prenda más. Pero abrigarlos mucho los hace sentir incómodos, genera que estén sofocados, transpiración. Tampoco hay que calefaccionar la casa en demasía”. Por último, el pediatra recordó que otros accidentes típicos de la época corresponden a las quemaduras por artefactos de calefacción y accidentes por pérdida de gas o monóxido de carbono. Es menester atender a las medidas de prevención y ser cuidadosos para así pasar las vacaciones invernales sin accidentes.

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