Editorial
20/02/2019

Hay que frenar la extinción de idiomas

Los idiomas tienen una profunda relación con la identidad, la comunicación, la integración social, la educación y el desarrollo. En virtud de esos vínculos, son factores de importancia estratégica para las personas y el conjunto del planeta. Sin embargo, a causa de los procesos de globalización, pesa sobre las lenguas una amenaza de extinción cada vez mayor. En ciertos casos, algunas ya están en proceso de completa desaparición.

Se trata de auténticas tragedias porque con la extinción de los idiomas mengua también la rica urdimbre de la diversidad cultural. Se pierden posibilidades, tradiciones, recuerdos, modalidades únicas de pensamiento y de expresión, es decir, una miríada de recursos valiosos que son necesarios para pensar en un futuro mejor. Al menos, el 43 por ciento de las 6.000 lenguas que se estima que se hablan en el mundo, está en peligro de extinción.

Solo unos pocos centenares de idiomas tuvieron el privilegio de incorporarse a los sistemas educativos y al dominio público. En tanto, menos de un centenar se utilizan en el mundo digital. Hay que decir entonces que el uso de las lenguas maternas en el marco de un enfoque plurilingüe es un componente esencial de la educación de calidad, que es la base para empoderar a las mujeres y a los hombres junto a sus sociedades.

Es menester reconocer y promover el potencial de las lenguas para no dejar a nadie rezagado y construir un futuro más justo y sostenible para todos, como se recoge en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La diversidad cultural y el diálogo intercultural, el fomento de la educación para todos y la creación de las sociedades del conocimiento son factores fundamentales para la labor de la UNESCO.

Sin embargo, tales cometidos no son posibles sin un amplio compromiso internacional que se oriente a promover el plurilingüismo y la diversidad idiomática, metas que incluyen la preservación de las lenguas en peligro de desaparición. Precisamente, desde 2002, cada 21 de febrero se observa el Día Internacional de la Lengua Materna, con el objetivo de promover el multilingüismo y la diversidad cultural.

Se sabe que cada dos semanas desaparece una lengua que se lleva consigo todo un patrimonio cultural e intelectual. La diversidad lingüística se encuentra cada vez más amenazada, al contabilizarse cada vez un mayor número de lenguas que desaparecen. Como contrapartida, gracias a que se asumió su importancia, se alcanzaron logros en materia de educación plurilingüe con base en la lengua materna, en particular en la educación primaria.

En esa línea, existe un compromiso cada vez mayor para que también se desarrollen en la vida pública. Las sociedades multilingües y multiculturales existen a través de sus lenguas, que transmiten y preservan los conocimientos y las culturas tradicionales de manera sostenible. Por eso se torna imperioso cuidar de todas las lenguas. A propósito, la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, resaltó que “cada lengua materna merece ser más conocida, reconocida y valorizada en todas las esferas de la vida pública. No siempre es así”.

Ocurre que “una lengua materna no tiene necesariamente la condición de lengua nacional, lengua oficial o lengua de enseñanza. Esta situación puede contribuir a la desvalorización de la lengua materna y a largo plazo, a su desaparición”. En este contexto, “los pueblos indígenas siempre han expresado su deseo de recibir educación en sus propios idiomas, tal como se estipula en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Dado que 2019 es el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, este Día Internacional de la Lengua Materna está dedicado al tema de las lenguas indígenas como factor de desarrollo, paz y reconciliación”.

Azoulay trajo a colación que “los pueblos indígenas representan aproximadamente 370 millones de personas y hablan la mayoría de las 7.000 lenguas vivas. Hasta el día de hoy, muchos de ellos sufren marginación y discriminación, extrema pobreza y violaciones de los derechos humanos. Teniendo en cuenta que el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 es ‘no dejar a nadie atrás’, es esencial que los pueblos indígenas tengan acceso a una educación en sus lenguas”.

Para el pago chico, el inciso 2 del artículo 210, la Carta Orgánica Municipal de San Carlos de Bariloche ordena en relación al pueblo mapuche garantizar “el respeto a su identidad” y promover “el derecho a una educación bilingüe e intercultural que contribuya a preservar y fortalecer sus pautas culturales, su lengua, cosmovisión e identidad étnica, procurando su desempeño activo en un mundo multicultural y el mejoramiento de su calidad de vida”. Si se tiene en cuenta que la “Constitución de la ciudad” rige en su reformulación desde 2007, 12 años después hay que admitir que poco y nada se hizo al respecto.

Dejar un comentario
Ranking de noticias
Más Leidas
Seguinos en Instagram
Seguinos en Facebook