Señor Director: La CGT toma el té nosotras y nosotres tomamos las calles

Crónica de una jornada de lucha anunciada:

Nosotras y nosotres movemos el mundo, / nosotras y nosotres lo paramos. / Ya pasaron tres días / de ese 8 tan construido / tan preparado / tan esperado.

Volví a casa y el estado de abandono de la habitación, la ropa sucia y limpia desparramada por todos lados y el desesperante deseo de la gata de ser acariciada, me refregaron en la cara los meses de carente presencia.

Hay quienes piensan que esto es moda, mientras nosotras nos reunimos días y días de acá para allá.

-Necesitamos plata.

-¡Hagamos una fiesta!

Yo: -¡Están locas! ¿Cómo piensan organizar una fiesta en un mes?

Y ahí fuimos: Lugar/Entrada/Sonido/Bandas/Comida/Premios.

Y el martes 29 de enero, luego de una asamblea, cada quien volvió a su casa y un mensaje nos tocó a todas: ese mismo día a las 15 hs. a plena luz del día, en la puerta de la santísima Catedral, en pleno centro de una de las ciudades más turísticas del país, centro que siempre está lleno de policía para mantener limpio el paisaje de pobres, Mariano Cordi había asesinado de un balazo en la cabeza a Valeria Coppa.

La mierda patriarcal no se olvida nunca de recordarnos que este sistema es una ruleta rusa, y que cada 28 hs. te puede tocar a vos, tu hermana, tu sobrina, tu amiga, tu amor, tu vecina, tu compañera de escuela, de uni, de trabajo, la piba que se toma el bondi todos los días a la misma hora que vos.

Rabia / dolor / impotencia.

Y no es nada fácil transformar todos esos sentimientos en fuerza y continuar. Particularmente creo que cuando se trata de otro nos volvemos más fuertes, cuando sabemos que hay un otro que nos necesita.

El miedo es jodido, y paraliza. / Pero en el otro nos hacemos fuertes. / Seguimos…

Entre marcha y escrache, hicimos la fiesta y juntamos la plata. / ¿Y ahora qué?

Cargando en el auto de una, la vida de todas; porque sabíamos que no volveríamos a nuestros espacios por un tiempo prolongado, arrancamos.

Entre nuestros estudios, trabajos y familias, nuestras ideas y el deseo ardiente de cambiarlo todo.

La convicción. / La fuerza.

Setecientos veinte pañuelos: Mandar a hacer los shablones, conseguir la pintura, cortar, coser, estampar. Luchar.

720 pañuelos. / Todo / y / nada / simultáneamente nuestras cuerpas, de acá para allá: discutiendo / puteando / furiosas / riendo / llorando / haciendo parodia / sincerándonos.

Ejerciendo casi sin querer la crianza compartida que predicamos. Y entre mates, alimento, mensajes y pensamientos comenzamos: Administración - Presupuestos - Artística - Cuidados – Documento - Consignas… Y otra vez discusiones / puteadas / enojos / ganas de mandar todo a la mierda / silencio… Dormir.

Y ni bien abrís los ojos otra vez, esa vocecita que te rosquea la cabeza, te interpela, te cuestiona y hace que repienses una y otra vez… Feminismo le dicen, já.

La teoría no es la práctica. / El camino lo marca el barrio… / ¿Suena trillado?

Pero en la realidad, la pirámide no cae si no se mueven les de abajo.

Definamos: Intervenciones, recorrido, frente, documento. / Documento único.

Alrededor de 20 grupas, entre organizaciones, independientes y partidos políticos: un solo documento, 4 páginas, que una plaza entera se quedó a escuchar.

Mujeres Niñas / Mujeres Pibas / Mujeres Madres / Mujeres Trans / Varones Trans /

Disidencias / Las calles repletas / De gritos de vida / De gritos de dolor / De gritos de denuncia / De gritos convencidos / Convencides gritando que lo vamos a tirar. Y el mundo detenido mirando incómodo.

Y sí… las mujeres que no están en la casa incomodan. Nosotras, cansadas de comentar entre nos y por lo bajo las injusticias que nos acontecían día a día, salimos e hicimos nuestras las calles y los medios. Gritamos en la calle:

Que eso que llaman amor, es trabajo no pago.

Hicimos del “loca” un título, mientras nos abrazamos con la loca de al lado.

Hicimos del “puta” un halago, mientras los cuerpos nos anunciaban que esa palabra guardaba en sí misma todo el placer que siempre se nos quiso negar.

Hicimos de la histeria, historia.

Y de la menstruación, de esa sangre de la que siempre nos quisieron avergonzar, un ritual.

Hicimos de nuestros cuerpos un territorio, el primer territorio a defender.

Hicimos del mujer muchas preguntas / ¿Qué es ser mujer? ¿Yo soy mujer? ¿Quiero ser mujer? / Hicimos de la maternidad, un deseo y una decisión.

Incendiamos la culpa y el miedo. Nos reconocimos en la otra porque escuchando y hablando, nos dimos cuenta que no había otro lugar en el mundo donde nuestras certezas, miedos y contradicciones tuvieran esos lugares, esos tiempos esos espacios, y que además fueran abrazados.

Nos juntamos e hicimos temblar el mundo, cuestionando lo incuestionable. Nos desnudamos en público y proclamamos la libertad y soberanía sobre nuestros cuerpos. Nunca más tendrán la comodidad de nuestro silencio.

Cinco cuadras de marcha dicen… Mujeres de todas las edades y colores abalanzándose sobre las compañeras que repartían los pañuelos violetas a intercambio de alimentos y útiles… que no eran solo pañuelos, representaban la identidad. ¡Y qué importante la identidad en este contexto de globos vacíos y revoluciones de alegría! Saberse parte de un movimiento feminista, que da lugar a quienes recién están despertando, con lo que el despertar implica…

Y no voy a explicar esto, quien lo lea puede cerrar los ojos un instante… y revivir ese despertar. A todas nos marcó, un antes y un después. No nacimos iluminadas. Y el cuerpo siempre recuerda el dolor.

Cinco cuadras de marcha dicen… yo sentí en mí al feminismo del mundo cantar, cadenas rompiéndose, y miradas múltiples que no dejaban de encontrarse porque salieron a eso.

La calle, la causa, el goce, nuestro encuentro, la sororidad, abrazos, besos, carcajadas, risas que achinan y en la panza: Revolución.

Aun ante el dolor y la digna rabia que brota de nuestras entrañas, porque sabemos que hemos ganado, que hemos avanzado, que pusimos en la agenda de los medios, y en las mesas de todas las casas las discusiones que nos atañen, la separación iglesia/estado, la educación sexual, la cultura de la violación, el amor romántico, nuestro trabajo cotidiano no reconocido y no remunerado, el derecho a la identidad, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Ya no estamos solas y a la clandestinidad no volvemos. Hay toda una generación bien despierta, y quien la haya visto, sabe que es imparable. El patriarcado se va a caer, porque lo vamos a tirar. Los dinosaurios van a desaparecer y ¡será ley! Más temprano que tarde, hemos despertado y por siempre nos tenemos.

Y vamos por más.
Niñas No Madres
ESI Sí.
¡Por nuestras muertas,
toda una vida de lucha.
Por nuestras vivas,
revolución feminista!

Cecilia Andrade

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