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LITERALIDADES HILARANTES SOBRE FRASES POPULARES CONTEMPORÁNEAS

12/06/2019

Fractal

Es barilochense de tercera generación por parte de madre y su ascendencia paterna lo acercó desde muy joven a la comunicación y la palabra. Estudió Letras en la Universidad Nacional del Comahue. 

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Llegar al borde y asomarse al abismo; descubrir que cada centímetro de movimiento acá arriba desliza todo el piso allá abajo, donde el fondo se yergue como un final. Lanzarse comprendiendo que la muerte es solo una idea y disfrutar del viaje, en cada instante.

Cuando llegamos a lo más hondo contemplamos perplejos que el horizonte se desplegaba con su inmensidad de siesta y esa tranquilidad podía impregnarnos los poros además de calmar el agua que nos habita. Reconocimos, con total paz, que habíamos olvidado el origen y comenzamos a llamar superficie a ese habitáculo cuyos límites desconocíamos porque, además, cada micromundo se abría como uno nuevo ilimitado y fugas.

Sospechamos, es cierto, que toda la configuración era producto de nuestras mentes, pero compartir experiencias, asir cierta roca o despedazar cierto pan, desmentía de manera categórica aquel supuesto y -lo que resultaba aún más novedoso- las conjeturas también podían desarmarse hasta el infinito y construir laberintos tan intrincados como la libertad.

Los historiadores describen con mayor o menor precisión, el uso penitencial que se daba en Arras a los laberintos, lo que resultaba para el penitente un encierro era, sin dudas, para ese dios, un pasatiempo y una expansión.
De manera un poco burlona, además, toda la arquitectura, con sus cubos y papeles, respondía a leyes que íbamos detallando en nuestro diario de viaje, pero se desarmaba por completo desafiando esas mismas leyes en un mundo onírico paralelo donde la imaginación tomaba por asalto a Bretón.

Cierta tarde de octubre, sentados en nuestras hamacas, vimos cómo una flor se abrió a un ritmo más rápido de lo habitual. Sus blancos pétalos de margarita se estiraron con fiaca desnudando el agujero negro de su centro. Pero eso fue al principio; lo que sigue, es la historia que aquí conté.

*Ariel E. García es barilochense de tercera generación por parte de madre y su ascendencia paterna lo acercó desde muy joven a la comunicación y la palabra. Estudió Letras en la Universidad Nacional del Comahue sin relegar por ello su vocación de escritor.

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