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ENTRE ELLOS, LA PRIMERA OBRA DE MÓNICA DE TORRES CURTH

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27/02/2019

La Editorial UNRN subió colección a Internet

La Editorial UNRN subió colección a Internet
La Editorial UNRN subió colección a Internet

Son los títulos en poesía y narrativa que conforman “La Tejedora”, flamante colección del sello universitario. Forma parte de la tanda “Todo lo que debemos decidir”, libro de cuentos de la bióloga barilochense. Libre descarga.

Los libros de narrativa y poesía que forman parte de la colección “La Tejedora” quedaron al alcance de todos los lectores de manera libre en formato digital, entre ellos, la ópera prima de la barilochense Mónica de Torres Curth.

Se trata de una iniciativa de la Editorial de la Universidad Nacional de Río Negro (Editorial UNRN), que recientemente dio a conocer un micro-sitio web que facilita “el acceso sin ningún tipo de restricción a esta colección de literatura producida en la región”.

Según informó el sello universitario, “en la dirección www.editorial.unrn.edu.ar/latejedora/ el público ya puede descargar los seis primeros títulos de La Tejedora”, que corresponden a autores nacidos o residentes en la provincia”. Desde una perspectiva local, se destaca “Todo lo que debemos decidir”, trabajo que tiene como autora a De Torres Curth y que El Cordillerano anticipara a fines de 2017.

Para el segmento Narrativa, las publicaciones son “El banquete de los monstruos”, de Fabiola Soria y “Al sur del río sin tiempo”, de Walter Nieves; además del texto de la bióloga barilochense. En tanto en Poesía, ya pueden leerse en línea “Puelches”, de Silvia Castro; “La ruta de Ícaro”, de Carina Nosenzo y “El silencio es un punto de partida”, de Damián Lagos. Los libros también están disponibles en formato impreso en diferentes librerías de la provincia.

En Bariloche, se pueden encontrar en La Barca, Cultura y Uppsala. En Dina Huapi en El Profe y en San Martín de los Andes en Patalibro. Para volver al micro-sitio, éste ofrece no solo los libros, sino también “noticias sobre la actividad generada por la colección”, es decir, “presentaciones, nuevas convocatorias, reseñas”. La propuesta se completa con “material extra en distintos formatos, lecturas, recomendaciones e información sobre los autores”.

La iniciativa “también contiene una sección destinada a los docentes de Lengua y Literatura del Nivel Medio que responde al trabajo que vienen realizando en forma conjunta Editorial UNRN y el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro para promover en la escuela secundaria la literatura rionegrina. Allí, los docentes encontrarán la primera ‘Guía de consulta para docentes de Lengua y Literatura: por qué trabajar literatura producida en Río Negro en la escuela secundaria’ e información sobre los ciclos de capacitación que, de acuerdo con su planificación, realiza el Ministerio”.

En marzo, en Bariloche

Los libros que integran “La Tejedora” se publicaron en 2018. El lanzamiento se produjo con una presentación colectiva en Viedma que el 22 de marzo, se replicará en Bariloche. Además de la autora barilochense, participarán personas vinculadas al quehacer literario y la cultura, quienes leerán fragmentos de las obras y comentarán las publicaciones. La jornada está aún en fase de organización.

El Cordillerano quiso saber más sobre la decisión de la Editorial UNRN de poner a circular los libros en formatos digitales y sin restricciones. Ignacio Artola, director del sello, indicó que éste tiene “una concepción inicial de los libros como objetos culturales, ya que forman parte del repertorio simbólico de la sociedad. Con el convencimiento de que el acceso a la cultura es un derecho básico, todas nuestras ediciones son accesibles en algún formato libre”.

Desde Viedma, Artola quiso destacar que “libre no significa gratis. Detrás de nuestros libros con acceso libre hay una gran inversión para ponerlos al alcance de todos los lectores. Los libros se editan, se corrigen, se diseñan, hay muchas personas involucradas trabajando. En el caso de La Tejedora, trabajamos con la premisa de llegar a las etapas de formación de lectores, en especial en la escuela media, para lo cual coordinamos una tarea conjunta con el Ministerio de Educación para promover la literatura regional. En esta instancia, docentes y estudiantes acceden en forma libre a los libros digitales, y esperamos que puedan hacerlo a los ejemplares impresos en sus bibliotecas”, concluyó.

Cuando este diario dialogó con De Torres Curth poco más de un año atrás, describió que sus “textos son historias de personas, cosas que le pasan a la gente. Me las imagino, porque acá no hay nada de la realidad... El primero es un cuento sobre un hombre que está en el campo, se despierta con una nevada monstruosa y no sabe muy bien qué hacer, entonces decide irse del rancho. Cuando se está por ir, se desploma el galpón, donde estaba el caballo… Se va al corral de las ovejas, quedaba una sola viva y lo sigue como si fuera un perro. Esa ida del tipo en la nieve es la historia”, explicó. Quien quiera, puede continuar con la lectura con solo hacer clic un par de veces.

Así empieza “La nevada”

“Despertó sobresaltado, pero prestando atención se dio cuenta de que no había ningún motivo para inquietarse. No había ruidos. Ninguno. Ni siquiera los habituales. Una claridad poco común entraba por la ventana, pero no fue lo suficientemente curioso como para salir de abajo de las cobijas. La económica ya estaba apagada y el Chucho dormía ovillado al lado, juntando los últimos calorcitos del hierro tibio.

Un aire helado le recorrió el rostro y se apretujó más entre las mantas. Hubo algo que sí le llamó la atención. El clarear entraba por la ventana, pero no por debajo de la puerta. Juntó coraje y se levantó de un salto. Pasó la mano por el vidrio empañado y vio una nevada tupida, de varias horas, que tapaba hasta donde podía ver.

Lo hecho, hecho estaba. No había soltado los animales, no había llevado al caballo al galpón, no había guardado la montura. Era la última vez que volvía borracho. Solo se había ocupado de aflojar la cincha. Había prendido la económica y así como estaba, mamado, se tiró sobre el catre lleno de mantas revueltas. Después de eso no se acordaba de nada más”.

Adrián Moyano